Librerío de la Plata: el adiós de un local de libros
Cambios en el escenario de los centros culturales
La clausura del local, referente cultural en Sabadell, preocupa al gremio.

Los libreros Miguel Sánchez Laguna y Cecilia Picún, fotografiados ayer en elLibrerío de la Plata, en Sabadell.

Este 14 de febrero, al cumplirse trece años exactos de su inauguración, el Librerío de la Plata vivirá su aniversario más amargo. La celebración, con vino y volúmenes, en pleno San Valentín, “será una despedida festejando”, debido a que la vital y apreciada librería de Sabadell, experta en letras latinoamericanas, bajará la persiana 45 días después. Los ejemplares vendidos hasta el cese de actividad el 31 de marzo portarán un cuño con Navigare necesse est, las palabras que según Plutarco expresó Pompeyo a los marineros que dudaban si zarpar ante el temporal. Resulta imperativo seguir navegando.
Después de dos décadas de labor en el sector farmacéutico, Cecilia Picún, originaria de Montevideo, se trasladó a la urbe catalana por motivos sentimentales. Junto a Miguel Sánchez Laguna, un abogado de Sabadell, optaron por inaugurar en ese lugar un establecimiento de libros dedicado al interés compartido por las letras hispanoamericanas. “Cuando pasé por este local supe que tenía que ser aquí”, me relata, aludiendo al portal 8 de la calle Sant Jaume. Aquello sucedió durante el año 2012. Finalmente, iniciaron su actividad el 14 de febrero de 2013. “La inauguró el colombiano Sergio Álvarez, que entre empanadas uruguayas se subió a una silla y leyó un capítulo de su novela 35 muertos; fue inolvidable”, agrega.
Los familiares de Miquel Calçada han optado por no prolongar el acuerdo laboral de la librera Cecilia Picún, cuando le resta solamente un año para su retiro.
Dentro de su amplio registro de participantes en actos y círculos de lectura aparecen el peruano Santiago Roncagliolo, la chilena Lina Meruane, la mexicana Jazmina Barrera, la dominicana Rita Indiana, la ecuatoriana Mónica Ojeda o la argentina Samanta Schweblin. También han dispuesto de la ayuda de variados sellos editoriales colaboradores que divulgan en este entorno las obras del otro lado del océano, como Candaya, el grupo Contexto o Páginas de Espuma.
Trece años atrás, continúa la responsable de la librería, “conocimos a la pareja de propietarios, el matrimonio Calçada, y firmamos con ellos. Tras la muerte de él a los cinco años quedó su viuda como dueña y firmamos de nuevo con ella por cuatro años más, hasta el pasado 31 de diciembre”. Confiaban en obtener la extensión hasta octubre de 2027, momento de su jubilación, pero no resultó factible: su hija Maria Calçada, hermana de Mikimoto, “nos conminó por burofax a dejar el local por fin de año”. Su domicilio se ubica sobre el establecimiento y, según comenta la pareja, no ha mostrado sensibilidad hacia la propuesta cultural en los últimos tiempos. “Cerrar en plena campaña navideña no tenía sentido para una librería, tampoco buscar otro local y hacer una inversión para poco más de un año, tiempo en el que pensábamos traspasar el Librerío y que continuara el proyecto, incluso como cooperativa.”
Sabadell contará en dos meses con tres librerías menos de las existentes hace algo más de un año, dado que PAES y La Tècnica ya no operan. Llar del Llibre, Malapeça (la sociedad cooperativa que relevó a la extinta Macondo), Abacus y La Casa del Libro concentrarán el mercado en lo sucesivo. La inauguración el pasado verano de un local de la firma, señala Picún, “no nos afectó nada, porque nosotros no vendemos best-sellers y tenemos una comunidad fiel, con recomendaciones personalizadas, hemos creado lectores de literatura latinoamericana, muchos catalanoparlantes”.
Marta Nin, responsable de Casa Amèrica Catalunya, siente la partida, la cual “deja un inmenso vacío en la geografía de los centros de resistencia que son las librerías en el tejido de nuestro país”, e indica que Miguel y Cecilia “han sido cómplices habituales de la divulgación de la cultura, siempre acompañaban los libros con una sonrisa en nuestros recitales poéticos, presentaciones o jornadas temáticas”. Este viernes entrante, concretamente, se encontrarán comercializando BUE (Random House), el relato del autor argentino Martín Caparrós, en el transcurso de su lanzamiento en Barcelona.
Aparte de los expertos culturales, los autores de Latinoamérica y las casas editoras, sus compradores habituales los extrañarán, pues los han guiado por más de diez años con amabilidad y conocimiento. Reciben notas sin firma como “La ciutat és més bonica des que hi sou vosaltres” (con pequeños corazones), dulces en la verja y diversos testimonios de cariño. De entre las señales de respaldo sobresale la de la compradora y allegada Carmina Ferreres, quien les ha cedido el establecimiento de enfrente –sin coste– en los ejercicios recientes para usarlo de depósito. Gozan del aprecio general, excepto por parte de los dueños de su inmueble.