Cultura

Angela Merkel, Hillary Clinton y Kamala Harris se montan una orgia lésbica en Arco

Arte

La artista afgana Kubra Khademi, que tuvo que huir de su país por amenazas de muerte, acapara la atenciónn de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid, que hoy arranca su 45 edición 

Una de las piezas de la instalación 'Pan, Trabajo, Libertad' 

Una de las piezas de la instalación 'Pan, Trabajo, Libertad' 

Cortesía Kubra Khademi

Hace diez años la artista afgana Kubra Khademi salió a pasear por las calles de Kabul vestida con una armadura de acero que resaltaba la forma de su cuerpo. Protestaba por el acoso masculino, el manoseo y los comentarios sexuales que sufrían las mujeres de su país. Aquella performance, que duró apenas ocho minutos, provocó miradas lascivas, apedreamientos y amenazas de muerte, por lo que tuvo que exiliarse en París. Desde allí, cuando lo talibanes recuperaron el poder en 2021,  escribió, “desesperada”, una carta a las mujeres mundiales que habían llegado al poder, para denunciar la situación y pedir ayuda. “Nadie la leyó, nadie la publicó, nadie la contestó. Me sentí completamente sola”. Así que ante el silencio, decidió crear una obra que no pudieran dejar ver. Se titula Pan, Trabajo, Libertad, y antes de que este miércoles abra las puertas de su 45 edición, está dando ya mucho que hablar en Arco.

La artista Kubra Khademi 
La artista Kubra Khademi Galerie Eric Mouchet

La instalación consta de una serie de retratos desnudos a tamaño real de Angela Merkel, Hillary Clinton, Kamala Harris,  Ursula von der Leyen, Sanna Marin, Rosalind Bachelot, Jacinda Ardern..., también algunas ya desaparecidas como Benazir Bhutto o Margaret Thatcher. “Mujeres que tienen el conocimiento y el poder”, explica la artista, que se coloca como una  más entre ellas. La sitúa de pie, “todos estamos de pie en este mundo”, listas para la acción, “porque. Esto también se trata de cómo las mujeres luchamos para obtener poder, pero no podemos usarlo para favorecer a otras mujeres. Es muy triste”.  

“No necesitamos hombres para dirigir un mundo que ya han destruido. Venimos del odio y aquí se representa la celebración del amor y del cuerpo de la mujer”

En otra de las obras las sitúa caminando dentro de un mar que se abre a su paso, un bastón en una mano y la mirada en el horizonte.  En otro, las convierte en los personajes heroicos del cuadro de Delacroix  La libertad guiando al pueblo, pero es en la gran escena final, sobre fondo dorado, donde Khademi hace un alegato en favor de un mundo utópico, en el que las lideresas sonríen, se besan y practican sexo lésbico de todas las maneras imaginables. “Pinto un mundo distópico en el que reina el amor. No necesitamos hombres para dirigir un mundo que ya han destruido. Venimos del odio y aquí se representa la celebración del amor y del cuerpo de la mujer”.

La de Kubra Khademi es una de las obras más incómodas de un Arco que parece querer escapar de los efectos de la guerra acomodándose al gusto de los coleccionistas, como si así se pudiera disimular la que está cayendo fuera, que el dinero es muy cobarde.  Y seguramente es la feria del mundo que tiene más experiencia. Si ahora teme verse impactada por los ataques de Estados Unidos e Irak en Irán, en 1991, la edición de su décimo aniversario, le estalló  la guerra del Golfo. Y en 2022, cuando volvía a restablecerse la normalidad tras las restricciones de la pandemia, impactó la guerra en Ucrania el mismo día de la inauguración. Aunque aquí la verdadera batalla que los galeristas están dispuestos a jugar hasta el final es la de la reducción del IVA. Anuncian acciones, pero de momento es un secreto.