Hajime, traductor japonés: “En España la gente en el transporte público puede estar gritando y parece una discoteca”
CULTURA
En Japón, el transporte público se caracteriza por el silencio y la disciplina, lo que refleja una cultura basada en el respeto por los demás y el bienestar colectivo

Metro de Barcelona

Las diferencias culturales entre Japón y España son evidentes en la vida cotidiana y en la manera de relacionarse. En Japón la disciplina, la puntualidad y el respeto por el espacio ajeno marcan la interacción social, se valora el orden, el silencio en lugares públicos y la atención al detalle. En España, en cambio, la sociabilidad, la cercanía y la expresividad predominan, las conversaciones son animadas, el contacto físico y la espontaneidad son comunes y la flexibilidad reemplaza muchas veces a la rigidez normativa. Estas diferencias reflejan cómo la cultura moldea comportamientos, expectativas y normas no escritas, desde la forma de viajar en transporte público hasta la manera de trabajar y convivir en comunidad.
Hajime es un traductor japonés que lleva más de 40 años viviendo en España. A través de una entrevista en el podcast 'Más allá de un viaje' de Juan Rangali, ha reflexionado sobre las diferencias culturales más notorias entre los dos países.

Fascinación por Japón
En el inicio de la entrevista, el traductor cuenta que nació en Osaka, pero que lleva viviendo en Madrid desde que tenía tres años y medio: “Soy casi más español que japonés. Para mi fue un cambio bastante grande y recuerdo bastantes sensaciones como olores, colores y sonidos que eran muy diferentes a los que hasta entonces había conocido”, explica.
A lo largo de las últimas décadas, Japón se ha convertido en uno de los destinos más atractivos por parte de los españoles. Hajime atribuye esta fascinación a un fenómeno conocido como 'Cool Japan'. Se trata de un fenómeno cultural que proyecta al mundo la modernidad, creatividad y estilo de vida japoneses. Desde el anime, el manga y la moda hasta la gastronomía y la tecnología, esta iniciativa busca mostrar la faceta atractiva de Japón generando interés, admiración y consumo internacional más allá de su dimensión económica: “Estos productos han sido los mejores embajadores para dar una imagen de Japón diferente”, afirma.

Algunos de los tópicos más extendidos sobre Japón incluyen la idea de que se trata de una sociedad hermética o fría. Lo que puede parecer distancia a primera vista es, en realidad, una manera de valorar la privacidad, la cortesía y el bienestar colectivo, aspectos que conviven con una cultura profunda de cortesía y solidaridad en la vida cotidiana. Hajime considera que cada vez más los japoneses están acostumbrados a salir de su espacio con confort para hablar con viajeros o personas extranjeras gracias al boom del turismo.
El experto explica que esta sensación se diluye con el paso del tiempo: “Mucha gente cree que ese hermetismo espacial es perceptible en el japonés medio, como una cultura cerrada y difícil de comunicarse, y seso es solo cierto en parte”, cuenta.

Diferencias culturales
Algunas de las cuestiones más comunes que aborda están relacionadas con las diferencias culturales y de comportamiento en los espacios públicos: “Aquí en España podemos estar gritando y un vagón de tren puede parecer una discoteca. En Japón, en lugar de una discoteca, es más bien la ópera”, afirma comparando los dos países. La imagen de un vagón entero en silencio, leyendo un libro o consultando el móvil suele ser lo más habitual: “Hoy en día en España se empieza a ver pero en Japón es todo mucho más escrupuloso”, termina diciendo Hajime.
Viajar a Japón requiere respeto por sus normas y costumbres, porque no todo funciona como en casa. Hay turistas de ciertos países que ni siquiera preguntan, asumiendo que todo será igual a su entorno habitual, y se llevan sorpresas. Los especialistas recomiendan no hacer ruido innecesario, no comer caminando, respetar el orden las colas y mantener el teléfono silenciado para no molestar al resto de personas. Comprender la cultura japonesa, desde el silencio en el transporte público hasta las reglas en templos y restaurantes, no solo evita inconvenientes, sino que permite apreciar la riqueza y la singularidad de la experiencia.
