Andorra analiza la propuesta de la FIS para optar

Esquí alpino | Copa del Mundo en Andorra

Johan Eliasch, máximo responsable del esquí, insiste en que la oportunidad del país “va a llegar muy pronto”

Sofia Goggia, este domingo en Andorra

Sofia Goggia, este domingo en Andorra 

Lionel Bonaventure / AFP

Johan Eliasch (64) amanecía este domingo en Saint-Tropez.

Luego se subía a un helicóptero y sobrevolaba una esquina del Mediterráneo y una parte del Pirineo. Una hora y media más tarde aterrizaba en El Calbó, en Grandvalira, a un paso del hotel Hermitage. Entonces se calzaba los esquís y descendía hasta la llanura de la pista Àliga, en El Tarter (Andorra), donde se disputaba el segundo supergigante de esta Copa del Mundo de esquí alpino.

Luego, este maestro del esquí que preside la Federación Internacional (FIS) presenciaba el triunfo de Sofia Goggia (31), la líder del supergigante que es una campeona entusiasta: cómo entonaba el himno de su país, a pleno pulmón, al subirse al podio. Y más tarde, a pie de pista y bajo el sol andorrano que madruga entre las laderas, Eliasch conversaba con los enviados especiales.

Nos decía:

–Adoro venir aquí. Lo he hecho muchas veces, en el 2019 y en el 2023. En Andorra, la atmósfera es magnífica. La organización, perfecta.

–Pero Andorra tiene un sueño –se le cuenta–. Lleva varios intentos fallidos por acoger unos Mundiales de esquí. ¿Debe seguir intentándolo?

(Hasta ahora, Andorra ha aspirado a ser sede de los Mundiales del 2027, el 2029 y el 2031).

–Debe seguir intentándolo. Tiene muchas opciones de ser sede. Su momento puede llegar muy pronto. Lo tiene todo, el entusiasmo de su gente y de los esquiadores que adoran volver.

Cuando le comparto el mensaje de Eliasch, David Hidalgo pone cara de póquer.

Hidalgo, CEO de esta Copa del Mundo, lleva meses digiriendo el disgusto del 2024. Entonces, la candidatura andorrana había viajado a Reykjavik (Islandia) para mostrarle las maravillas de su sede al consejo de la FIS.

En aquel entonces, las perspectivas eran buenas.

Sofia Goggia, este domingo, durante el supergigante en Andorra

Sofia Goggia, este domingo, durante el supergigante en Andorra 

Oriol Molas

Andorra llevaba ya doce años acogiendo grandes acontecimientos blancos, los esquiadores regresaban encantados, la organización recibía parabienes, los burócratas aplaudían a los organizadores...

–Pero menudo disgusto nos llevamos –dice David Hidalgo–. Los Mundiales del 2029 se fueron a Narvik (Noruega). Y los del 2031, a Val Gardena (Italia). Ahora, nuestra primera opción sería en el 2032, siempre que la FIS haga lo que piensa hacer (la familia del esquí estudia la posibilidad de estrenar unos FIS Games o unos Mundiales para ese año, pasar de bienal a anual).

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–¿Andorra está desencantada por lo que pasó en Reykjavik, o el subconsciente le invita a seguir intentándolo?

–Tenemos las instalaciones. Y los equipos. Tenemos las infraestructuras y los hoteles, la marca turística. Todo lo que es técnicamente necesario está. Con un perfil bajo, seguimos diciendo que aquí estamos. Pero la pelota está en el campo de la FIS. No vamos a presentar una candidatura, y después otra y otra, sin ton ni son. Si la FIS considera que esto debe seguir circunscrito a los países más poderosos, a Alemania, Francia, Austria, Italia o Suiza, no tenemos posibilidades.

–Entonces, ¿mantienen o no las intenciones?

–Las mantenemos. Pero primero nos tienen que abrir la puerta. Si presentamos un trabajo y los grandes países nos dan el OK y se echan a un lado, entonces iremos adelante. Pero no podemos invertir tiempo, esfuerzos y capital para chocarnos contra un muro.

Sofia Goggia, este domingo en Andorra

Sofia Goggia, este domingo en Andorra 

Oriol Molas

Desde el 2012, Andorra ha acogido ya seis experiencias de la Copa del Mundo.

Colosos como Lindsey Vonn, Mikaela Shiffrin, Benjamin Raich, Marco Odermatt o Federica Brignone han abordado a tumba abierta las pendientes de Grandvalira. Antes o después, todos ellos han expresado su deseo de regresar.

Acoger los Mundiales, de periodicidad bienal, supone otro salto adelante. Los Mundiales se prolongan por dos semanas y envuelven todas las disciplinas del esquí alpino, desde el descenso hasta el slalom, tanto en hombres como en mujeres. La competición solo ha desembarcado en la Península Ibérica en 1996, en Sierra Nevada.

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