Alan Peiró, adiestrador canino: “Si solo utilizas comida para educar a tu perro, lo estás entrenando a medias”
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El experto recomendó otros métodos para reforzar la conducta de nuestra mascota

Una joven educando a su perro

Existen varias maneras de educar a un perro, tal y como recogen los manuales de los adiestradores caninos. Una de las más habituales es el uso de premios y recompensas, como la comida, una técnica eficaz para reforzar comportamientos deseados y facilitar el aprendizaje.
Sin embargo, adiestradores profesionales como Alan Peiró señalan que no resulta suficiente: “Los perros son una herramienta maravillosa para enseñar, es clara, rápida y una motivación para tu perro, pero no es la única forma de reforzar una conducta”, empieza diciendo.

“El juego es una forma divertida de enseñar conductas, especialmente si tu perro tiene mucha energía”
El experto señala que, cuando solo utilizamos el refuerzo de la comida para educar a nuestro perro, corremos dos riesgos: “Que el perro deje de responder cuando no hay premios o, simplemente, que pierda el interés en algún momento que no tenga hambre”, explica.
Afortunadamente, existen otras poderosas herramientas que nos permiten motivar a nuestro perro. Una de ellas es el juego: “Se trata de una forma divertida de enseñar conductas, especialmente si tu perro tiene mucha energía”, explica. Otro recurso son las caricias o palabras suaves, que funcionan como recompensas emocionales que fortalecen el vínculo y calman al perro.

Diversos estudios científicos han demostrado que el juego y las caricias tienen un efecto positivo en los perros, tanto en su aprendizaje como en su bienestar emocional. La investigación indica que el refuerzo social, como el contacto físico, los elogios y el juego, reduce el estrés y mejora la capacidad de los perros para aprender y consolidar conductas, especialmente cuando se combina con métodos de refuerzo positivo. Además, estas interacciones fortalecen el vínculo entre el animal y su cuidador, favoreciendo una relación más estable, segura y cooperativa, clave en la educación canina moderna.
También es importante acceder a recursos como soltar la correa para que nuestro perro pueda olfatear o acercarse a algo que quiera comprobar: “Al final el mejor refuerzo es aquél que tu perro más valora en ese momento, y eso puede cambiar según el contexto, el estado emocional y la situación”. Esta diversidad refuerza la confianza y la conexión emocional, ya que el perro aprende a asociar la obediencia y el buen comportamiento con experiencias positivas compartidas. Educar, en este sentido, no es solo corregir conductas, sino construir una relación basada en la comunicación, la constancia y el respeto mutuo.
