Cultura

Luchar contra el legado enfermizo del suicidio

Estreno teatral

Glòria Balañà dirige ‘Anatomia d’un suïcidi’, de la dramaturga británica Alice Birch, en el TNC

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Marta Ossó Castillón abraza a Abril Julién en la obra 'Anatomia d’un suïcidi', de Alice Birch 

Marta Ossó Castillón abraza a Abril Julién en la obra 'Anatomia d’un suïcidi', de Alice Birch 

Cedida per studiruano / ACN

Entre las autoras de la oleada feminista británica, ocupa un lugar destacado Alice Birch, que firma la pieza teatral Anatomia d’un suïcidi. Dos años atrás la directora Glòria Balañà Altimira le propuso a la directora del TNC, Carme Portaceli, montarla, y este jueves se estrena en la sala Petita con un amplio reparto, encabezado por las tres mujeres que protagonizan cada una de las tres historias que se trenzan a la obra: Marta Ossó Castillón, Maria Ribera y Patrícia Bargalló.

“Aparecen tres mujeres de edades similares, pero de generaciones distintas –explica la directora–, y descubrimos poco a poco que tienen un vínculo familiar. De estas tres historias aparece la cuarta historia. Se trata de un material altamente sensible, que despierta la necesidad de acercarse al otro, de cuidar del otro”.

Se trata de un material altamente sensible, que despierta la necesidad de acercarse al otro, de cuidarlo”

Glòria Balañà

Balañà recuerda que Birch, junto con Katie Mitchell como directora, estrenaron Ofelias Zimmer ( La habitación de Ofelia), en la que ya había tratado el suicidio. Anatomia d’un suïcidi fue escrita en el 2017 y “se considera su obra magna en la experimentación formal. La escribió en cuatro semanas, después de nacer su hijo. Plantea formas muy distintas, no renuncia a la teatralidad, y eso la hace muy interesante”, manifiesta la directora.

“La obra indaga sobre si el trauma puede ser heredado genéticamente; cómo podemos evitar los patrones heredades para que el ciclo no sea inevitable –continúa–. Los tres momentos, aunque no son muy explícitos, los hemos situado en los años setenta, noventa y más allá de nuestra contemporaneidad”.

Escena de 'Anatomia d'un suïcidi' del TNC 
Escena de 'Anatomia d'un suïcidi' del TNC Studiruano/TNC

Balañà reconoce que no se trata de una pieza fácil: “El texto nos pide mucha atención y también mucha libertad. Es una historia que creo que se tiene que ver más de una vez, para captar toda la potencia y las imágenes que contiene”. Y añade: “Hay títulos y objetos que van pasando de una trama a la otra. Hay un tratamiento de la temporalidad que remarca que el tiempo no siempre es lineal y que el presente no es siempre consecuencia del pasado. Eso hace que se produzcan diálogos imposibles, que producen resonancias inesperadas”.

“La forma está indisociada del contenido –afirma–. Los dispositivos poéticos que utiliza la autora le sirven para alejarse del naturalismo y del terreno cotidiano”. Todo, para formularse estas preguntas: “¿Qué hacemos con las heridas? ¿Cómo nos sobreponemos a unas vidas demasiado frágiles? ¿ Cómo gestionamos las herencias?”

“La autora deja un final abierto sobre las muchas causas que pueden haber causado ese suicidio. Intenta entender esta herida, pero sobre todo curarla”, observa. “Hay una sensibilidad, una poética y una tristeza, y al mismo tiempo hay sentido del humor y es conmovedora. Birch escribe sobre cosas tristes de la vida y va a lugares oscuros, pero lo hace con luz”.

En la presentación en el TNC, las tres actrices protagonistas también aportan su punto de vista. Ribera apunta: “Las tres mujeres estamos en el centro, pero es una obra extremamente coral, con una escucha brutal entre todos los intérpretes. El texto es una catedral y cuesta levantarlo. La obra invita a reflexionar sobre por qué alguien se suicida. Vas a una oscuridad muy grande, pero muy bien acompañada y muy segura”.

Bargalló añade: “ Birch no hace una apuesta muy determinista, porque ella considera que la vida juega por sí sola”. Y Ossó concluye: “Antes de empezar los ensayos hicimos encuentros y lecturas para enfrentarnos a la brillantez del texto”.

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