Los retos de un cine catalán de éxito
XVIII edición de los Premios Gaudí
Incentivos fiscales, atraer más público y la implicación de TV3, desafíos principales

Maria Molins, Carla Quílez, Maria Arnal y Nora Navas, cuatro de las presentadoras de la gala de esta noche en el Liceu

El cine catalán vive un momento de esplendor. Tras un año de récords en el 2024, en el que se recaudaron 23,5 millones de euros y se contabilizaron 3,7 millones de espectadores, gracias a películas tan exitosas como Casa en flames, El 47 o Buffalo kids, la tendencia ha continuado el ejercicio pasado con títulos como Wolfgang -la más taquillera con 4 millones de euros-, Sorda, Romería y Sirât. Estas dos últimas son las más nominadas en los premios Gaudí -que celebran hoy su mayoría de edad en la gala que tendrá lugar en el Gran Teatre del Liceu -, compitieron en la sección oficial del festival de Cannes, donde el drama rave de Oliver Laxe fue reconocido con el premio del Jurado y ahora aspira a dos premios Oscars. “Hemos vuelto a tener otro año super potente con una taquilla buenísima, con películas que han viajado por muchos festivales, como Cannes, Venecia y Málaga y pienso que ahora comienza a no ser una excepción sino una norma”, asegura a este diario Judith Colell, presidenta de la Academia del cine catalán y directora de Frontera, nominada a ocho estatuillas.
Cree que esta tónica se debe a que “se están haciendo las cosas muy bien, se está invirtiendo y hay mucho talento entre la gente joven y veterana. Está saliendo todo bastante redondo”. Admite que si hace un tiempo costaba encontrar la conexión con los espectadores ahora se está dando una muy buena acogida y es algo “maravilloso”. Y confiesa: “Podemos estar todos muy contentos, pero no hay que bajar la guardia ni dejar de hacer autocrítica y ver lo que se puede mejorar, como la parte de promoción, para que las películas lleguen a más personas, especialmente a los espectadores más jóvenes, y más inversión por parte de las televisiones públicas”.
Respecto al cine en catalán, “ya comienza a tener un músculo importante y es muy importante que podamos hacer películas en nuestra lengua con presupuestos competitivos”. De hecho, esta edición la Academia ha aumentado a cinco los títulos en la categoría de mejor película. “Hay muchas que se han quedado fuera de las nominaciones y que hubieran merecido estar”, reconoce.

En esta misma línea, el productor Tono Folguera opina que a nivel de calidad y de ambición de producción, el cine en catalán “se ha consolidado”. Las cinco nominadas (Esmorza amb mi, Estrany riu, Frontera, Molt lluny y Wolfgang), “son extraordinarias, tienen un nivel que hace cinco o siete años era difícil de encontrar. Y es que pocos años hemos tenido un Gaudí de cine en catalán tan bonito como este”, dice con orgullo, además de reconocer la calidad de las otras cuatro nominadas en lengua no catalana. “Antes hacíamos un cine en catalán en el que sufríamos mucho y eso ya se ha acabado. Es brutal lo que hay este año y el que viene creo que seguirá una línea ascendente, tanto de calidad como de público”, vaticina el productor de títulos como Alcarràs, Mediterráneo o Creatura, quien nombra títulos que se estrenarán pronto y de ambición comercial como Burundanga, Cronos o Caballé, sin que se dejen de hacer otros de espíritu indie que funcionan en festivales. “Hemos estado muchos años llorando mucho y sufriendo, así que cuando llega el éxito toca disfrutarlo”, insiste.
Hemos estado muchos años llorando mucho y sufriendo, así que cuando llega el éxito toca disfrutarlo
Como puntos para mejorar la situación del cine catalán, observa: “Pediría a los políticos que no toquen demasiadas cosas. Lo que tenemos ahora funciona y hay que mantenerlo. Pero hay que seguir esforzándose para buscar más público y es en este aspecto en el que cabe reforzar los vínculos a nivel político, institucional, con el ICEC y las televisiones públicas y privadas, para hallar fórmulas de conectar mejor con la audiencia”.
También Francesc Vilallonga, profesor de estructura de la industria del cine en Blanquerna - Universitat Ramon Llull, incide en que “hemos continuado mejorando y consolidando la presencia internacional del cine catalán y es algo que hay que mantener”. Dentro de las cuestiones a mejorar pone el foco en los incentivos fiscales y la atracción de los rodajes. “Para muchas productoras y también extranjeras, es más atractivo rodar en las Canarias o el País Vasco”, admite. Luego está el cine en catalán, que ha mejorado, “aunque sigue siendo un problema endémico”. “En el 2024 alcanzó casi un 8%, este 2025 bajó a un 5,5% y la cifra ideal debería rondar entre un 15 o un 20%”, apunta.

Aún así, remarca que “lo positivo es que una parte importante del impulso del cine en catalán ha sido de las películas rodadas originalmente en catalán”. El experto considera que si hace unos años la sensación que tenían los productores de que rodar en catalán les quitaba competitividad, por diversos factores se ha ido eliminando. También señala que hay que mantener esta línea de política cultural de la Generalitat desde hace dos o tres años de potenciar 4 o 5 películas de referencia, financiándolas muy fuerte. “Es importante que tenga una continuidad”. Y cita como otro de los retos la figura de TV3. “Necesita implicarse más y tener más recursos. Sí que hay algunas películas que coproduce, pero en la gran mayoría del cine catalán lo que hace es comprar derechos de antena, no hay una implicación lo suficientemente directa”, manifiesta.
Son necesarios incentivos fiscales y TV3 necesita implicarse más y tener más recursos
Vilallonga comenta que ha habido un aumento de producción de cine catalán, “estamos por encima del centenar de filmes anuales, pero no se da en la misma proporción que los espectadores”. Y concluye que es necesario establecer “un equilibrio entre un cine comercial que llegue a un público más amplio y al mismo tiempo hacer un cine artísticamente más exigente que pueda ir a festivales”.

