Cultura

El santuario secreto que Gaudí concibió cerca de

El Reportaje

Áreas verdes del psiquiátrico 

Imagen de la Cueva cascada, una construcción de rocalla con forma de cueva y montaña y coronada por un baldaquín 

Imagen de la Cueva cascada, una construcción de rocalla con forma de cueva y montaña y coronada por un baldaquín 

Tomás Gonzáles Carbo

“Gaudí ensayó las grandes obras que luego construiría para las grandes fortunas en el paseo de Gràcia o en la montaña pelada del Park Güell con los internos del antiguo manicomio de Sant Boi, que participaron como peones”, sostiene el arquitecto David Agulló Galilea, quien tras superar veinte años de indagaciones acerca del majestuoso complejo modernista que perdura en el actualmente denominado Parc Sanitari Sant Joan de Déu está convencido de que es una creación del ilustre arquitecto, tal vez la pieza más ignorada, misteriosa y “voluntariamente silenciada”.

Y en todo caso, razona Agulló, la mera existencia de ese “jardín invisible” nos enfrenta a una imposible paradoja: “si decir que es de Antoni Gaudí supone un problema porque no tenemos ningún documento que lo avale, decir lo contrario plantea otro muchísimo mayor, porque algunas de las estructuras que hay aquí y que luego utilizará por ejemplo en la Sagrada Familia eran inéditas en la historia de la arquitectura y sería tanto como decir que Gaudí estuvo copiando a alguien”.

Negar la autoría de Gaudí resulta un

Escondidos durante más de cien años tras los muros de siete metros de altura que separaban del mundo el antiguo recinto psiquiátrico y la ciudad, un grupo de operarios trabaja en la rehabilitación de los elementos modernistas que se construyeron sobre un jardín de estilo inglés, creado en 1903, formado por un lago, caminos y parterres ondulantes. Fue en este escenario donde Gaudí -con la participación de Josep Maria Jujol, cuya mano le delata en numerosos elementos- concibió tres conjuntos arquitectónicos: la cueva cascada (1906), una construcción de rocalla con forma de cueva y montaña coronada por un baldaquín; la Capilla de la Virgen (1911), una gruta también de rocalla en forma de dragón que contenía la figura de una singular virgen de Lourdes con una corona de doce estrellas del Apocalipsis (como la que corona la torre de la virgen en la Sagrada Familia), y una plaza con bancos revestidos de trencadís (1912). La capilla, de la que brotaba agua, estaba en medio de un lago y de la cueva manaba una gran cascada.

El arquitecto y gran estudioso del conjunto David Agulló Galilea sentado en uno de los bancos del 'jardín invisible' 
El arquitecto y gran estudioso del conjunto David Agulló Galilea sentado en uno de los bancos del 'jardín invisible' Tomás González Carbó

Los trabajos y los momentos de su ejecución se hallan plenamente registrados y definidos en el tiempo dentro de la Revista Frenopática Española , la publicación propia del sanatorio, en la cual se detallaban las labores de la institución y se divulgaban análisis e informaciones sobre patologías mentales, aunque no existe alusión alguna a su responsable. ¿Cómo resulta factible, sabiendo que Gaudí ya representaba una figura de gran renombre? “Si actualmente la enfermedad mental está estigmatizada (te puedo contar sin problema lo que me pasó en la pierna pero si tengo un brote psicótico creo que no te lo diría), imagínate lo que debía ser hace un siglo. Estar aquí era algo terrible. Residían casi 2.000 personas y la mayoría, una vez dentro, ya nunca saldría. Que Gaudí estuviera en este recinto trabajando y creando con los pacientes psiquiátricos las obras que después construiría en el paseo de Gràcia para las grandes familias era algo muy difícil de asumir”, estima Agulló.

Capilla de la Virgen en forma de dragón 
Capilla de la Virgen en forma de dragón Aleix Bagué
La Capilla de la Virgen en una imagen de archivo con la figura de la virgen de Lourdes 
La Capilla de la Virgen en una fotografía de los archivos junto a la efigie de la virgen de Lourdes Archivo Parc Sanitari Sant Joan de Déu

Esta actuación modernista funcionó como un ensayo previo para la Sagrada Família, el Park Güell o la Pedrera.

La antigua clínica psiquiátrica de Sant Boi, llamada habitualmente “la ciudad de los locos” (abarcaba 18 hectáreas), representaba un entorno “perfectamente autónomo, con sus panaderías, su herrería, su zapatería, su sastrería, sus huertos, sus iglesias, sus teatros o sus talleres ocupacionales, entre otros, de albañilería”, según indica el arquitecto. Se sabe, por ejemplo, que ante la necesidad de ampliar o levantar un pabellón inédito los internos ejercían de ayudantes, por lo cual es razonable creer que intervinieron en las obras del jardín, pues su impronta resulta obvia en los bancos, donde se fusionan patrones de mosaicos detallados y elegantes con laterales rudimentarios de piedras y restos de botellas que parecen realizados por menores o internos. Los bancos, que en diversos asientos incluyen los típicos componentes con apariencia de caparazón de tortuga para eludir el agua del canal ubicado entre el respaldo y la base, se edificaron a la par que los del Park Güell, aunque los presentes se finalizaron dos años antes, en 1912. “Imposible que se trate de una copia”.

Imagen de uno de los bancos después de la restauración
Imagen de uno de los bancos después de la restauraciónAleix Bagué
Detalle del trencadís 
Detalle del trencadís Tomás González Carbó

Pero, ¿cómo acabó Gaudí proyectando en el antiguo psiquiátrico? “En ese momento Gaudí estaba edificando la cripta de la Colonia Güell, su obra más importante, en Santa Coloma de Cervelló. Entre 1893 y 1914 viaja desde Barcelona a Cornellà en ferrocarril y de ahí coge una tartana que pasa por delante del recinto psiquiátrico, que está a unos quince o veinte minutos a pie de su destino. Y eso lo hace centenares y centenares de veces”, explica el investigador, que ha encontrado otras vinculaciones históricas: antes de que le encargara la construcción de una iglesia de nueva planta para su colonia, Eusebi Güell había acogido en su finca centenares de enfermos del antiguo manicomio a causa de una epidemia de cólera o el hecho de que el primer constructor del Park Güell, Lluís Parés, así como muchos de los trabajadores de la obra, eran de Sant Boi.

Se ocultó que Gaudí ensay

Aparte del encubrimiento intencionado de ese Gaudí, proyectista célebre, realizando pruebas con los internos del sanatorio, Agulló opina que si hubo archivos, estos se perdieron en la Guerra Civil en el momento en que combatientes de la CNT eliminaron los registros que guardaban los datos de los trabajos. Las edificaciones poseen un estilo algo ingenuo, una apariencia tosca, cual si el autor careciera de gran destreza o fuesen resultado de la improvisación propia de cualquier proyecto de ensayo, “pero las estructuras -insiste Agulló- solo Gaudí podría haberlas ideado. “La estructura de la cueva cascada consiste en siete pilares que en su perímetro exterior son medios hiperboloides convexos, como trompetas abriéndose al cielo, y en el interior hay unas formas orgánicas que marcan un medio hiperboloide cóncavo, como media trompeta abriéndose hacia abajo”, detalla. Dicha configuración, única en los anales de la edificación, únicamente se halla en este sitio y en la Sagrada Família. No obstante, en este lugar la concreta en 1906, bastante tiempo previo a que iniciara su diseño para la Sagrada Familia en 1915 y las finalizara como modelo a escala en 1921. Y su edificación no se inició sino hasta las Olimpiadas de Barcelona”.

Interior de la Cueva Cascada 
Interior de la Cueva Cascada Aleix Bagué

Al potenciar su postura sobre Sant Boi como un sitio de prácticas o taller de innovación de Gaudí, el arquitecto identifica paralelismos entre la Cueva-cascada y la Casa Milà, las cuales exhiben rasgos similares como los arcos parabólicos o el armazón arquitectónico que remata las dos edificaciones. “Y entre las piedras, si te fijas, aparecen formas de máscaras, como en La Pedrera”. 

Agulló, quien comenzó a investigar el conjunto hace veinticinco años junto al artista Jordi Martí Aladern y el geólogo Daniel Barbé (fueron informados de su existencia por Beatriz Castaño, una psiquiatra colombiana que ejercía en el centro), ha convertido este trabajo en su principal meta vital. Ya de forma independiente, completó una tesis doctoral dirigida por Juan José Lahuerta, el mayor referente en Gaudí. El jurado, compuesto por Robert Brufau, especialista en cálculo de estructuras; Jordi Faulí, director de las obras de la Sagrada Família, y la profesora de la Universitat de Girona Marisa Garcia Vergara, la reconoció con un cum laude , la máxima nota posible.

Fragmento de postal la que se aprecia el conjunto 
Fragmento de postal la que se aprecia el conjunto Archivo Parc Sanitari Sant Joan de Déu

En fechas recientes ha vuelto a visitar el “jardín invisible”, como él mismo lo denomina, para realizar los trabajos de rehabilitación (junto a Josep Pratdesaba, Vicenç Font y Anicet Matamala) que impulsa el Parc Sanaitari Sant Joan de Déu desde 2022 y cuya conclusión se espera para el 203. “Había agua por todas partes en alusión al paraíso terrenal, porque de alguna manera a lo que alude es a la idea del Apocalipsis, ese cataclismo al que seguirá la reinstauración del jardín del Edén”, relata Agulló mientras descansa en uno de los bancos ya rehabilitados (hay una docena), “que no fueron pensados para el jardín de una casa burguesa sino para el bienestar de los pacientes” y menciona que, a diferencia de lo ocurrido con el banco ondulado del Park Güell “que apenas conserva elementos originales tras la rehabilitación de que fue objeto en los noventa, aquí Gaudí y Josep Maria Jujol siguen estando en estado puro”.