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Alfonso XIII, el rey salvador

HISTORIA

El historiador Zorann Petrovici rescata el episodio en el cual el rey de España puso en marcha una oficina de rescate de víctimas de la Primera Guerra Mundial

Oficina de la Guerra Europea 

Oficina de la Guerra Europea 

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El verano del año 1914 empezó la Primera Guerra Mundial. España, con una economía débil y un ejército desfasado y ocupado en la guerra en Marruecos, se declaró neutral. Pronto, sin embargo, empezaron a llegar algunas cartas de ciudadanos que pedían a Alfonso XIII que les ayudara a localizar a sus familiares que combatían en los frentes. La situación cambió un año después cuando, en junio de 1915, se publicó una noticia sobre una carta en Le Petit Journal , un diario francés con una tirada de 850.000 ejemplares. La nota la reprodujeron después otras publicaciones. Era de una chica francesa que había pedido al rey de España encontrar a su marido y este le había respondido que el joven había aparecido. A partir de entonces, en solo dos meses, llegaron al Palacio Real más de cuatro mil cartas pidiendo ayuda.

A raíz de eso, Alfonso XIII hizo organizar una oficina en que trabajarían una cincuentena de personas, hombres y mujeres, abriendo expedientes de las peticiones. En cada caso se ponían en contacto con los ministerios extranjeros correspondientes o con la Cruz Roja, e iniciaban una laboriosa búsqueda para localizar al combatiente perdido, en ocasiones muerte y en otros incomunicado en campos de prisioneros de las potencias enfrentadas.

⁄ La oficina hizo un trabajo encomiable: después de cuatro años de búsqueda localizaron 11.000 mil soldados

Esta es la empresa que explica el historiador Zorann Petrovici (Resita, Rumanía, 1990) en La guerra del rey. Un ensayo sobre un episodio que era conocido entre los historiadores, aunque no con tanta profundidad, pero que apenas había trascendido al público en general. La gestión del rey era humanitaria, pero no desinteresada. Viendo que su país no podía entrar en la guerra, el monarca la quiso utilizar para conseguir un papel internacional a fin de que España pudiera hacer de mediadora entre contrincantes y que beneficiara de rebote sus pretensiones, sobre todo, en el norte de África. Alfonso XIII no consiguió nada de eso.

Mientras con su oficina pretendía un reconocimiento exterior, la política interna española se revolucionaba y él era incapaz de permitir la transición hacia una monarquía parlamentaria de veras democrática. Resulta irónico que, en 1917, el senador Francisco Lastres promoviera por canales diplomáticos el nombramiento del rey al Premio Nobel de la Paz. Precisamente el año de la gran crisis española.

Al margen del fracaso interno y externo del rey, su oficina hizo un trabajo encomiable. Después de cuatro años, de 118.000 solicitudes de búsqueda de información se resolvieron más de 11.000 mil localizando a los soldados, vivos o muertos. Y se hicieron cerca de 16.000 gestiones relacionadas con la población civil para trasladarles información, dinero o repatriarlos. Esta labor la ha repasado Petrovici con todo detalle a partir del Archivo General del Palacio Real. Hasta el punto de no localizar el expediente de la chica francesa que publicitó el trabajo del rey e impulsó la oficina. ¿Fue una invención? En todo caso, la investigación demuestra el extraordinario poder de la prensa entonces.

La obra del profesor de Historia contemporánea de las universidades Pontificia Comillas y Nebrija, que ya había publicado estudios sobre la diplomacia alfonsina, redondea la imagen y el conocimiento que tenemos de Alfonso XIII. Querer salvar la trayectoria o confrontar la imagen que Javier Moreno Luzón trazó en El rey patriota (2023), a partir de esta oficina resulta excesivo. Pero el trabajo resulta interesante para conocer cómo funcionaban estas empresas humanitarias y sus dificultades, para comprender en qué condiciones se encontraban los prisioneros. También por el esfuerzo puesto al rescatar figuras de entidad, incluso el zar Nicolás II y su familia. Cosa que el rey no consiguió, como es obvio. Y, sobre todo, para constatar el afán del monarca para intervenir a fondo en las cosas políticas.

Zorann Petrovici La guerra del rey. La labor humanitaria de Alfonso XIII durante la Primera Guerra Mundial La Esfera de los Libros 428 páginas 23,90 euros

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