
Groenlandia, un nombre tramposo
Letra pequeña
Los nombres de los lugares, o topónimos, responden a todo tipo de circunstancias. La mayoría de las veces son denominaciones populares, a raíz de un accidente geográfico ( Queralt = roca alta), un servicio o equipamiento (Pont de Molins), el nombre de algún habitante singular ( Can Tonigròs), etcétera.
Pero a veces los nombres también contienen aspectos irónicos. Es el caso del nombre de Groenlandia (que significa ‘tierra verde’), la mayor isla del mundo en extensión después de Australia, pero esta no cuenta porque la tierra de los canguros y de los koalas se considera un continente.
Islandia es “la isla de hielo”, mientras que la que Trump anhela tiene como nombre “la isla verde”
Siempre se ha dicho que, antes de que Cristóbal Colón llegara con las tres carabelas a las islas antillanas, los vikingos ya habían desembarcado en tierras americanas. Y es así, porque al guerrero Eric Thorvaldsson se le atribuye la fundación de Groenlandia, además de haberla bautizado con este nombre.
¿Quién era Eric Thorvaldsson? Según refieren las sagas nórdicas, mil años atrás los vikingos establecieron asentamientos en Islandia, la isla de hielo, como su nombre indica. Y aquí fue donde fue desterrado el noruego Torvald Thorvaldsson con su familia, entre los que había su hijo Eric, uno de los míticos guerreros vikingos de la época. Por su pelo rojizo era conocido como Eric el Rojo.

En esta nueva vida, el bravo guerrero, de carácter temperamental, acabó matando a dos hombres en una riña por unas razones poco claras. Aunque el castigo correspondiente habría sido la muerte, las autoridades islandesas consideraron que, vistas sus heroicidades, se conformaban con un destierro, como se hizo anteriormente con su padre. Y ese segundo destierro tuvo como destino Groenlandia.
Si Islandia se asienta en el pliegue de las placas europea y norteamericana, la isla que ahora Trump quiere anexionarse es geológicamente americana. Por lo tanto, bien se puede decir que Eric el Rojo fue el descubridor de América, por el hecho de ocupar y promocionar la isla polar.
¿Y cómo la promocionó? Al cabo de los años, cuando volvió a Islandia, contó a sus conciudadanos las maravillas de la nueva tierra descubierta, que bautizó con el nombre de la tierra verde, “ por las magníficas condiciones climáticas y de vegetación que disfruta”. Todo eso era mentira, claro. El clima groenlandés es más extremo que el islandés, pues este se beneficia de la corriente del golfo.
Pero Eric el Rojo quería que los islandeses se animaran a conquistar nuevas tierras hacia el oeste, de manera que se inventó un nombre sugerente, pero tramposo desde el primer día. Poco se imaginaba que al cabo de los siglos aquella isla inhóspita sería tan deseada.


