Eddie Clutton, anestesista veterinario: “El auge de tratar a las mascotas como si fueran bebés puede ser un gran problema para los animales y para su bienestar”
Animales
Veterinarios alertan sobre los riesgos físicos y psicológicos del antropomorfismo en mascotas, una tendencia cada vez más extendida que puede afectar seriamente a su salud.

Un perro en la cama de su dueño.

Tratar a perros y gatos como si fueran niños pequeños es una práctica cada vez más habitual en muchos hogares. Cochecitos, disfraces, cosméticos específicos y tratamientos médicos innecesarios forman parte de la llamada cultura de los “bebés peludos”, una tendencia que, lejos de mejorar la vida de los animales, podría estar perjudicándolos. Así lo advierte Eddie Clutton, anestesista veterinario y profesor universitario en el Reino Unido.
Clutton es uno de los autores del libro Controversias veterinarias y dilemas éticos, una obra en la que varios especialistas analizan cómo el antropomorfismo —atribuir características humanas a los animales— está influyendo de forma negativa en su bienestar. “Algunos veterinarios vemos el auge del bebé peludo como un gran problema para los animales y su bienestar”, señala el experto.
De animales de compañía a “niños” del hogar
Durante décadas, las mascotas fueron principalmente animales de compañía o de trabajo, con necesidades claras y bien definidas. Sin embargo, en los últimos años se han convertido en miembros centrales de la familia, un cambio impulsado tanto por factores emocionales como comerciales. Disfraces, carritos, productos estéticos y pruebas médicas constantes forman ya parte de la rutina de muchos animales.

Según Clutton, este fenómeno no siempre responde a lo que el animal necesita. “Algunos profesionales y accionistas ven este concepto como una forma tremendamente útil de ganar mucho dinero”, advierte, subrayando que la industria que rodea a las mascotas ha crecido de forma exponencial.
El riesgo del sobrediagnóstico y el sobretratamiento
Uno de los problemas más graves asociados a esta tendencia es el exceso de intervenciones médicas. Los expertos alertan de que muchos animales son sometidos a pruebas y tratamientos innecesarios, motivados por el miedo de los dueños, la presión social o la desinformación que circula en redes sociales.

El aumento de la esperanza de vida de las mascotas gracias a la medicina preventiva es, en principio, una buena noticia. Sin embargo, como advierten los autores del libro, vivir más años no siempre significa vivir mejor. Mantener a un animal con enfermedades propias de la vejez mediante tratamientos agresivos puede prolongar el sufrimiento si no se prioriza su calidad de vida.
Consecuencias físicas y emocionales
El antropomorfismo no solo tiene implicaciones médicas. El uso excesivo de cochecitos o la falta de actividad física puede provocar pérdida de masa muscular, daños articulares y obesidad. Además, limitar la exploración natural y la interacción social puede derivar en ansiedad y problemas de comportamiento.
“Todos los cuidadores deberían reflexionar sobre el sufrimiento que puede surgir cuando los animales son tratados inapropiadamente: como niños en lugar de como perros o gatos”, insiste Clutton. Para el veterinario, entender la naturaleza y las necesidades reales de cada especie es clave para garantizar su bienestar.

Informar en lugar de culpabilizar
Pese a la dureza del mensaje, los expertos aclaran que no se trata de señalar a los dueños. La mayoría actúa con buenas intenciones, pero se enfrenta a una avalancha de información errónea. La clave, según Clutton y sus colegas, está en tomar decisiones informadas, confiar en el criterio veterinario y priorizar siempre el bienestar del animal por encima de modas o expectativas humanas.
“Una mejor comprensión de los factores que afectan a la salud animal es esencial para crear conciencia y valorar el verdadero papel del veterinario en la sociedad”, concluyen los especialistas.