Viral

Artemis, joven de 24 años: “Incluso cuando estoy endeudada, me sigo dando pequeños gustos como un helado”

GENERACIÓN Z

Los jóvenes pertenecientes a este generación defienden la idea de los caprichos momentáneos en momentos de dificultad económica

El amarillo es el color de la Gen Z.

El amarillo es el color de la Gen Z.

Getty Images

Aunque muchos jóvenes de la Generación Z enfrentan una situación económica ajustada o arrastran deudas estudiantiles y créditos personales, mantienen la costumbre de reservarse pequeños caprichos cotidianos. Ya sea un café especial, una suscripción digital o una salida con amigos, estos gestos reflejan una búsqueda de bienestar y equilibrio en medio de la presión financiera. Los expertos señalan que, para esta generación, el gasto no siempre se mide solo en términos económicos, sino también en valor emocional y experiencias, convirtiendo estos pequeños lujos en una estrategia para preservar la motivación y la salud mental en un contexto económico complejo.

Artemis es una joven profesional del sector audiovisual que afirma que estos pequeños gestos le funcionan como una válvula de escape: “Tras un día especialmente agotador entré en el supermercado para comprar un helado. Era solo para recompensarme”, afirma en unas declaraciones recogidas por 'Le Point'.

La Generación Z prioriza su bienestar frente a la cultura del sacrificio.
La Generación Z prioriza su bienestar frente a la cultura del sacrificio.Getty Images

“Es como sentir que, aunque sea por un momento, tengo acceso a un nivel de vida mejor”

Gastos. Diversos estudios afirman que más de la mitad de los jóvenes reconoce gastar más dinero de lo previsto, y un porcentaje significativo admite hacer incluso cuando sus cuentas están en números rojos. En el caso de Artemis, la joven confiesa que gastó más de lo habitual en el cumpleaños de una amiga y tuvo que recargar su cuenta varias veces en una sola semana. Aún así, decidió seguir haciendo pequeños gastos, convencida de que los podría ajustar en el futuro.

Generación Z. Aunque muchos podrían catalogarlo como una irresponsabilidad, los expertos interpretan este comportamiento como una respuesta a una contexto económico complicado: “Es como sentir que, aunque sea por un momento, tengo acceso a un nivel de vida mejor”, termina diciendo Artemis. La Generación Z enfrenta desafíos económicos sin precedentes. Los bajos salarios, el encarecimiento de la vivienda y la dificultad para ahorrar se combinan para crear un escenario en el que planificar el futuro se vuelve cada vez más complicado. Este contexto no solo limita la independencia financiera, sino que también puede afectar la salud mental, la motivación y la capacidad de tomar decisiones financieras responsables.

Jóvenes pertenecientes a la Generación Z.
Jóvenes pertenecientes a la Generación Z.Thomas Barwick / Getty

La voz de otros expertos. El consumo de pequeños caprichos entre los jóvenes responde a más que una moda. Para Juan Carlos Alcaide, sociólogo y experto en marketing y experiencia de cliente, las compras de la generación Z están vinculadas a el autocuidado y la gestión del estado de ánimo, ya que más de seis de cada diez jóvenes reconocen comprar para sentirse mejor ante la inestabilidad financiera. Además, análisis de PwC destaca que los jóvenes no renuncian a gastos que les dan “placer significativo” y están dispuestos a reducir gastos cotidianos para poder permitirse esas indulgencias, lo que refleja una redefinición de prioridades ante la presión económica.

Jóvenes consultando su teléfono móvil 
Jóvenes consultando su teléfono móvil Getty

Reflexión. Para muchos jóvenes, esta forma de consumo está ligada al bienestar inmediato. Los pequeños caprichos cotidianos, un café especial, una suscripción digital o una salida con amigo, funcionan como válvulas de escape frente a la presión económica, las deudas acumuladas o la incertidumbre laboral. Gastar en experiencias o placeres puntuales no es un exceso, sino una estrategia consciente para mantener la motivación y la salud mental, demostrando que incluso en contextos financieros ajustados, el valor emocional de ciertos consumos puede tener un peso decisivo en la vida diaria.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

Ver más artículos

Redactor especializado en redes sociales, tecnología, tendencias virales y del mundo del entretenimiento