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Alan Peiró, adiestrador canino: “Cuando tu perro se detiene en seco, se sienta o incluso tiembla, muchos humanos reaccionan tirando de la correa o regañándolo”

Perros

Por qué tu perro se bloquea durante el paseo y cómo actuar correctamente, según un adiestrador canino experto en comportamiento.

Perro sentado

Perro sentado

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Salir a pasear debería ser un momento de disfrute y conexión entre perro y humano, pero para muchas familias se convierte en una escena frustrante: el perro se para en mitad de la calle, no quiere avanzar, se sienta o incluso empieza a temblar. Ante esta situación, la reacción más habitual suele ser tirar de la correa o reprenderle. Sin embargo, según explica Alan Peiró, este comportamiento no es un desafío, sino una forma clara de comunicación.

No es desobediencia: es incomodidad

Peiró aclara que cuando un perro se bloquea durante el paseo no está “poniéndonos a prueba”. Todo lo contrario. El animal está expresando que algo en ese entorno le resulta demasiado intenso o incómodo. Puede tratarse del ruido del tráfico, la presencia de otros perros, una acumulación excesiva de estímulos o incluso una experiencia negativa previa asociada a ese lugar.

Cuando un perro se mantiene siempre cerca de su dueño al salir a pasear, demuestra el fuerte vínculo que el animal siente hacia la persona
Cuando un perro se mantiene siempre cerca de su dueño al salir a pasear, demuestra el fuerte vínculo que el animal siente hacia la personaCreative Commons

En estos casos, forzarle a continuar no solo no soluciona el problema, sino que lo empeora. Arrastrar al perro o regañarlo aumenta su nivel de estrés y refuerza la idea de que la calle es un entorno inseguro.

Más allá de hacer sus necesidades, el paseo reporta muchos beneficios al perro.
Más allá de hacer sus necesidades, el paseo reporta muchos beneficios al perro.Unsplash

Escuchar al perro cambia el paseo

El adiestrador recomienda un enfoque completamente distinto: retroceder. Volver a un punto donde el perro se sienta seguro, bajar las expectativas y entender que no todos los días el objetivo tiene que ser “dar una vuelta larga”. A veces, el verdadero éxito consiste en permanecer cinco minutos tranquilos, sin tensión, permitiendo que el perro observe y se calme.

Desde ahí, el avance debe ser progresivo y siempre acompañado de refuerzo positivo. Repetir pequeñas exposiciones controladas ayuda al animal a ganar confianza y a asociar el paseo con sensaciones agradables.

Pasear no debería ser una lucha

Peiró insiste en que caminar con un perro no tendría que convertirse en una batalla de voluntades. El paseo es una oportunidad para reforzar el vínculo, fomentar el bienestar emocional del animal y compartir un momento de conexión real.

Un perro lame a su dueño mientras descansan durante un paseo
Un perro lame a su dueño mientras descansan durante un paseoCreative Commons

Cuando el humano deja de imponer y empieza a comprender, el perro se siente escuchado. Y desde esa comprensión es desde donde se construyen paseos más tranquilos, seguros y placenteros para ambos.

Entender estas señales no solo mejora la conducta del perro, sino también la relación que tenemos con él. Porque muchas veces, el problema no es que el perro no quiera caminar, sino que no nos hemos detenido a escuchar lo que intenta decirnos.