Juan Manuel, adiestrador canino: “Tener más de un perro en casa no es mejor ni peor, pero no hay que olvidar que son animales gregarios”
Perros
Un adiestrador canino explica por qué convivir con varios perros no siempre garantiza un vínculo fuerte entre ellos y qué tener en cuenta antes de ampliar la familia.

Perros en la misma casa

La idea de que tener dos, tres o incluso más perros en casa es sinónimo de compañía y armonía no siempre se cumple. Así lo explica Juan Manuel, que en uno de sus vídeos en redes sociales ha querido desmontar uno de los mitos más extendidos entre los amantes de los animales: que cuantos más perros convivan juntos, mejor será su relación.
Según el experto, la convivencia entre varios perros no es ni buena ni mala en sí misma, pero conviene entender cómo funcionan realmente estos animales para evitar conflictos y frustraciones.
Perros sí, pero no “manadas” creadas al azar
Juan Manuel recuerda que los perros son animales mamíferos y gregarios, es decir, que tienden a vivir en grupo. Sin embargo, aclara que estos grupos no se forman de la misma manera en la naturaleza que en muchos hogares humanos.

En libertad, los grupos de animales gregarios (como ocurre con los lobos), suelen estar formados por individuos con cierto parentesco o consanguinidad. En cambio, en las casas se da una situación muy distinta: “Traigo un perro acá, otro perro allá, otro perro allá y digo ‘ahora llévense bien’”, explica el adiestrador, subrayando que este proceso no es natural para ellos.
Convivir no siempre significa llevarse bien
El resultado de esta forma de convivencia es que muchas familias acaban teniendo tres, cuatro o incluso cinco perros que comparten espacio, pero no necesariamente un vínculo estrecho entre todos. Juan Manuel señala que es habitual que algunos individuos no terminen de llevarse bien, aunque no lleguen a pelearse de forma abierta.
Existen pautas y trabajos de comportamiento que pueden mejorar la convivencia, pero el adiestrador advierte de algo importante: en algunos casos, ese vínculo profundo simplemente no llega a construirse. “Va a variar mucho… es una cuestión de piel”, afirma.

Como las personas: afinidad y compatibilidad
Para explicar esta realidad, Juan Manuel utiliza una comparación sencilla y muy gráfica: los perros no son tan distintos a los humanos en este aspecto. Al igual que las personas, no conectan de la misma manera con todos los individuos con los que conviven.
Puede haber respeto, rutina compartida y ausencia de conflictos graves, pero eso no significa que exista un lazo emocional fuerte entre todos los perros de la casa. La afinidad, insiste, no se puede imponer.
Qué tener en cuenta antes de adoptar otro perro
El mensaje del adiestrador no es disuadir de tener varios perros, sino invitar a reflexionar antes de hacerlo. Conocer el carácter de cada animal, entender que no forman “manadas” de forma automática y asumir que la relación entre ellos puede ser simplemente funcional (y no idílica), es clave para una convivencia equilibrada.
En definitiva, tener más de un perro en casa no garantiza ni problemas ni felicidad extra. Lo importante, según Juan Manuel, es comprender su naturaleza gregaria sin idealizarla y aceptar que, como ocurre entre personas, no todos los vínculos tienen por qué ser profundos para que la convivencia funcione.