Cultura

Barcelona, la ciudad de las luces vivas: un recorrido por las instalaciones del Llum BCN

El mirador

El festival celebra una 15.ª edición presidida por enormes rostros

'Laser faces', de Toni Arola, en la torre Gòlries. 

'Laser faces', de Toni Arola, en la torre Gòlries. 

Àlex Garcia / Propias

Entre la torre Glòries, las oficinas, los hoteles y los edificios nuevos de formas poco creíbles, hay unas tres, cuatro o cinco manzanas en el distrito de Sant Martí donde solo faltan los vehículos voladores de la policía (los spinners) para que parezca un decorado de Blade runner. A pequeña escala, eso sí, porque en esa parte de Barcelona el enjambre de luces que se asoman por las ventanas también es infinito, y las construcciones son altas, pero no tanto como en la película. Ahora bien, si durante un fin de semana como este tiene lugar el festival Llum BCN, la luminosidad crece exponencialmente y el futuro queda más cerca.

El filme de Ridley Scott lo tiene grabado a fuego Toni Arola. Es uno de los más de treinta artistas que colaboran en un festival –que tiene a Maria Güell como comisaria y Birgit Lill-Schnabl como curadora internacional– que este año del 6 al 8 de febrero celebra la 15ª edición para hacer de Barcelona la ciudad de las luces vivas. Arola, con Laser faces, participa estos días como lo hizo otros años con unos láseres que trazan un recorrido tridimensional por las calles de Barcelona y que el autor evita, con un juego de espejos, que se pierdan en el horizonte hasta llegar al municipio manchego de Uclés.

Pero esta vez añade impronta Blade Runner jugando con la torre Glòries. Allí unos leds hechos píxeles –y no una proyección– figuran unas caras enormes. Son imágenes gentileza de la fotógrafa Maria Espeus, que con un toque de IA cobran movimiento. “Me gusta esa imagen del principio de la película de una japonesa en una pantalla enorme de un edificio interpelando el espectador”, comenta Arola a Guyana Guardian. “Busco la misma idea, pero además que quien venga tenga la sensación de que estas caras lo vigilan y que no se encuentre cómodo”.

Inquietan si te acercas. Con un matiz: cuanto más lejos se encuentra el espectador, más nítidas son las imágenes. También es curioso que, como sucede con las auroras boreales, captadas por una cámara de fotografiar las caras son mucho más claras.

'Aquesta nit', de Albert Serra en la fachada del Disseny Hub. 
'Aquesta nit', de Albert Serra en la fachada del Disseny Hub. Àlex Garcia

Este desafío es con el público, pero también con Albert Serra. Involuntariamente, ojo. Porque el director de cine también participa en el Llum BCN justo al lado, con una proyección de doce minutos en la fachada del Disseny Hub en el que aparecen dos rostros.

Domina uno, el de un cantante de mostacho cenizo y pelo grisáceo y ondulado, recogido en cola corta. Canta arrimado a un micrófono algo roído con una voz entre la de Nick Cave y Leonard Cohen. Su presencia se alterna brevemente un par de veces con la de otro individuo medio tapado y de quien no queda claro si toca algún instrumento. Son doce minutos casi invariables de primeros planos que se convierten en planos detalle cuando el cantante se acerca todavía más a la cámara.

'Fremor', de Marc Vilanova, en el TNC. 
'Fremor', de Marc Vilanova, en el TNC. Àlex Garcia

Con la propuesta Aquesta nit, Serra parece aplicar su nueva clave creativa, la que defendió en los premios Feroz con Tardes de soledad: “No tenía ninguna idea, no quería tener ninguna, borrar todo lo que tenía, ni expectativas ni nada, tabla rasa, y con curiosidad, no molestar a los actores y esperar a que la película vaya apareciendo con inocencia”. Serra va de cara.

Llum BCN va de caras. Una muy singular es la de Hermann del Río. “Me encanta su nariz; es que mira qué grande la tiene”, dice de él Mariona Omedes, de Nueve Ojos, que lidera un mapeo itinerante por la calle Almogàvers que han modificado respecto al que presentaron en el 2020. Dos personajes (Del Río como Aurelius, y Edu Marquillas como Moskito) se adecuan a la perfección a balcones y ventanas de las fachadas con las que se cruzan. Usan un triciclo debidamente tuneado que manejan tres personas: quien pedalea, quien dirige el proyector y quien selecciona las imágenes.

Laia Estruch hecha holograma en 'AÜC'. 
Laia Estruch hecha holograma en 'AÜC'. Àlex Garcia

Hacen una parada. Es en la plaza Dolors Piera. Allí el mapeo de cinco minutos y medio tiene toques surrealistas. Hecho con colaboración con la organización del Tour de France –este 2026 la primera etapa se celebrará en Barcelona-, un Aurelius falto de fondo físico y Moskito se mueven humorísticamente entre ventanas y salientes de la fachada. A pie y en bici y con un destacable juego con los puntos de fuga.

La organización del Llum BCN recomienda tres itinerarios, que incluyen doce instalaciones profesionales, dieciocho de escuelas de grado universitario y tres de entidades y empresas. También, paciencia con las colas. A Marc Vilanova, el TNC le encargó una propuesta que las evitara. Con Fremor rompe la verticalidad del edificio con tubos de luces que se mueven en onda. El movimiento se acompaña con sonidos de las vibraciones en la estructura del TNC que ha captado con geófonos del entorno. “Por ejemplo, del paso de los autobuses. O del metro”, explica. Hay un problema: los altavoces no pueden funcionar a todo trapo. “Hay vecinos...”, dice.

Laia Estruch también ha trabajado con el sonido. AÜC es una instalación creada en colaboración con la empresa de equipamiento urbano Benito Urban. Es un holograma elaborado en Valladolid con 48 cámaras grabando a la vez que dibuja su propio cuerpo en 4D contorsionándose al son de sonidos y voces que oscilan entre lo simiesco y lo papagáyico. ¿Con este juego que combina performance, escultura y luz quiere representar algo en concreto? “No represento nada”, dice Estruch, “pero los gestos y las torsiones que hago son para sacar esas voces”.

El festival Llum BCN tiene este viernes y mañana, de las siete de la tarde a las doce de la noche, y el domingo de las siete a las once de la noche, para atraer espectadores. Contribuirán las propuestas mencionadas, pero también las de Rotor Studio, Lola Solanilla, Cabosanroque, Studio MO:YA, Desilence, Clàudia Raurell, Eness y unas cuantas escuelas de arte. El ex blade runner Rick Deckard podrá pasearse por las calles tranquilamente, que estos días Barcelona es la ciudad de las luces vivas. Y brilla. Hasta que alguien novele lo contrario.

Àlex Tort Sagués

Àlex Tort Sagués

Redactor

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Redactor de Cultura. Estuvo en Política del 2014 al 2025. En Guyana Guardian desde el 2007, anteriormente colaboró en El País. Licenciado en Humanidades y en Periodismo por la UPF