Cultura

‘Sum vermis’, la perenne fascinación por Verdaguer

Estreno teatral

Ferran Dordal y Albert Prat prorrogan su espectáculo verdagueriano en el teatro La Fàbrica, del Farró

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Solo en el escenario de La Fàbrica, Albert Prat se acerca a la figura de Verdaguer 

Solo en el escenario de La Fàbrica, Albert Prat se acerca a la figura de Verdaguer 

francesc monsonis / Otras Fuentes

Soy un gusano”. Así se traduce el título de uno de los poemas más impactantes de Jacint Verdaguer, Sum vermis. El popular Mossèn Cinto consolidó la estructura de la literatura catalana contemporánea con una obra magna, que sigue brillando más de un siglo después. Pero más allá de la obra literaria, su vida fue muy enrevesada, con intrigas de poder y religiosas, el exorcismo y la defenestración.

El dramaturgo Ferran Dordal Lalueza y el actor Albert Prat han querido llevar la fascinación del personaje a nuestros días y han estrenado en el teatro La Fàbrica, de Teatres del Farró, el montaje para un hombre solo Sum vermis [Algunes breus consideracions intempestives sobre Verdaguer]. La obra es una propuesta tan atractiva, que, desde que se estrenó el 17 de diciembre, el boca a boca ha funcionado muy bien y prorrogan una semana más. Acababan el domingo 4 y ahora estarán hasta el 11 de enero.

“El músico torturado se va mezclando con la presencia del Verdaguer de los últimos años”, declara Dordal

“En el 2024 dimos un recital sobre Verdaguer dentro del Festival Clàssics –explica Dordal–. Como con Albert Prat queríamos volver a trabajar juntos, nos planteamos crear un pequeño espectáculo de Verdaguer, de manera que se han juntado las ganas de hacerlo con la fascinación verdagueriana que nació del recital”. Dicho y hecho, los dos creadores propusieron este espectáculo “pequeño, con un único intérprete” en los Teatres del Farró y allí continúan.

El montaje se centra en los últimos años del escritor, pero con un punto de vista muy personal de Dordal y Prat. “Es un espectáculo sobre Verdaguer que empieza desde nuestra fascinación, como si fuera una especie de autoficción verdagueriana –continúa el dramaturgo–. Hablamos de cómo Verdaguer apareció en nuestra vida y, por lo tanto, se explica toda esta historia del Festival Clàssics, y poco a poco se convierte en una especie de biopic de Verdaguer”.

¿Pero el actor hace de Verdaguer? “La función está hecha de una manera un poco extraña, con un formato donde Albert en realidad está tocando la guitarra y, por lo tanto, tiene algo de concierto, aunque no hay canciones. La idea de músico torturado se va mezclando con la presencia de este Verdaguer de los últimos años”.

Así pues, este Sum vermis es una doble aproximación, de los creadores hacia el personaje y del personaje hacia el presente de los espectadores. “Es así porque hay mucha opinión. Cuando te pones a trabajar con Verdaguer, acabas un poco agobiado, porque escribió muchísimo y, además, es un personaje que ha sido muy estudiado y que ha sido entendido de muchas maneras. Nosotros bromeamos y decimos que estamos contentos de hacer este espectáculo: así como Sagarra tiene un libro que se titula El meu Verdaguer, nosotros hemos hecho nuestro Verdaguer”.

Además de las buenas críticas que está teniendo el espectáculo, Dordal manifiesta que la gente conocedora del poeta así como la Fundació Jacint Verdaguer destacan “la rigurosidad de lo que se dice”. Pero Dordal recuerda que todo es a través de sus puntos de vista: “Leemos a Verdaguer desde nuestra mirada contemporánea e intentamos encontrar los puntos de anclaje. Es decir, leemos a un poeta del siglo XIX con una mirada contemporánea, para que no quede alejado y sobre todo historicista, aunque hay mucha historia y muchos datos, pero haciéndolo de un modo que se acerque a la gente de hoy para entenderlo”.

El dramaturgo también refiere que, aunque el espectáculo se centra en sus últimos años, con textos emblemáticos como En defensa pròpia y Flors del Calvari, no rehúyen referencias a las grandes obras de la Renaixença. En la obra hay un contraste entre el respeto a la palabra de Verdaguer y la que dice el personaje de Prat con su guitarra, “que no está tan fijada, y que cada día tiene matices distintos”, señala.

Toda esta fascinación por Mossèn Cinto demuestra la actualidad de su figura, que los creadores trasladan a su mundo actual: “Hemos leído su obra desde nuestro mundo, como gente que no se dedica a la poesía, pero sí a una actividad artística. Y nos pasa como a Verdaguer, que acaba haciendo una serie de cosas, como estar al servicio del marqués de Comillas, para poder en realidad practicar la poesía”, concluye Dordal.

Magí Camps Martin

Magí Camps Martin

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Redactor de Cultura y coordinador de los libros de estilo de las ediciones en castellano y en catalán del diario. Profesor asociado de la UPF y miembro de la Secció Filològica del IEC