Cultura

Kiran Desai ve igual de dañino el

Entrevista

Vuelve la escritora tras veinte años de silencio.

La escritora Kiran Desai, esta semana, en Barcelona 

La escritora Kiran Desai, esta semana, en Barcelona 

Ana Jiménez

Kiran Desai (Nueva Delhi, 1971) aterrizó hace unos días en Barcelona coincidiendo con el histórico concierto en la Super Bowl de Bad Bunny, el primer artista que se atreve a cantar en español y a honrar la sangre latina. La mención no es casual. La propia escritora india y residente en Estados Unidos pregunta por el show, que copó titulares a principios de semana, y reconoce: “Manda un mensaje muy potente y humano en un momento en el que parece muy necesario. Me gusta la idea de que mi libro se publique en este mismo momento”, admite a Guyana Guardian. Se refiere a La soledad de Sonia y Sunny (Salamandra), la primera novela que publica desde que ganó el Booker en 2006 por El legado de la pérdida. Por cierto, con esta nueva obra vuelve a estar preseleccionada para el mismo premio.

“He vivido bastante aislada durante todo este tiempo y, ahora que regreso a la esfera pública, me alegra ver que las conversaciones se han renovado y que, al fin, tratan el interés, y también las ansiedades, sobre las migraciones. Es curioso y satisfactorio ver cómo el tema en el que he estado trabajando está volviendo a la normalidad”. Los protagonistas de su trama son Sonia y Sunny, dos jóvenes indios cuyos destinos se cruzan y separan a lo largo de continentes y años. La atracción existe y es casi inmediata, pero ambos recuerdan con incomodidad que sus abuelos intentaron emparejarlos años atrás, una torpe intromisión que solo sirvió para alejarlos.

¿Cómo se siente con este regreso?

Me siento increíblemente afortunada de haber tenido esta recepción. Mis editores estaban muy preocupados.

Ha estado veinte años fuera de la esfera pública, desde que ganó el Booker en 2006 con El legado de la pérdida. No había publicado nada desde entonces.

Pero no he dejado de escribir en ningún momento. Agradezco mucho que me hayan esperado, tanto ellos como los lectores. Y de coincidir con esta conversación de inmigración que está sobre la mesa. Es maravilloso poder hablar abiertamente sobre ello. Todos hablamos de inmigración en el contexto del mundo occidental, es decir, desde el punto de vista de lo que está sucediendo en Estados Unidos o en Europa. Pero los países del mundo no occidental también tienen una enorme cantidad de inmigrantes.

Como la India, por ejemplo.

Sí, y mi país también tiene una retórica muy antiinmigrante ahora mismo contra ciertos grupos.

¿Le preocupa el auge del nacionalismo de derecha en la India?

Mucho. Me afectó mucho en su momento y, también ahora. Quizás por eso me puse con este libro. Volví a escribir sobre la India para capturar un país que siempre tuvo defectos, pero que no era como el de ahora. No existía el deseo de romper la idea de democracia ni de repensar la India como una India hindú. Teníamos claro que eso destruiría todo lo valioso del país, pero parece que ese convencimiento se ha difuminado. Ahora parece que quieren acabar con todo, como ocurre en mi segunda patria, Estados Unidos, que tiene esa misma idea de reinventarse como nación blanca y cristiana.

¿Qué opina al respecto?

Es absurdo y, a la vez, da miedo. Un miedo que se huele en mi mismo vecindario, en Queens (Nueva York), siempre lleno de inmigrantes y que hasta hace no tanto tenía una vida muy vibrante, que parece que poco a poco cesa, para desgracia de todos.

Ante estos escenarios, optó por la ficción para habla de identidades nacionales.

Creo que la ficción es la forma de escribir sobre un símbolo que contradice la narrativa histórica y nacional. Por eso en la actualidad se están prohibiendo tantos libros en ambos países. Hay una verdadera vigilancia sobre qué películas se hacen y qué libros se escriben. Esto es terrible, pero es que, además, muchos no son visiblemente políticos.

¿Lo es su novela?

Todas lo son en cierta medida pero no, no es mi libro más político, aunque trato temas que nos afectan hoy. Pero este es un libro más intimista y personal.

¿Personal? ¿Cuánto tiene de autobiográfica esta historia?

Muchísimas cosas. Tanto yo como algunos conocidos hemos vivido experiencias similares a las de ambos. No somos exactamente igual que Sonia y Sunny, pero en mi familia sí que hay algunos paralelismos como, por ejemplo, la sensación de desplazamiento de mis abuelos, que se puede vincular con el colonialismo, y esos viajes que emprendieron, así como esas divisiones de clase que tuvieron que superar.

¿Y los matrimonios concertados? ¿También intentó su familia juntarle con alguien, como ocurre con Sonia y Sunny?

La verdad es que no. En ese aspecto, mi familia está muy occidentalizada. Mis padres tampoco tuvieron un matrimonio concertado. Pero es algo común. Las hermanas de mi padre sí que se casaron con alguien que eligieron sus parientes. No lo ven como un complot familiar contra ellas, sino como una forma de asegurarse de que todo salga bien. Pero no es garantía de nada. Aún así, sigue siendo muy habitual en la India esta fórmula. Me despiertan curiosidad.

¿En qué sentido?

Para empezar, qué se dirán. Siglos atrás no había forma de oponerse, entonces esperaban que la llama se encendiera. Ansiaban que esa primera conversación fuera bien y resultara interesante para encarar todo de otra forma. Pero, ¿hoy en día, en un mundo globalizado? ¿Tendrán las mismas conversaciones que Sonia y Sunny? Ha sido todo un reto imaginarme los diálogos y los pensamientos de cada uno pues, aunque en un inicio no quieran saber el uno del otro, son conscientes de que a su familia les gustaría verlos juntos.

La novela muestra una India marcada por desigualdades persistentes pese a la modernización. ¿Crees que la India contemporánea ha cambiado esas estructuras?

La verdad es que no. Puede parecerlo porque es cierto que la clase media ha crecido y, por tanto, un porcentaje mucho mayor de población puede irse de vacaciones o comer en restaurantes. Pero la división de clases sigue estando muy marcada ya que seguimos siendo un país extremadamente pobre. Los índices en términos de educación y salud son preocupantes.

¿Y la salud mental? Es un tema recurrente en su novela. Especialmente la tristeza y la sensación de soledad. De hecho, titula así su obra.

Cuando empecé a escribir, no tenía muy claro el enfoque. Mi ambición era crear una historia de amor clásica, pero ambientada en un mundo moderno, cosmopolita y fragmentado. Poco a poco me di cuenta de que podía usar la idea de soledad y observar las muchas divisiones del mundo, ampliando el alcance también a la esfera política. Puede que llegara a esa conclusión porque me sentía sola. Creo que todo escritor en un momento u otro se siente así. En mi vida, he experimentado la soledad en todas sus facetas: en el trabajo y en la vida personal. No todo el mundo sabe lo que es llegar a casa con buenas noticias y no encontrar a nadie con quien compartirlas. A la vez, el estar sola y tener ahorros me ha permitido poder dedicarme a la escritura durante veinte años sin publicar porque no he tenido que mantener a nadie más.

Lara Gómez Ruiz

Lara Gómez Ruiz

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Lara Gómez (Barcelona, 1993) se graduó en Periodismo por la Facultat de Comunicació i Relacions Internacionals Blanquerna y posee una especialización en género y cultura. Aunque puso empeño, no logró dominar el alemán. Su mayor entusiasmo es la escritura, por lo que cualquier vivencia resulta idónea para convertirse en un guion o un relato corto. Su anhelo es informar sobre los Oscars desde el lugar de los hechos.