Palau 100 ★★★★★
Intérpretes: Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara
Dirección: Simon Rattle
Lugar y fecha: Palau de la Música, (21-XI-2025)
¿Quién no ha salido de la sala del Palau con algún momento de la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner sonando aún en su mente, o con algún recuerdo de emoción que ha sentido durante su escucha? La música del compositor austríaco no llega con facilidad a los públicos, y los grandes directores que la llevaron a los atriles en los últimos tiempos lo han hecho también en su madurez, Barenboim, o el mismo Rattle, asumiendo la grandiosidad del lenguaje bruckneriano como algo singular y que necesita decantación, sustanciación personal para subir con él al escenario del concierto.
La interpretación de esta Sinfonía nº 7 fue como esas ceremonias litúrgicas sentidas, en las que al final llega el momento de “dar la paz”, un momento de comunión, de momentos de trascendencia compartidos, en que desaparece la palabra.
Esta magnífica orquesta alemana mostró una solidez y una calidad indiscutibles, con una cuerda épica, sutil, que subrayaba los momentos más sensibles de la partitura (hablo especialmente de los que más llegan en el Adagio y el Scherzo) con un sonido atento a las dinámicas, homogéneo y de gran fortaleza mostrando la calidad de todas sus secciones, la homogeneidad y personalidad de los bajos. Una cuerda con un fraseo de gloria de la mano de este magnífico director que no despreció pasaje alguno para incidir en la respiración, en la tensión, o en los contrastes y alternancias.
Al final Rattle dedicó un aplauso merecido a la sección de trompas wagnerianas, pero toda la obra estuvo marcada por el color, dedicando especial atención a los equilibrios y balances de los metales. Contundencia pues hasta en los solos, aunque sin forzar nunca el volumen en los momentos muy expresivos, sin estridencia y en un equilibrado juego de tensiones. Final maravilloso el del Adagio.
El concierto se abrió con la rapsodia Taras Bulba, de Leos Janacek, una obra de variedad tímbrica, que también mostró la potencia de la cuerda, calidad en vientos y solos de oboes, y que preparó al atento auditorio para el excepcional Bruckner.
