Cultura

Nacho Vegas: “Canto desde el lado emocional, no me interesa hacer mítines”

Sala Apolo, 30 de mayo

El cantautor asturiano presenta ‘Vidas semipreciosas’, con un pie en la canción y otro en la reivindicación

El cantautor Nacho Vegas, durante su visita a Barcelona para promocionar el disco 'Vidas semipreciosas'

El cantautor Nacho Vegas, durante su visita a Barcelona para promocionar el disco 'Vidas semipreciosas'

Joan Mateu Parra

Con rostro taciturno, oculto entre las gafas de sol y una gabardina que le llega casi a los pies, Nacho Vegas llega a la cita para hablar de Vidas semipreciosas, su nuevo disco. Ya en la mesa de un bar se relaja y muestra una camiseta en apoyo a Gaza, reflejo del compromiso que forma parte de su carrera artística, y que en su último trabajo lo sitúa en primera línea con una defensa desde el corazón de Les seis de la Suiza, las sindicalistas encarceladas por manifestarse ante una pastelería en Gijón (La Suiza) tras denunciar a su propietario por acoso sexual y laboral.

Vegas desvía la mirada de su interlocutor con timidez mientras habla de un disco donde pasa del folk a melodías italianas sin perder su identidad como cantautor, ya sea cantando en español o en bable temas que intercala con declaraciones de represaliadas y represaliados por el aparato estatal. Canciones que interpretará el próximo 26 de mayo en la sala Apolo de Barcelona dentro de la gira Vidas semipreciosas.

¿Es el disco más político que ha publicado?

Los discos pertenecen al lugar y al momento en que se hacen las canciones, dejo que se permeen con todo lo que pasa en mi vida, también en el sentido del mundo en el que vivo, lo que se cuela cuando abres las ventanas. En el 2014 publiqué Resituación, muy influido por el 15M, y también se evaluó como un disco político. Vidas semipreciosas probablemente lo esté por los dos años en que el conflicto de Les seis de la Suiza estuvo muy presente en Gijón. La gente se volcó en la calle, se formaron grupos de apoyo y por ahí se han colado casos como el de Altsasu o los seis de Zaragoza. Es una de las líneas argumentales del disco aunque también se cruza con cuestiones más íntimas, por eso en las canciones hablo desde el lado emocional, no me interesa convertirlas en mítines.

Esta mezcla explica que el disco comience con Alivio, donde habla de la pequeñez del ser humano.

Cuando nos valoramos desde una perspectiva excesivamente individualista somos muy poca cosa, de hecho las canciones parten siempre de eso, de tener una voz propia y mostrar eso que nos distingue a todos. Pero tenemos que ser conscientes a la vez de nuestra interdependencia como seres humanos y de lo mucho que nos necesitamos, una verso que no aparece en la canción, pero que es la cuarta estrofa que no se escribió nunca.

En Fiu habla de su madre y el posicionamiento político de su familia en la izquierda.

Empezó como un homenaje a la música de Pablo Gallinazo basada en una canción llamada Mula revolucionaria, y quería que la canción también tuviera una mirada política. No recuerdo cómo se coló mi mamá ahí, supongo que estaba buscando el momento para mencionarla, pero fue surgiendo un homenaje a mi madre y por extensión a todas las madres de una generación que han hecho un trabajo tan importante, y tan desagradecido, de la crianza. Intento devolverle un poco del cariño que me dio y compensar los disgustos que le di.

¿Fue ella quien le educó en estos valores de izquierda que menciona?

Mis padres se conocieron porque compartían ideales antifranquistas, me hablaban de ello sin sensación de adoctrinamiento, sino de mucho diálogo. Por otra parte nosotros fuimos a colegios públicos, pero tenía amigos que iban a colegios privados y veía la diferencia. Sobre todo me di cuenta de que era una cuestión de puro clasismo: entonces envidiaba a aquellos chicos que iban todos con marcas, pero con el tiempo me di cuenta de lo agradecido que estoy a mi madre por no dejarme caer en eso. También influyó que mi hermano empezó a militar muy joven en organizaciones de izquierda en Asturias.

Se dice que ya no hay militancia entre la juventud.

Cuando yo era más guaje conocí a mucha gente que militó en el MCA (Movimientu Comunista d’Asturies) y salió escaldada. Lo comparo con lo que está pasando con la gente que pasó del activismo a Podemos, llegó incluso a la política institucional y acabó también quemada. Pero sigue habiendo militancia a pesar de lo que venden por la tele, hay mucha más autoorganización en la izquierda que en la derecha, si no, vamos a estar perdidos.

En Tiempos de lobos remite al peligro del fascismo.

Con todo lo que está sucediendo ahora, el auge del fascismo, parece que la canción esté escrita adrede, pero es algo que ya estaba en el aire mucho tiempo antes, una sensación que todos teníamos. Se ha normalizado el fascismo como una opción política más e igual de legítima que otras, se han colado en las instituciones y pueden llegar al poder. La gente habla de que hay presos políticos en Venezuela, pero mira para tu estado, hay presos y presas políticas y me parece importante impedir que se normalice, hay que estar siempre alerta.

El título, Vidas Semipreciosas, hace referencia a la importancia de las cosas que no son puras, que no tienen linaje.

Es una analogía del mundo de la joyería con la sociedad: las piedras preciosas son cuatro nada más, se clasifican así por su dureza, por tener un color particular y por su escasez, que las hace carísimas. En cambio las semipreciosas son un poco menos duras, más blanditas, más tiernas y se encuentran mezcladas en los yacimientos. Hay un mestizaje que recuerda a cómo es la gente, con una élite que se puede creer muy dura y muy pura, pero que en realidad solo lo es por una cuestión de poder. Creo que debemos reivindicar la semipreciosura por encima de la preciosura, que es algo más elitista, es la idea que intenta atravesar el disco.

En el disco incluyes tres parlamentos de Ana Gabriel, de Javitxo de los seis de Zaragoza, y de Adur, uno de los encarcelados en Altsasu ¿Cómo se le ocurre incluirlos?

El tema de les seis de la Suiza estuvo siempre presente mientras estabas escribiendo estas canciones, se coló de manera natural con esta canción tradicional, Seis pardales. Nunca sale bien cuando quieres escribir sobre algo, tienes que dejar que las canciones se escriban por sí mismas, pero tenía una sensación de querer escribir algo sobre Les seis de la Suiza. Como no quería fracasar en ese intento lo hice como una canción tradicional, un tema que ya se había reescrito para la Revolución de Octubre del 34, porque me permitía más libertad para hablar de un tema en concreto.

Entonces me di cuenta de que lo importante de Les seis de la Suiza no es solo que se trate de una condena terrible, que sienta un precedente a la hora de criminalizar el sindicalismo. También constata que sigue habiendo presos y presas políticas en el Estado español, un aparato represor, y quería testimoniar otros casos. El de Adur, de Altsasu, que ni siquiera estaban presente en el bar cuando tuvo lugar la reyerta y a pesar de eso se comió cuatro años de cárcel. O Ana Gabriel, a la que admiro como referente del internacionalismo. Hoy les está pasando a las seis de la Suiza, pero mañana nos puede pasar a cualquiera simplemente por disidir. Las mordazas que nos ponen es otra de las ideas que atraviesa el disco.

En Seis pardales dice “el amor no es un adorno, es una herramienta de lucha”.

Esa frase es idea de una sindicalista vinculada a Les seis de la Suiza, y es algo que firmaría. Defiendo la ternura no sólo como arma, sino como un sentimiento necesario porque implica reconocer a los otros. Es lo contrario del cinismo, no se trata solo de un sentimiento bonito, sino algo que empoderar. Para Les Seis de la Suiza encontrarse con el acompañamiento brutal que han tenido, todo el apoyo de tanta gente, ha sido muy importante.

De libertad de expresión, más allá de cagarse en Dios, habla en Deslenguado, que cantas junto a Albert Pla.

Soy muy fan de Albert, estaba esperando encontrar una canción en la que tuviera sentido que cantara él, y en esta escribí una parte pensando mucho en él. Cuando hago una colaboración necesito que haya una chispa, que tenga sentido que esté Albert, o que esté Rodrigo como en Les Seis, y no forzar las colaboraciones. Alguna vez te lo intentado por cosas que te dicen de la oficina, pero nunca ha salido bien.

¿Le han denunciado por cagarse en Dios?

No, no creo que ocurra. En Asturias, en cualquier chigre que entres, puedes escuchar más mecagoendios en un minuto que en toda la canción.

Utiliza el bable ¿es una reivindicación o algo natural?

Ambas cosas, no lo hago solo por militancia aunque es una lucha en la que llevamos mucho tiempo y se tendría que haber solucionado con el estado de las autonomías. Ahora buscamos la reforma estatutaria para que sea por lo menos oficial y poder normalizar un idioma que sigue vivo, sobre todo en la gente y en la cultura, ahora es un buen momento para la literatura y la música.

No es la primera vez que aparece en sus canciones.

Pero es una lengua en la que no estoy escolarizado, la aprendí cuando llegué a la facultad. Lo poco que sabía era por algún familiar que vivía en la franja rural, que es donde más se mantenía el asturiano. Al estudiar lingüística yo me movía en círculos militantes del asturianismo, pero todavía me cuesta escribir en ella, y me cuesta escribir de cosas que no sean Asturias, que es una cosa que tenemos que vencer incluso los que la hablamos. Esta ha sido la primera vez que lo he intentado tímidamente, en realidad cojo una canción tradicional cántabra y adapto el poema Txoria txori, de Joxean Artze.

Ahora es un buen momento para la recuperación del folk.

En el 2008 sacamos un disco en lo que se llama mestao, mezcla de castellano y asturiano, donde tratábamos de actualizar la canción tradicional recogida en Asturias, que es lo que desde hace unos años viene sucediendo en todo el estado español. La generación indie de donde provengo, que era tan anglófila, ahora mira un poco más a la tierra y las raíces. Creo que la mezcla es donde se encuentran cosas más únicas, porque puedes hacerlo mejor o peor pero algo único solo se consigue cuando mezclas algo tuyo con otros sonidos que vienen de fuera, por lo menos sabes que lo que haces no lo están haciendo al mismo tiempo en Bristol o en Seattle.

Por otra parte, en Mi pequeña bestia te alejas del resto del disco para interpretar una melodía muy italiana, de San Remo.

Es verdad que me recordaba un poco a las canciones italianas o a las francesas, a George Moustaki. Podíamos haber hecho una canción más íntima o llevárnosla a San Remo, y nos tiramos por ahí porque es algo que no hemos explorado nunca, y que está sorprendiendo por este aire que tiene, la verdad es que es bastante liberador tocar también una canción alegre a veces en la gira dentro de un repertorio que tiene momentos muy intensos.

Sergio Lozano Torres

Sergio Lozano

Periodista

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