Miles de personas marchan en Venecia por Gaza mientras Kim Kardashian posa ante las cámaras
La Mostra de cine
Guillermo del Toro lleva su 'Frankenstein' a un agitado Lido: “Los monstruos de hoy visten traje y corbata

“En la alfombra roja sembramos la paz”, rezaba ayer un cartel de la marcha pro Gaza en el Lido

Gaza irrumpió ayer en Venecia y no solo con un debate. En el paseo marítimo Guglielmo Marconi, un hombre alzó el megáfono: “En la alfombra roja deben estar la paz y los derechos de los palestinos”. Detrás de él, una marcha con miles de personas: “Somos 10.000”. A apenas 200 metros, en la alfombra roja de verdad, no había rastro del drama de Oriente Medio, sino Kim Kardashian, vitoreada por un centenar de fans y entregada a sus poses milimetradas para la prensa. Mundos opuestos que en la Mostra se rozaron físicamente y que, de no haber sido por un cordón de antidisturbios, quizá habrían llegado a chocar.
Algunos manifestantes se infiltraron por la playa con la esperanza de irrumpir entre las sombrillas privadas del hotel Excelsior, donde productores estadounidenses levantaban el champán y Netflix celebraba el éxito de su película estrella. La plataforma estrenará en pocos meses Frankenstein , el colosal proyecto que Guillermo del Toro quiso presentar en Venecia y que arrancó aplausos abiertos, primero de la prensa y después del público.
La película, plagada de “alusiones veladas a la actualidad”, comparte protagonismo con la manifestación pro Gaza
La criatura del director mexicano se agita, grita, se desgarra y mata de un solo golpe. Pero ¿es realmente tan mala? ¿Es él el verdadero monstruo? “No lo es”, dijo Del Toro. La película, admite, está plagada de alusiones veladas a la actualidad. No se dicen nombres, pero las pistas conducen a la Casa Blanca: “Los nuevos tiranos se sienten víctimas. Los monstruos de hoy llevan traje y corbata, no son fruto de efectos especiales y niegan la diversidad y la humanidad de las personas”.

El cineasta llevaba toda su vida esperando rodar la novela de Mary Shelley y, tras décadas de dudas y esbozos, lo ha logrado. En el 2017 ya conquistó aquí el León de Oro con La forma del agua y ahora moviliza multitudes de admiradores que persiguen también a los protagonistas: Oscar Isaac, en el papel del creador Víctor Frankenstein, y Jacob Elordi, el australiano de origen vasco que pasó “diez horas diarias en maquillaje” para transformarse en la criatura.
La historia no se aparta del clásico: un científico brillante y egocéntrico que da vida a un ser en un experimento monstruoso que termina arrastrando a la ruina tanto al creador como a su creación.
Del Toro, que asegura estar en “depresión posparto”, habla de su criatura como si hablara de sí mismo: “Es el filme para el que me entrené durante 30 años. Mi ADN se ha fundido con el de Shelley. La criatura siempre he sido yo, pero a lo largo de los años también fui Víctor Frankenstein y Elisabeth”. Y añade: “Vivimos en la época de la deshumanización; en la película, en cambio, vemos el encuentro entre dos personas, Víctor y la criatura. Nunca habrían podido coincidir en terreno pacífico. Eso demuestra que siempre es posible hallar un suelo fértil para la paz”.

Mientras, la prensa italiana se dedicó a poner notas a los looks del desfile de estrellas. La mejor calificación fue para Tilda Swinton, que asistió al estreno de Broken English , el documental-entrevista sobre Marianne Faithfull, testamento de la musa atormentada del Swinging London, firmado por Iain Forsyth & Jane Pollard.
Al anochecer, los manifestantes regresaron al embarcadero, el helicóptero seguía sobrevolando y Kim Kardashian subía a una lancha rumbo a algún hotel veneciano. Acababa un día larguísimo.