Cultura

Miles de personas marchan en Venecia por Gaza mientras Kim Kardashian posa ante las cámaras

La Mostra de cine

Guillermo del Toro lleva su 'Frankenstein' a un agitado Lido: “Los monstruos de hoy visten traje y corbata

“En la alfombra roja sembramos la paz”, rezaba ayer un cartel de la marcha pro Gaza en el Lido

“En la alfombra roja sembramos la paz”, rezaba ayer un cartel de la marcha pro Gaza en el Lido

STEFANO RELLANDINI / AFP

Gaza irrumpió ayer en Venecia y no solo con un debate. En el paseo marítimo Guglielmo Marconi, un hombre alzó el megáfono: “En la alfombra roja deben estar la paz y los derechos de los palestinos”. Detrás de él, una marcha con miles de personas: “Somos 10.000”. A apenas 200 metros, en la alfombra roja de verdad, no había rastro del drama de Oriente Medio, sino Kim Kardashian, vitoreada por un centenar de fans y entregada a sus poses milimetradas para la prensa. Mundos opuestos que en la Mostra se rozaron físicamente y que, de no haber sido por un cordón de antidisturbios, quizá habrían llegado a chocar.

Algunos manifestantes se infiltraron por la playa con la esperanza de irrumpir entre las sombrillas privadas del hotel Excelsior, donde productores estadounidenses levantaban el champán y Netflix celebraba el éxito de su película estrella. La plataforma estrenará en pocos meses Frankenstein , el colosal proyecto que Guillermo del Toro quiso presentar en Venecia y que arrancó aplausos abiertos, primero de la prensa y después del público.

La película, plagada de “alusiones veladas a la actualidad”, comparte protagonismo con la manifestación pro Gaza

La criatura del director mexicano se agita, grita, se desgarra y mata de un solo golpe. Pero ¿es realmente tan mala? ¿Es él el verdadero monstruo? “No lo es”, dijo Del Toro. La película, admite, está plagada de alusiones veladas a la actualidad. No se dicen nombres, pero las pistas conducen a la Casa Blanca: “Los nuevos tiranos se sienten víctimas. Los monstruos de hoy llevan traje y corbata, no son fruto de efectos especiales y niegan la diversidad y la humanidad de las personas”.

Guillermo Del Toro llegaba a la alformbra roja para presentar su nueva película “Frankenstein”
Guillermo Del Toro llegaba a la alformbra roja para presentar su nueva película “Frankenstein”AFP

El cineasta llevaba toda su vida esperando rodar la novela de Mary Shelley y, tras décadas de dudas y esbozos, lo ha logrado. En el 2017 ya conquistó aquí el León de Oro con La forma del agua y ahora moviliza multitudes de admiradores que persiguen también a los protagonistas: Oscar Isaac, en el papel del creador Víctor Frankenstein, y Jacob Elordi, el australiano de origen vasco que pasó “diez horas diarias en maquillaje” para transformarse en la criatura.

La historia no se aparta del clásico: un científico brillante y egocéntrico que da vida a un ser en un experimento monstruoso que termina arrastrando a la ruina tanto al creador como a su creación.

Del Toro, que asegura estar en “depresión posparto”, habla de su criatura como si hablara de sí mismo: “Es el filme para el que me entrené durante 30 años. Mi ADN se ha fundido con el de Shelley. La criatura siempre he sido yo, pero a lo largo de los años también fui Víctor Frankenstein y Elisabeth”. Y añade: “Vivimos en la época de la deshumanización; en la película, en cambio, vemos el encuentro entre dos personas, Víctor y la criatura. Nunca habrían podido coincidir en terreno pacífico. Eso demuestra que siempre es posible hallar un suelo fértil para la paz”.

La actriz británica Tilda Swinton en la alfombra roja para presentar “Broken English”
La actriz británica Tilda Swinton en la alfombra roja para presentar “Broken English”Tiziana FABI / AFP

Mientras, la prensa italiana se dedicó a poner notas a los looks del desfile de estrellas. La mejor calificación fue para Tilda Swinton, que asistió al estreno de Broken English , el documental-entrevista sobre Marianne Faithfull, testamento de la musa atormentada del Swinging London, firmado por Iain Forsyth & Jane Pollard.

Al anochecer, los manifestantes regresaron al embarcadero, el helicóptero seguía sobrevolando y Kim Kardashian subía a una lancha rumbo a algún hotel veneciano. Acababa un día larguísimo.

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