A los 20 minutos de partido, el Atalanta tenía al Athletic maniatado, dominaba la posesión y protagonizaba las ocasiones, sin permitirle ni una brizna de esperanza a los vascos. Era partido para agachar la cabeza, no mirar atrás y correr apretando los puños hasta que apareciese una oportunidad. Y apareció, sí. Y el Athletic Club la agarró con tanta fuerza que no la soltó y le permite llegar vivo a la última fase de la liguilla de la Champions (2-3). El próximo miércoles puede pasar entre los 24 mejores ante el Sporting de Lisboa en un San Mamés que estará a reventar. O lo siguiente.
Cuando Scamacca conectó un centro desde la izquierda, le ganó el duelo a Paredes y anotó el 1-0 en el minuto 17, pintaban bastos para los de Ernesto Valverde. Aunque en el Calcio no atraviesa su mejor momento (séptimo), en Europa el equipo de Bérgamo se muestra intratable. Asentados hasta este duelo en el top 8, el equipo dirigido por Raffaele Palladino no paraba de emitir avisos. Con una presión asfixiante, apenas le duraba el balón a los vascos, que contaron con un nutrido grupo de seguidores en las gradas.
Bernasconi lanzó cerca del palo y Unai Simón, en una acción después invalidada por fuera de juego, se multiplicó para sacar dos disparos a bocajarro. Los italianos rondaban el segundo, pero el Athletic resistía achicando agua con una gran actuación de sus centrales, Vivian y Paredes.
Arrancó la segunda mitad y nada cambió. Un disparo de Zappacosta lo detuvo Unai Simón y el mismo futbolista enganchó otro zarpazo que rozó el poste. Nada hacia presagiar lo que vendría después.
Guruzeta, pícaro como Lazarillo, jugó con el cuerpo para llevarse un balón dividido y se quedó delante de Carnesecchi. Lo batió con un preciso disparo con la derecha como si su pie fuera un taco de billar. El Athletic encontró espacios con facilidad porque el Atalanta perdió el equilibrio por completo. Confiado, entregado a la victoria, no cerró bien por dentro ni se mantuvo atento, lo que aprovechó Nico Serrano tras un brillante centro de Robert Navarro para empujarla a gol. Y, apenas cuatro minutos después, el propio Navarro, como había hecho Guruzeta, marcó el uno contra uno. 1-3 en apenas 15 minutos.
Hristovic, a falta de un minuto y dada la insistencia, le dio emoción con el 2-3, pero los leones sacaron los dientes para defenderse. El Atalanta apretó como pocas veces, pero era la noche del Athletic. Y no será la última. Acabaron todos en el córner en una fiesta que se prolongará a San Mamés en una semana.
