En un partido con varias actuaciones destacadas (Bernal, Pedri, Cubarsí...), el talento de Lamine brilló con luz propia. Y es que su actuación fue espectacular. Por fútbol y por liderazgo. Se cargó al equipo desde el primer al último minuto acumulando mucha participación (105 intervenciones) y un tsunami de desbordes. Superó a Ruggeri por fuera y por dentro. Incluso eliminó las ayudas defensivas. Acabó con catorce regates superados de diecinueve intentados. Es decir, un porcentaje del 73,6% de efectividad. Un registro sin igual para ningún otro futbolista. A lo que hay que sumar una asistencia.
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