Nadie es perfecto

Por la escuadra

Empujado por el torrente dopaminérgico de incentivos y recompensas que la parte no sé si todavía reptil de mi psicología suele buscar, encontrar y satisfacer en Tik Tok, ayer me di con un reel en el que Siro López, periodista gallego, catalanoparlante y, no obstante, gran aficionado del Real Madrid, especulaba sobre el rumor que la dirección deportiva merengue estaría trabajando en la futura contratación de nuestro querido Pedro González López, veneradísimo Pedri.

“Sería una bomba a la altura de aquello que pasó con Luis Figo en la temporada 2000-2001”, dice López, “ porque no solo refuerzas a tu equipo, le sacas un jugador imprescindible al FC Barcelona”.

El entorno madridista, me dije, necesita levantar la mirada hacia un futuro a medio plazo

De primeras, en un ramalazo de ufanía, pensé que la victoria del Barça en la Supercopa de España, y el descalabro de los blancos en la Copa del Rey, junto con la sensación de brazos caídos en la Liga, seguían produciendo efecto en el ánimo madridista, y claro, todavía nos podían regalar inesperados momentos de disfrute.

“En el caso de Pedri hay una cuestión muy importante, admite Siro y es que se encuentra bien en el Barça y que es culé”. El entorno madridista, me dije, necesita levantar la mirada hacia un futuro a medio plazo, ni que sea soñando despierto, porque el presente, de tan escaso, no les está ofreciendo aquello que buscan.

Enseguida, sin embargo, se me hicieron presentes dos ideas un poco más turbias. Primero, que hay una parte de la afición blanca que no suspira por el retorno de José Mourinho, es decir, de la competitividad agresiva, si hace falta hasta la paranoia, y del échale huevos. Debe ser la gente que no se acaba de identificar con el extraño porte solemne de Arbeloa, triste figura a medio camino entre el luto y la mística, como un caballero de aquellos escuálidos que retrataba El Greco.

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Son los aficionados que tienen claro de donde vinieron los años de éxitos, de aquel medio campo rotundo con Luka Modric, Toni Kroos y Casemiro, y que ponen los caballos del buen juego por delante del carro de las primme donne , el palmarés y el espíritu de Juanito.

Y segundo, que por mucho que tengamos claro que el fútbol de clubs es una de las mejores escuelas para ver como las identidades, en todas sus formas, la tradición, la cultura, el estilo, una manera de hacer, tan pronto como se construyen, se pueden deconstruir, por mucho que hayamos entendido que solo es un juego, y que cuenta con todos los artificios que tiene que tener un juego (tú irás de blanco, yo de blaugrana), cuando alguien de repente nos lo recuerda, y admite que quieren a Pedri, tanto le da si es culé, la cosa impacta.

Es un poco como aquello de Some Like it Hot , cuando Tony Curtis, que está muy guapa disfrazado de mujer, le tiene que confesar al pesado que lo persigue de hace rato que en realidad es un hombre y el pesado, impasible, insiste: “¡Nadie es perfecto!”.

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