El Barça también cae en Bolonia y emite señales pésimas

Virtus, 85 - Barça, 80

Los de Pascual no salen del bache y no se intuyen soluciones

Virtus Bolonia - Barça

Virtus Bolonia - Barça

FCB

El efecto Pascual se ha evaporado. Del todo. Llevaba semanas el Barça dando señales de flaqueza, jugando mal y con muchos jugadores muy por debajo de su nivel. Pero este miércoles, en el Segafredo Arena, se puede decir que volvió a tocar fondo. No es la primera vez que lo hace esta temporada, en esa ocasión Joan Peñarroya acabó perdiendo su puesto, pero esta vez esa carta no existe. Y con el club sin posibilidad de acometer refuerzo alguno, el futuro del conjunto azulgrana parece tan negro como la camiseta de la Virtus.

El conjunto boloñés había perdido cinco de sus seis últimos partidos y no ganaba ante su ruidoso público desde el día de Reyes, hace casi dos meses. Con una Euroliga más igualada que nunca, un equipo que aspire al playoff como el Barça no puede dejar escapar oportunidades así, de sumar un triunfo fuera de casa. Pero el equipo de Pascual ha perdido su duende hace semanas y lo ocurrido en la pasada Copa del Roig Arena, donde ha dejado una imagen muy gris, no fue casualidad. La crisis de juego es un hecho.

La Virtus no ganaba en casa en la Euroliga desde el día de Reyes

Hubo momentos del partido ante la Virtus que el Barça recordó a su peor versión desde hace mucho tiempo. Si quitamos el primer cuarto y un tramo al final del último, los azulgrana ofrecieron señales pésimas de juego. Porque la inspiración de Punter, que acabó la noche con 27 puntos, de lo poco rescatable en clave barcelonista, quizás junto a las 12 asistencias de Laprovittola, había dibujado un inicio de partido como se esperaba. Con un Barça reaccionando a sus últimos partido y dominando, con un 18-28 como máxima ventaja. Pero dadas las facilidades ofrecidas por su rival, la Virtus no tardó en crecer, con Vildoza dirigiendo y Edwards y Smailagic acribillando.

El escenario se alargó en el tiempo, con el 68-54 como máxima ventaja local. El Barça no reaccionaba, por mucho que Pascual movía y movía piezas a ver si alguna encajaba. Pero poco puede hacer el técnico si, por ejemplo, uno de sus principales armas ofensivas, Clyburn, lanza triples sin tocar aro o topa con el tablero en un tiro lateral –volvió a acabar con 0 puntos y no es la primera vez–.

Exprimiendo a sus mejores jugadores, con Satoransky intentando ejercer de líder y con Shengelia tirando de orgullo, el Barça pareció reaccionar, incluso llegar a tiempo, ya que Laprovittola volteó el marcador (79-80) a menos de dos minutos para el final. Pero pareció marearse el conjunto azulgrana, al que Edwards acabó sentenciando y retratando. No había jugado nada bien, de hecho, había jugado muy mal, y la derrota fue la salida más lógica.

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