Cultura

¡Niños, a escena!

Reportaje

Los intérpretes menores de edad son efectivos e imprescindibles en el escenario, pero deben cumplir una serie de requisitos legales

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‘El barquer', reparto de la&nbsp;la obra de Jez Butterworth que se estrena en el Teatre Lliure, con dos papeles de niña que interpretan cuatro actrices<br>

‘El barquer', reparto de la la obra de Jez Butterworth que se estrena en el Teatre Lliure, con dos papeles de niña que interpretan cuatro actrices

Teatre Lliure

“Mis hijos van mejor en la escuela cuando tienen función”. Noemí Prat es la madre de Lía y Luca Gordillo, de 14 y 12 años, que han estudiado en la Escuela Coco Comín de danza y comedia musical y que de vez en cuando combinan sus estudios reglados con la participación en montajes musicales. “ Lía empezó a estudiar baile como extraescolar y enseguida quiso hacer más cosas, como claqué, y con siete años nos insistió mucho en que quería presentarse a los castings para el musical Billy Elliot. Pedían niños y niñas a partir de ocho años, pero aun así la cogieron”.

Cada vez que había función, toda la familia asistía, también el pequeño Luca, que decía a sus padres que él también quería actuar. Dicho y hecho, al cabo de un tiempo los hermanos coincidieron en el musical Oliver Twist que dirigió Coco Comín. “Nunca los hemos obligado a nada, siempre ha sido su opción. Y tengo que decir que sobre el escenario se transforman”, continúa la madre. Lía y Luca cantan, bailan y actúan, “y aprovechan los intervalos de los ensayos para hacer los deberes y estudiar; son muy responsables y han adquirido unas herramientas que les están haciendo madurar”.

“Tienen mucha memoria y capacidad para repetir, porque les encanta repetir,” declara Daniel Anglès

Lógicamente, la contratación de chiquillos en los escenarios está muy regulada. “Hasta los 16 años no se puede trabajar, por eso hace falta el permiso de los padres –declara la directora de producción del Teatre Lliure, Marta López-Orós–. Y a pesar de las limitaciones, siempre ponemos a dos intérpretes para cada papel, para repartir mejor la carga que les supone”. Ahora, para la obra El barquer, de Jez Butterworth, que se estrena el 5 de febrero con dirección de Julio Manrique, hay dos papeles para niñas que interpretarán de manera alterna Bruna Armengol y Elena Salvat (Honor Carney), y Bruna Luz y Nora Pàmies Ricart (Mercy Carney).

“Para contratar a estos intérpretes, en teatro o en un rodaje, se sigue un procedimiento a través de la Generalitat –detalla López-Orós–, donde hay que especificar el plan de trabajo. Se hace una evaluación de riesgos, como también se hace con los adultos, que el Departament de Treball debe aprobar, a veces poniendo medidas correctoras. Y un punto muy importante: ninguna de las personas del espectáculo en contacto con los menores puede constar en el registro de delincuentes sexuales”.

A modo de ejemplo, “de 7 a 12 años pueden trabajar cinco horas máximo en un periodo de siete horas”, dice la Generalitat. “La complicación viene cuando se va de gira, porque se tienen que pedir los permisos a cada comunidad autónoma”, añade la directora de producción.

López-Orós destaca la implicación de los chiquillos en los ensayos y las funciones: “Son menores que normalmente hacen teatro como extraescolar, y suelen tener una pasión, es decir, lo viven con una alegría y un entusiasmo bestial. El otro día les dije a dos de las niñas que teníamos que anular el ensayo del día siguiente y tuvieron un disgusto”. Y recuerda una curiosidad: “ En la obra Santa Joana dels escorxadors, de Bertolt Brecht, que dirigió Àlex Rigola en el año 2004, había dos niños: eran Nao Albet y Oriol Pla”.

El director artístico del teatro Condal, Daniel Anglès, también tiene experiencia con niños artistas. “Recuerdo que en La bella y la bestia el niño que hacía de Chip, la tacita de la Señora Potts, solo tenía seis años y a veces, esperando salir, se dormía dentro de la taza”. Anglès confiesa que el momento de la audición es el más complicado: “Me preocupa mucho cómo gestionarlo, porque quieres que ellos no noten la atención del proceso de prueba y después porque también es doloroso el momento en el que tienes que descartar a alguien. Por eso, lo que hemos hecho, como en el caso de Fun home, es transformarlo en una especie de taller, para que no acabaran de tener conciencia de que lo que estaban haciendo era un casting”.

Los hermanos Lía y Luca Gordillo coincidieron en el musical que diri­gió Coco Comín, quien a su vez dirige la escuela de danza y comedia musical&nbsp;
Los hermanos Lía y Luca Gordillo coincidieron en el musical que diri­gió Coco Comín, quien a su vez dirige la escuela de danza y comedia musical Oscar Gordillo

Anglès detalla que este musical, que adapta la novela gráfica autobiográfica de Alison Bechdel, no es adecuado para los menores, “por eso hicimos que ciertas partes no las vieran nunca, que siempre estuvieran en camerinos, con alguien que siempre les cuida y les ayuda con los deberes, y que no acabaran de entender la dimensión de la función”.

Ahora bien, Anglès reconoce que son muy profesionales: “Tienen mucha memoria, mucha capacidad para repetir, porque les encanta repetir, ver la misma película cada día, escuchar la misma canción un montón de veces... Pues en los ensayos, igual”. Y añade: “A veces, da más trabajo la gestión con los padres”.

Para Coco Comín, “trabajar con niños supone un esfuerzo extra por conseguir que estén concentrados, estar muy pendientes de ellos y escucharlos; por lo tanto, necesito una dualidad como directora-coreógrafa y como persona que los cuida”. Sin embargo, “dan más satisfacciones que un adulto”.

Ahora bien, “así como los padres piden un calendario claro y una buena organización, los niños también quieren recibir instrucciones claras, no puedes hacer como con los adultos y probar cosas distintas. Ellos son muy obedientes y en la escuela les enseñamos a tener disciplina”, concluye.

Magí Camps Martin

Magí Camps Martin

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Redactor de Cultura y coordinador de los libros de estilo de las ediciones en castellano y en catalán del diario. Profesor asociado de la UPF y miembro de la Secció Filològica del IEC

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