Javier Cansado, uno de los grandes filósofos del tiempo contemporáneo –“los intelectuales son raperos con estudios”–, tiene la teoría de que en el neolítico se halla el origen de los males del desastre actual. A diferencia del atlético paleolítico, trajo el apalanque del sedentarismo.
Una vez que uno se sienta, empiezan los dolores físicos como la arturitis , expresión propia de John Kennedy Toole en la monumental novela La conjura de los necios , además de ser la cuna de los prejuicios, entre otros, la discriminación de género o raza tan de moda en las competiciones deportivas.
Pero esa reflexión la hizo Cansado antes de saberse la pasada semana una noticia clave en la evolución que confirma que el meollo del asunto se remonta ya al paleolítico.
Según Science , las mujeres sápiens y los hombre neardentales se emparejaron. Ellos eran los que buscaban esa relación y no ellas, tal vez la primera muestra de la sumisión de la inteligencia a la fuerza bruta. Nada bueno podía salir de esa aberración que dejó rastro en el ADN. El machirulismo no es un invento actual, se remonta a 40.000 años.
Y aún sigue vigente, como se demos-tró en los recientes Juegos Olímpicos
de invierno. Estados Unidos ganó la
medalla de oro en hockey sobre hielo en la prórroga frente a Canadá, en esta épo-
ca de patrioterismo de Donald Trump,
el presidente estadounidense que amenaza con anexionarse el país del norte y convertirlo en el estado número 51.
El jefe del FBI, Kash Patel, difundió un vídeo en el que, cerveza en mano y como un hooligan de esos que sus propios agentes esposarían si actuara así en una grada, festejaba en el vestuario. En esa euforia ebria de ultraderechismo, llamó a Trump y puso el altavoz para que lo escucharan los jugadores y todo el mundo, a mayor vergüenza global.
Faltaban dos días para el discurso del estado de la Unión y el presidente invitó a los hombres para rendirles homenaje. “Debo deciros que vamos a tener que traer al equipo femenino, ¿lo sabéis, verdad?”, dijo Trump, provocando una algarada de desprecio de los jugadores hacia sus colegas mujeres, que en la víspera habían ganado el oro y también contra Canadá. “Creo que sería destituido si no lo hago”, añadió para reforzar la burla. Ellas declinaron la invitación. La estrella Hillary Knight calificó las palabras como “desagradables y desafortunadas”. Cinco de los hombres tampoco se presentaron. Algunos pidieron perdón a las mujeres por su carcajada al comentario de Trump, reacción que calificaron de error. Ahí estaba la sápiens que llevan dentro.