Cultura

Hervé Le Tellier advierte que

Novedad editorial

El autor galo, distinguido con el Goncourt, explora en 'El nombre en el muro' la corta y desdichada existencia de un muchacho soldado de la Resistencia francesa que combatió y falleció por su nación durante la Segunda Guerra Mundial.

Hervé Le Tellier, escritor francés

Hervé Le Tellier, escritor francés

Mané Espinosa / Propias

Una denominación personal posee el poder de transformar destinos. La autora Florence Knapp, quien recientemente se estrenó en la ficción con Los nombres (Salamandra / Edicions 62), un relato que medita acerca de la manera en que las identidades moldean nuestra realidad, representa un caso ilustrativo, aunque no es el único. Hervé Le Tellier igualmente mostró una fijación por esta temática, según se evidencia en El nombre en el muro (Seix Barral / Edicions 62).

No estamos ante una obra de ficción ni tampoco frente a un volumen convencional de no ficción. Se define mejor como una indagación que combina su perspectiva personal, diversos relatos y variados pensamientos. El origen se sitúa en su vivienda rural, dentro de una aldea de la zona de la Drôme, al hallar grabado el apelativo de André Chaix. “Era la pandemia y eso me permitió tener más tiempo para detenerme en estos detalles. ¿Quién era él y cuánto tiempo llevaba ese nombre escrito en el muro de mi casa?”.

Nunca he redactado dos obras idénticas y no pretendo comenzar en este momento.

Al interrogar a las personas y juntar vestigios de la memoria común, logra desvelar la desdichada y fugaz existencia de un muchacho maqui de la Resistencia francesa que combatió y falleció por su patria en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, el 23 de agosto de 1944, contando únicamente con 20 años, dos meses y treinta días de edad. “Me di cuenta de que hacía casi cien años que había nacido y pensé que un libro dedicado a un anónimo en un aniversario así podía ser buena idea”.

Le Tellier no se había adentrado previamente en esta modalidad de escritura. “Jamás he escrito dos libros iguales y no voy a empezar ahora”, explica. Deseaba iniciar una obra totalmente diferente de La anomalía, el relato con el cual obtuvo el renombrado galardón Goncourt durante 2020 y donde analizaba la respuesta social ante sucesos incomprensibles. Logró concretarlo una vez que los parientes de André Chaix le facilitaron un cofre reducido donde el joven guardaba diversas fotos junto a su pareja Simone y sus amistades, memorias y artículos menores, tales como una boquilla. Consideraron que representaba una ocasión ideal para honrar a ese tío abuelo del cual apenas tenían información, salvo su fallecimiento en el conflicto bélico, por lo que depositaron su confianza en Le Tellier y le obsequiaron el objeto.

El escritor francés Hervé Le Tellier 
El escritor francés Hervé Le Tellier Mané Espinosa / Propias

Esta pesquisa se originó en 2020, se pausó por el Goncourt (y el alboroto que supone ganarlo) y se reanudó en 2022 puesto que “no conseguía quitarme nada de esto de la cabeza. Es como si Chaix me llamara para que escribiera de él”, evoca el literato, que mediante su relato le ha concedido la inmortalidad. “Y eso que en un primer momento pensé en escribir un pequeño librito, solo para el municipio, como información, sin mayor ambición. Pero todo fue creciendo y se convirtió en el volumen que es hoy”.

En el transcurso de sus 192 páginas, el escritor, además de relatar sus hallazgos sobre Chaix, describe diversos sucesos históricos y ciertos momentos, incluso, privados, que permiten a quien lee (y al propio autor) realizar paralelismos actuales, ya sea con el fin de comprender con mayor claridad el entorno de aquel tiempo o el suyo propio. 

“No puedo evitar sentirme afín de algún modo con Simone, su novia, quien, pese a haber continuado su vida, siempre será de algún modo su novia, porque él falleció. Encuentro ciertos paralelismos conmigo y con Piette”, una antigua pareja del escritor que se lanzó hacia los rieles del ferrocarril. “No dedico al tema más de dos o tres párrafos, porque este no es un libro sobre mí y no quería ser yo el protagonista ni nadie que no fuera André, pero resultaba esencial recordar que todos tenemos duelos y que hay algunos que pueden ser más difíciles de lo que ya son de por sí”.

Resulta evidente que la obra posee resonancias de la actualidad. Según Le Tellier, este proyecto funciona también como una vía para rememorar que “el fascismo no ha desaparecido. El deseo de dominación total sigue estando presente entre nosotros y con especial fuerza en los últimos años. Las redes sociales todavía lo promueven más y evidencian que, las personas que están en lo alto de la pirámide, que ya no es ni una pirámide de lo puntiaguda que es, quieren dominar el mundo a toda costa, sin importar los derechos del resto, ni el calentamiento global, ni las necesidades mundiales. Lo peor es que todos vemos que hay algo que no funciona, pero no nos movemos. O no lo suficiente para que todo se tambalee. Vivimos en la era de la manipulación y de la sumisión”, apunta, a modo de cierre.

Lara Gómez Ruiz

Lara Gómez Ruiz

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Lara Gómez (Barcelona, 1993) se graduó en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y posee una especialización en género y cultura. Aunque puso empeño, no logró dominar el alemán. Su mayor entusiasmo es la escritura, por lo que cualquier vivencia resulta idónea para convertirse en un guion o un relato corto. Su anhelo es informar sobre los Oscars desde el lugar de los hechos.

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