Los motivos del Barça de Laporta para desvincularse de la Superliga.

Fútbol

La determinación, adoptada por el mandatario barcelonista, intenta restablecer la armonía con la UEFA y marcar distancias con Florentino Pérez durante la actual pugna electoral en el Camp Nou 

Entrevista a Joan Laporta

Joan Laporta, presidente del F Barcelona, en una imagen reciente

Andreu Esteban, LV

Las Claves

  • El FC Barcelona renuncia formalmente a la Superliga europea rompiendo su vínculo exclusivo con el Real Madrid liderado por Florentino Pérez.
  • Joan Laporta

Aunque se anticipaba, la renuncia formal y definitiva del FC Barcelona al plan de la Superliga europea no pierde importancia. El lazo exclusivo pero fuerte que vinculaba a la entidad barcelonista con el Real Madrid liderado por Florentino Pérez se ha roto, evidenciando una separación que, acentuada por el caso Negreira, ha terminado en un quiebre absoluto. Esta comunicación tiene que interpretarse igualmente bajo una perspectiva electoral. Laporta, señalado por sus opositores por actuar junto a Florentino como si fuera un asistente sumiso, se aleja de dicho planteamiento faltando poco más de un mes para los comicios del 15 de marzo donde se designará al próximo mandatario del FC Barcelona. Laporta siempre actúa con una intención clara.

Al mismo tiempo que Laporta se alejaba del Real Madrid, se ha producido su aproximación hacia la UEFA, entidad de gran influencia que se opuso al desarrollo del plan de la Superliga mediante procesos legales (con resultados variados) y obteniendo el respaldo de diversas administraciones nacionales (francés, alemán, inglés...), las cuales rechazaron la pretenciosa iniciativa por razones tan delicadas como las urnas: el fútbol tradicional se encontraba supuestamente en peligro debido a un conjunto de equipos acaudalados que pretendían establecer su propia empresa ignorando a las entidades históricas, lo cual activó a los seguidores y puso en aviso a los representantes públicos.

Laporta, defensor de la Superliga, de la cual resaltó las ventajas financieras y una optimización del sistema en el ámbito deportivo (las escuadras más potentes se enfrentarían semanalmente), comenzó a percibir que el proyecto se quedaba sin respaldos rápidamente y, lo cual resultaba más grave, le enemistaba con la UEFA, entidad que ya había sancionado a la institución barcelonista de forma recurrente (una temporada de inhabilitación para realizar traspasos debido a anomalías en el fichaje de jóvenes; penalizaciones por exhibir esteladas en las tribunas...) Y conservaba su postura hostil mediante una severa multa de 60 millones de euros a la directiva de Laporta por la vulneración del fair play económico (actualmente la entidad ha pagado 15 mientras aguarda nuevas evaluaciones del expediente con el fin de obtener una amnistía).

Laporta, gradualmente, estrechó lazos con Aleksander Ceferin, el mandatario de la UEFA, y con Nasser Al-Khelaïfi, el principal responsable del PSG, quien anteriormente era un gran adversario, pero que preside la ECA, Asociación Europea de Clubs, un organismo de enorme poder del que la entidad azulgrana había sido apartada. En ese momento, Laporta asumió la función de mediador entre las pretensiones de la Superliga y la UEFA, intentando hallar consensos. El renovado sistema de la Champions, con mayor interés y recompensas económicas superiores para los equipos que compiten, contribuyó definitivamente a frenar la Superliga y terminó por persuadir a Laporta sobre la necesidad de decantarse por una de las partes.

 

Uno de los siguientes movimientos de la entidad consistirá en realidad en buscar su reincorporación como miembro destacado de la ECA, tras haber formalizado su salida de la Superliga, junto a la renuncia de Joan Laporta y Ferran Olivé, responsable de las finanzas del Barcelona, quienes ocupaban puestos de importancia en esa asociación. 

     

 

 

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