Cultura

El mejor edificio universitario del mundo se encuentra en Barcelona

Arquitectura

El campus LCI diseñado por los arquitectos Ivan Serrano y Fernando Ansorena recibe el premio Versalles

Imagen de la fachada del campus LCI. 

Imagen de la fachada del campus LCI. 

Julio Mesa

El premio Versalles distintivo otorgado por la UNESCO a las mejores obras arquitectónicas del año, celebraba su undécima edición el 4 de diciembre en París. Uno de los edificios condecorados durante la ceremonia fue la nueva sede LCI en Barcelona, proclamado el mejor campus universitario del mundo, arquitectónicamente hablando. Tanto el interior como el exterior del edificio están diseñados por los arquitectos Ivan Serrano y Fernando Ansorena, que han tenido cura de hasta el último detalle que quedara a su alcance para convertir el campus en un espacio social, sostenible y adaptado a su entorno. Serrano y Ansorena se reúnen con Guyana Guardian en el número 124 de la calle Àlaba de Barcelona, lugar donde se encuentra el edificio que ellos han diseñado y que se conocen mejor que nadie.

Ivan Serrano y Fernando Ansorena, ganadores del premio Versalles a mejor campus universitario. 
Ivan Serrano y Fernando Ansorena, ganadores del premio Versalles a mejor campus universitario. Salva López

De los seis campus nominados (Oxford o la Universidad de Copenhague entre otros), tres recibían galardón, pero solo uno se proclamaba ganador de la edición. Los arquitectos podían llegar a imaginarse que ganarían alguno de los premios pero hacerse con el principal no se lo esperaban: “Para nosotros fue un evento alucinante, es la recompensa a un trabajo constante de más de siete años”. Un reconocimiento digno del edificio del LCI, que a través de su fachada, sus escaleras, su estructura y su modernidad adapta el campus a las necesidades de los alumnos y de la ciudad.

Escaleras del edificio. 
Escaleras del edificio. Julio Mesa

Uno de los rasgos característicos del edificio es su estructura vertical, diseñada para conectar los espacios interiores y exteriores. “Queríamos crear un campus donde se estudiaran diferentes disciplinas, pero que a la vez todas pudieran estar conectadas entre ellas. Desarrollamos un recorrido social que provoca que los estudiantes de los distintos grados se vayan encontrando y puedan colaborar y crear juntos”, comenta Serrano. Este recorrido empieza en las escaleras de la planta baja que conectan con la principal y va enfilando hasta llegar al segundo piso. Entre el nivel tres y cinco, la circulación continúa exteriormente por la fachada, rodeándola entera, y es en la cuarta planta donde se encuentra la terraza y la biblioteca, corazón del edificio según los arquitectos.

El edificio se encuentra en el distrito tecnológico conocido como 22@, implementarlo en la urbanización de la zona, y de la ciudad, era un requisito indispensable para los arquitectos. “Hemos conectado la entrada de la calle Àlaba con la de la plaza interior a través de una especie de puente dentro del edificio”, explica Ansorena, que añade: “Toda la zona de la planta baja es de cristal, se puede ver de un lado al otro de la calle, aparte que permite recibir mucha luz”. Serrano afirma que “la cuestión de la luz solar la hemos cuidado mucho. Hemos optado por construir una fachada en diente de sierra (con materiales reciclados como aluminio) para que siempre haya un plano ciego que frene el sol directo, y haya una entrada de luz indirecta. La terraza de la planta cuatro está situada de tal manera que en verano el sol no entra directo, pero en invierno sí”.

Imagen de las escaleras exteriores y la terraza del edificio. 
Imagen de las escaleras exteriores y la terraza del edificio. Salva López

Ivan Serrano y Fernando Ansorena también han diseñado la plaza interior del edificio que creen, y esperan, que se bautice como Plaza Felicidad Duce. “Es la fundadora de la escuela que ahora pertenece a LCI. Fue una mujer muy importante en la moda. Durante el franquismo fundó escuelas y lucho por sus derechos y el feminismo. Era una mujer de bandera. Su nombre representa mucho en la historia de la ciudad, del campus y de la moda”, concluye Ansorena.

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