Cultura

Carmen Consoli: “Es increíble que desde la izquierda se esté reclamando el orden, es una paradoja”

Barnasants

La cantautora italiana presenta en Barcelona ‘amuri luci’ junto a la Orquestra de Músiques d’Arrel

Carme Consoli, poco después de llegar a Barcelona donde actuará en el festival Barnasants

Carme Consoli, poco después de llegar a Barcelona donde actuará en el festival Barnasants

ANA JIMENEZ

Tal vez incontenible sea el adjetivo que mejor le sienta a Carmen Consoli, siciliana del Véneto, rockera imbuida en folklore, de corazón comunista y amante de un orden que ve desaparecido en estos tiempos, en que el fantasma de la extrema derecha recorre Europa. “Soy la mujer polémica por excelencia en siciliano” afirma con verbo recio y sonrisa afable en Barcelona, a donde llega para presentar amuri luci, un disco cantado en siciliano que hoy domingo interpretará dentro del festival Barnasants –en colaboración con el festival Tradicionàrius- en la sala Paral·lel 62, acompañada por su trío habitual y los 36 músicos de la Orquestra de Músiques d’Arrel de Catalunya (OMAC).

“Entiendo más el español que algunos dialectos sicilianos” reconoce esta cantautora que en su país ha vendido más de dos millones de discos desde que en 1996 participó en el festival de San Remo con una voz adaptada a todos los registros por los que ha transitado, desde la dureza del rock a la finura de la canción italiana, que por algo se la conoce como la cantatessa. “El siciliano es una lengua minoritaria con una gran literatura” recuerda Consoli de un idioma con estrictas reglas gramaticales que han utilizado autores como Pirandello, y que dio origen al soneto italiano. “El corazón de la lengua italiana nace en Sicilia”, comenta durante una comida con periodistas donde su voz se adueña de la mesa desde el primer momento.

Consoli reconoce que no domina la lengua siciliana, pero sí habla el dialecto de Catania, la tierra de su madre, por lo que se ha ayudado de un profesor para componer los temas de amuri luci, amor y luz en siciliano, dos palabras que ha querido unir en un sustantivo para incidir en su unidad. “Relaciono la luz con el amor, la luz para mí no es solo algo espiritual, estoy muy vinculada a las ideas de los comunistas, por lo que para mí es también conocimiento, la luz que nos hace evolucionar, y a través del conocimiento descubrimos el verdadero amor”.

Amuri luci también quiere ser una llamada a defender la cultura humana ante la inteligencia artificial, una forma de trabajar que fabrica música sin alma “porque su autor no ha sudado para escribirlo”. De ahí que abra una puerta al pasado utilizando el griego antiguo y el latín, predecesores del siciliano como también lo es el árabe que canta en La terra di Hamdis inspirándose en el poeta del siglo XI Ibn Hamdis, o el latín y griego clásico que utiliza en Bonsai #3 y Galáteia respectivamente para recordar a Ovidio y Teócrito.

Pero sobre todo hay siciliano, un idioma que confiere a Consoli una entonación potente, “voz de tierra, carne”, comparada con el italiano, donde “todo se susurra, es más dulce, lírico”. Por eso reserva este último para la canción melódica y utilice la lengua del sur para protestar “con la mano en la cadera y golpeando el suelo con el talón” afirma mientras hace el ademán entre las risas de su pequeño público.

Ritmos de sonido ancestral, world music para la que ha utilizado instrumentos de la tierra como el friscaletto o flauta de caña, el buzuki, “que no es solo griego”, el tamburello siciliano o el arpa de boca, conocida como marranzanu. Unos sonidos que la OMAC se ha encargado de arreglar desde Barcelona para el concierto del domigo en lo que Consoli, venida arriba, imagina como una cópula entre dos culturas para dar luz a un niño “que será de madre siciliana y padre catalán”.

No podía faltar la reivindicación en una de las artistas más combativas de Italia, que vuelve a señalar a la mafia con la dedicatoria del tema que da nombre al disco para Peppino Impastato, “un chico que se rebeló contra la mafia y perdió la vida porque había hablado demasiado”. Natural de Cinisi, en la zona de Palermo, Impastato intentó combatir a la mafia mediante la cultura trayendo al pueblo artistas como Janis Joplin, y sobre todo fundando la emisora Radio Aut, a través de la cual denunciaba a la familia Badalamenti, los capos del pueblo.

¿Teme ella por su seguridad? “Ahora la mafia es demasiado sofisticada para amenazar, son otros quien amenazan” responde, “personas con una cultura que no acepta la contradicción, un poco fascista, digamos”. Eso sí, deja claro con sorna que el fascismo “está abolido por la Constitución italiana, como la pedofilia”. Así que en su país “no existe, como tampoco existe la mafia”. Sí existe una derecha liberal respetuosa de las libertades con la que Consoli no comulga, pero sí respeta, y sobre todo diferencia del fascismo, ideología que entiende como un conjunto de arquetipos en torno a la idea de que “el más fuerte ha de oprimir al más débil, si un artista no comulga con la línea del gobierno fascista se verá masacrado en las redes sociales, por ejemplo”.

La mentira es el otro instrumento del fascismo, “los antiguos decían que cuanto más se repite una mentira, más riesgo corre de convertirse en verdad”. Por eso considera que actualmente “la verdadera revolución es decir la verdad, en un momento de caos lo que se necesita un poco de orden, y este orden pasa por la verdad”, reflexiona, y tras una pausa añade que “es increíble que desde la izquierda, como yo me considero, estemos reivindicando el orden, es una paradoja”.

Hay otra historia que recorre el disco y que lo asocia al mito de Polifemo y Galatea, un relato que protagoniza una de las canciones y que sirve de hilo para una trilogía musical de la que ‘amuri luci’ es el primer capítulo, dedicado a sus orígenes, y que continuará con un disco dedicado a Europa y otro a Italia. “El poeta Quinto Ennio decía que al cambiar de idioma salía un alma diferente, por eso he escrito en latín, griego y siciliano.

En el segundo disco utilizaré las lenguas europeas que he asimilado en mi vida” mientras que el tercero “será en italiano, mi lengua principal”. Y sin en este primer disco tira de música de raíz, en el segundo se valdrá de una banda de rock de Catania denominada Uzeda para que domine el rock con influencias de Sonic Youth, Fugazi o Shellac. Por el contrario, en el tercero regresará a la guitarra acústica para dedicarse a la canzone italiana, “música susurrada, me encantaría hacer algo que hable de la Italia romántica, el país de los años 50 que transforma todo en arte y belleza”.

¿Y Polifemo? Cuenta la historia que el cíclope siciliano se enamora de Galatea, a la que escribe cartas de amor. Pero al no lograr romper el amor de esta ninfa por el pastor Acis decide matar a su amado y, cuando esta estrategia fracasa, mata también a Galatea. “Polifemo es un predecesor del fascismo, del hombre fuerte. Piensa que si mata a Acis Galatea deberá amarle porque es el macho, el más fuerte”. Por eso cuando su plan fracasa se deshace de su máscara romántica y acaba con su amada. “Pero los dioses se apiadan de Acis y lo convierten en río”, y como Galatea es ninfa de los océanos estarán unidos para siempre. “Quiero cantar a Miguel Ángel, a Donatello y Leonardo, todo lo que Italia ha representado desde el punto de vista de la belleza. No quiero cantar a la mafia, no quiero cantar al fascismo, a la fealdad, a los abusos” afirma. “Nos mata Polifemo pero se convierte en río y se une a Galatea para siempre, y aun hoy celebramos a Acis, esta es la metáfora”. 

Sergio Lozano Torres

Sergio Lozano

Periodista

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