El Girona se hartó de atacar para solamente conseguir un gol que acabó siendo insuficiente para puntuar ante el Celta de Vigo, que tiró de oficio y aprovechó los pocos errores que concedió la defensa del equipo de Míchel con tal de asaltar Montilivi. Los gerundenses encajaron dos goles en el segundo tiempo después de irse con ventaja a vestuarios, pero gozaron de innumerables ocasiones para mantener la gran racha de resultados que estaban atravesando, con tres partidos seguidos puntuando. Finalmente, acabaron sucumbiendo ante un Celta que reafirma su sexta posición tras el empate del Espanyol frente al Elche.
El técnico del Girona dio entrada a Fran Beltrán por Iván Martín en la que fue la única novedad en el once respecto al encuentro ante el Alavés. Por su parte, Giráldez sacudió la última alineación del Celta frente al PAOK griego en la Europa League e introdujo hasta siete cambios contra los catalanes. El guion del partido estaba claro sobre el papel y se cumplió sobre el césped. Ambos equipos no dejaban de presionar y se buscaban las cosquillas, provocando los aspavientos de Míchel cuando Gazzaniga jugaba en largo. A pesar de las buenas intenciones en ataque, ninguno de los dos conjuntos encontraba la manera de descifrar la defensa rival. El Girona se volcó por la banda de Bryan Gil, mientras que el Celta metió el miedo en el cuerpo de los catalanes con un tremendo disparo de Mingueza tras la salida de un córner, que se topó con el travesaño antes de marcharse fuera. Llegada la primera media hora, Gazzaniga enmendó su error con una intervención de mucho mérito ante Jutglà, después de que al meta argentino se le escurriese el balón de entre las manos en un centro lateral.
Míchel solo realizó un cambio respecto al duelo frente al Alavés y dio entrada a Beltrán por Iván Martín
Sin embargo, cuando más cerca estaba el primero del Celta, llegó el tanto de los gironins en una acción que fue prácticamente calcada al 1-1 frente al Alavés. Lemar ejecutó un córner en el minuto 35 que peinó Witsel en el primer palo para que Vanat entrase desde atrás como un elefante en una cacharrería y anotase el primer gol de la noche, en el décimo córner del partido. Un dato que reflejaba a la perfección el vertiginoso ritmo que imponían ambos equipos.
Justo antes del descanso, el Girona vio cómo le sonrió la suerte en una acción individual de Fer López, que culminó con un chut que desvió Blind antes de toparse con el poste.
La segunda parte fue desesperante para los gerundenses. Y es que el Celta igualó la contienda con un gran gol de Jutglà, que durmió el balón con delicadeza tras el pase a la espalda de Blind que le dio Mingueza para después fusilar a Gazzaniga con un tremendo latigazo. Desnortado, el Girona vio cómo 12 minutos más tarde Reis se introdujo el balón en su propia portería al intentar evitar otro remate de Jutglà en un nuevo gran servicio de Mingueza.
Ya con Ounahi, Iván Martín, Echeverri y Abel Ruiz en el campo (este último no jugaba desde el 3 de diciembre en la Copa del Rey ante el Ourense), los de Míchel hicieron méritos para, como mínimo, conseguir el empate, pero Radu emergió como el héroe del partido sacando varios balones que el público de Montilivi ya cantaba como goles. Sobre todo, una manopla a un disparo envenenado de Ounahi.
A pesar del mal sabor de boca, la derrota no deja tocado a un Girona que finaliza la jornada seis puntos por encima del descenso y que se emplaza a jugar así el próximo sábado frente al Levante, un rival directo por la salvación.
