Salían los futbolistas al césped y las aficionados se ponían de pie y levantaban sus carteles. SOS. Un llamamiento claro a las instituciones de Madrid y a LaLiga, porque aunque el Rayo Vallecano sea propiedad de Martín Presa, la imagen que se da de la gestión del club no es apropiada para la ciudad y para una de las mejores ligas europeas. La gota que colmó el vaso de la indignación fue lo ocurrido hace dos semanas ante el Real Oviedo, cuando el encuentro se suspendió porque la instalación del césped no llegó a tiempo.
Durante toda la semana, los grupos de peñas y los actores más viscerales del club se han reunido para convertir este encuentro ante el Athletic en una reivindicación. Se estudiaron mil fórmulas, aunque finalmente se han repartido unos carteles por los alrededores para que los aficionados los mostraran.
Presa, que salió al césped antes de ir al palco a entregarlo dos galardones a los futbolistas, fue abucheado, silbado por todos los aficionados que casi llenaban Vallecas, e insultado por algunos de ellos, que siguieron erre que erre cuando llegó al palco.
Una de las protestas que se barajaba era mostrar de nuevo los carteles en el minuto 13, simbólico para el club vallecano.
El minuto 13 es especial en Vallecas y define la política empleada por Martín Presa al frente de la institución. Hay que remontarse a septiembre de 2012 para entender el porqué. Instantes antes de un Rayo Vallecano-Real Madrid la luz se fue del estadio. Según el gobierno de la Comunidad de Madrid y el propio club se trató de un sabotaje. “Los cables no se cortan solos”, dijo el presidente. Tiempo después denunciar a 13 aficionados, muy activos en el día a día de las peñas y de las actividades sociales del club, quienes pasaron una noche de enero entre rejas en el juzgado de Plaza Castilla.
Para los aficionados rayistas, aquel episodio fue el comienzo de los sinsentidos de Presa, que ha llevado al estadio de Vallecas al límite, y en ningún momento consideraron que se trató de un acto delictivo, sino que posiblemente tuvo que ver con los impagos de una entidad siempre al filo en lo económico. Finalmente, los 13 acusados fueron puestos en libertad.
