Josep Vallverdú se despide a los 102 años con un nuevo ‘Rovelló’
Colofón a una carrera literaria
El escritor centenario publica 56 años después una segunda parte de su mítico personaje
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Josep Vallverdú, este miércoles en el Arxiu Comarcal de la Noguera, en Balaguer

A los 102 años –y medio–, Josep Vallverdú (Lleida, 1923) se despide. “¡Bup, bup, bup!”, podría decir su querido Rovelló –en castellano se llama Polvorón–, el personaje ya mítico que le dio vuelo y fama a partir de 1968, y 56 años después lo ha escogido para cerrar su trayectoria como autor infantil y juvenil con El retorn de Rovelló en la editorial de –casi toda– su vida, La Galera.
El escritor se despide de la vida pública, porque su salud, frágil, no le permite más compromisos públicos, y cierra con el nuevo título este ciclo, aunque no se privó de señalar, desde el Arxiu Comarcal de la Noguera, en Balaguer, donde vive, que aún le queda algún libro pendiente.
En su nuevo libro, el popular perro hace una aparición en el pueblo, donde la alcaldesa monta un dispositivo para capturarlo, mientras el animal vive nuevas aventuras en las que aparecen referencias a otras obras, como Saberut –de Saberut i Cua-verd (La Galera, 1982)– o las tierras de Nanàrnia –de El vuitè nan (La Galera, 2022)–, pero su autor, además, juega con la metaliteratura, ya que en el pueblo no solo recuerdan que hace años había habido un perro con ese nombre, que vivía en el Mas Tolosa, sino que son conscientes de que se trata de un perro famoso porque sale en un libro que “sigue siendo muy leído” –una treintena de ediciones y más de 75.000 ejemplares vendidos– y que incluso protagonizó una serie de dibujos animados.
“He creado una especie de universo, como tantos autores, y El Rovelló es una parte importante, forma parte de mí, no me puedo desprender de él. Su éxito durante tantos años ha sido sorprendente y muy gratificante por la identificación del lector con el personaje y también con el autor”, explica.
‘El retorn de Rovelló’, juega con la fama del libro y la serie de dibujos, e incluye referencias a otras obras del autor
“Lo que puedo asegurar es que, si algo me ha divertido en la vida, es explicar historias”, añade, y los libros publicados lo ejemplarizan. Él mismo recordó que como no podía publicar en catalán probó suerte en castellano, y su primera novela salió con seudónimo –La flor del olvido– en Seix Barral gracias al contacto con Víctor Seix, con quien había estudiado. La misma editorial le publicaría en 1955 Tambores en el río, pero un poco antes ya había ganado un primer premio de literatura juvenil, el Mosén Chusep, con Las cinco vidas del ‘Nereo’: “Me dieron 20.000 pesetas, que entonces era mucho dinero, pero sufrí una obstrucción intestinal y todo lo gasté para pagar la operación”.
En catalán no debutó hasta 1961, cuando “la censura empezó a abrir la mano”, y el editor Miquel Arimany le dijo: “Si hicieras un libro de aventuras y salieran unos niños...”. Salió El venedor de peixos, primera novela juvenil en catalán desde el franquismo. Poco después, con el nacimiento de la revista Cavall Fort, cogió más confianza, y en 1963 se presentó a la primera convocatoria del premio Joaquim Ruyra, que ganó con L’abisme de Pyramos–retitulada Trampa sota les aigües cuando se publicó finalmente en 1965. En aquellos años, aun así, se definía como “un traductor que de vez en cuando escribe”, porque se dedicó intensamente a un oficio que le dio “más herramientas literarias”.

Y en 1968, en su nueva casa de Puiggròs, se construyó él mismo una cabaña con troncos y cañas, y en medio, un tronco de almendro como mesa para la máquina de escribir. “Allí, un día pensé que podría escribir la historia de un perro un poco tontito y un poco inteligente... Como yo –cuenta–, y le dediqué una o dos horas cada tarde”. Le puso Rovelló, aunque a él no le gustan las setas, pero la idea surgió tras descubrir, mientras cumplía el servicio militar, que se utilizaban perros para encontrar trufas. “La alegría del perro cuando encontraba una era extraordinaria, ¡como un escritor que gana un premio!”. Él ganó el Folch i Torres y “tuvo una resonancia extraordinaria, se hizo un personaje famoso”.
Una obra muy completa
Fuera del ámbito de la literatura infantil y juvenil, Vallverdú publicó hace pocos meses el dietario Quadern de Balaguer (Salòria Edicions), con prólogo de Joan Biscarri, y tiene pendiente de publicación un nuevo volumen de poesía, un género que ha practicado mucho estos últimos años, y que previsiblemente publicará Pagès Editors.
El escritor quiere citar a los compañeros con él fueron reconocidos como los “cuatro ases”: Joaquim Carbó, Emili Teixidor y Sebastià Sorribas: “Coincidimos y La Galera lo aprovechó. Después de unos años muy oscuros, en los cincuenta, las circunstancias eran ideales para que se hiciera una ofensiva de libro infantil”.
Vallverdú no niega que el éxito de Rovelló ha eclipsado un poco lo que escribió posteriormente, especialmente sus libros para adultos, ya que se dedicó a los niños “porque notaba que les faltaban libros en catalán”, y de hecho define este libro como “un ensayo de valores humanos”, y ahora es consciente de que este retorno “señala el cierre”.


