¿Todos los habitantes de la Tierra son capaces de gastar cada uno 200 euros en la IA?

En portada: inteligencia artificial

Las inversiones se disparan. Y ahora los gigantes tecnológicos deciden endeudarse. Pero los retornos son poco realistas. Y el mercado empieza a cuestionar su estrategia

WASHINGTON, DC - JANUARY 20: Guests including Mark Zuckerberg, Lauren Sanchez, Jeff Bezos, Sundar Pichai and Elon Musk attend the Inauguration of Donald J. Trump in the U.S. Capitol Rotunda on January 20, 2025 in Washington, DC. Donald Trump takes office for his second term as the 47th president of the United States. (Photo by Julia Demaree Nikhinson - Pool/Getty Images)

Los hiperescaladores: Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sundar PIchai (Alphabet) y Elon Musk (Tesla), durante el juramento de Trump

Pool / Getty

Los gigantes tecnológicos estadounidenses han emitido más deuda en los últimos tres meses (88.000 millones de dólares) que en los últimos tres años (66.000 millones). El motivo es financiar las colosales inversiones de la IA. La carrera hacia quién dominará la tecnología del milenio se libra a golpe de tarjeta de crédito. Sobre la mesa, unos 1,5 billones de dólares de aquí al 2028. Es una apuesta sin precedentes.

La presión no solo es interna, está la necesidad de asegurar el dominio frente a competidores emergentes y potencias como China, donde empresas como el buscador Baidu también invierten miles de millones. Más que un maratón, estamos ante un sprint para ver quién llega primero a la meta.

Es cierto, hablamos de corporaciones que obtienen cuantiosos beneficios. En relación con el dinero que generan cada día, estas operaciones de financiación aún son peccata minuta. Pero la cúpula tecnológica de EE.UU. Ha optado por arriesgarse.

Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon lideran la carrera para el dominio de la IA

¿Demasiada ambición o cálculo rentable?

En el corazón de esta expansión está la inversión en centros de datos y tecnología necesaria para entrenar y desplegar modelos de IA. Las llamadas firmas hiperescaladoras –Amazon, Microsoft, Alphabet (Google), Meta– destinarán este año 400.000 millones de dólares en conjunto. De acuerdo con JP Morgan, esta cifra supone en promedio alrededor del 42% del flujo de caja operativo de estas empresas (el efectivo que obtienen con su negocio habitual). Pero en 2025 y 2026 el esfuerzo se duplicará. Esa proporción podría acercarse al 94%. De ahí el recurso al endeudamiento.

Esta estrategia hasta ahora se ve favorecida por sus sólidos perfiles crediticios, que les permiten acceder a financiación más barata que a otras industrias. Alphabet, por ejemplo, levantó 17.500 millones de dólares en EE.UU. Y otros 6.500 millones en Europa, mientras Meta emitió bonos por 30.000 millones con una demanda muy superior, que superó los 125.000 millones. La borrachera solo está en sus comienzos: UBS prevé que la emisión total de deuda de las tecnológicas supere los 900.000 millones de dólares en el 2026, el doble que este año.

Se construyen centros de datos sin saber qué negocio triunfará

Ya se sabe: pedir prestado dinero para financiar los planes de inversión no siempre garantiza que los ingresos futuros lleguen al mismo ritmo. Tracy Chen, de Brandywine Global, subrayaba a Bloomberg que, aunque algunos bonos estén respaldados por el negocio de los centros de datos, dependerá si la IA va a cumplir con las expectativas.

Al respecto, un estudio reciente de la consultora OliverWyman sostiene que a pesar de la creciente adopción de la IA, solo el 17% de las empresas reconocen haber logrado un retorno significativo de sus inversiones. Hay quienes apuntan, incluso, una paradoja: según un informe del MIT de este año, el 95% de las organizaciones no están obteniendo beneficio alguno de sus proyectos de IA generativa.

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Es crucial diferenciar que el problema del bajo retorno a menudo reside en la falta de talento y en la incapacidad de las empresas para adaptar sus procesos internos a las nuevas capacidades de la IA, más que en la tecnología per se. Las firmas hiperescaladoras, en cambio, están construyendo la autopista; el retorno real llegará cuando el resto del ecosistema aprenda a circular por ella.

Se espera un retorno equivalente a crear unas cinco Microsoft en cinco años

“Haciendo una analogía histórica, en el siglo XIX todos estaban de acuerdo que el ferrocarril sería un buen negocio, pero es como si ahora estuviéramos construyendo vías de tren de forma desordenada. En particular, queda la duda de si será más eficiente implementar centros de datos centralizados, o si en cambio sería más conveniente poner en marcha una estructura más des­centralizada”, apunta Josep Salvatella, consejero delegado de RocaSalvatella, consultora especializada en transformación digital. “La primera opción es idónea para las aplicaciones científicas y de investigación de la IA; el segundo modelo sería más adecuado para adaptarlo a la realidad local de las empresas y del uso que harán de estas herramientas”, explica. En su opinión, en esta carrera alguien se va a quedar atrás. Y puede que se esté formando una burbuja industrial silenciosa. “De alguna manera, esto ya ocurrió en los albores de internet hace veinticinco años. Firmas como Lycos o Yahoo! Desaparecieron del mapa cuando de repente entró Google, que fue el último en llegar. Tampoco sabemos quién va a sobrevivir esta vez porque no está claro el tipo de negocio que se va a generar con la IA”, alerta.

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Desde el punto de vista financiero también hay cierta per­plejidad sobre esta estrategia de expansión. Un análisis elaborado por Xavier Brun, director de renta variable de la gestora Trea AM y profesor de la UPF, se pregunta si estas inversiones anunciadas son sostenibles. Y la respuesta –aquí va el spoiler– es que no.

Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, habló en su presentación de resultados de que la IA representa “una nueva revo­lución industrial”, con un valor potencial de 100 billones de dólares, entre centros de datos, aplicaciones científicas, salud y empresas manufactureras. “Esta cifra, para que se tenga una idea, equivale al PIB mundial actual. Es decir, que este ejecutivo cree que esta tecnología va a crear una riqueza similar a la de otro planeta Tierra”, subraya Brun.

Nvidia cree que la IA generará tanto dinero como el PIB mundial del 2025

Al margen de si esta magnitud es alcanzable a largo plazo, se trata de ver si el dinero que Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft en los próximos cinco años volcarán en la IA, vía deuda, unos 2 billones, según las estimaciones de JP Morgan, está bien invertido. Tal como apuntan en el estudio de la consultora BCG titulado Scaling AI pays off, no matter the investment (“Escalar en la IA sale a cuenta, no importa la inversión”), se estima que el retorno esperado tendría que ser superior al 20%. Pongamos en este caso un 30%. Con estas previsiones, en el conjunto, las tecnológicas esperan obtener un beneficio de 600.000 millones. ¿Es realista? “Para ponerlo en contexto: Microsoft gana hoy alrededor de 120.000 millones al año. Es como crear, en menos de una década, cinco Microsoft nuevos u ocho Meta”, expone Brun.

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El Ibex 35 baja la velocidad tras los récords

Luis Federico Florio
MADRID, 26/11/2025.- La Bolsa española sube el 0,37 % tras la apertura de este miércoles y supera los 16.200 puntos, mientras el mercado sigue descontando que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) bajará los tipos de interés en diciembre. A las 9.10 horas, el IBEX 35, el principal selectivo español, alcanza los 16.200,1 puntos tras avanzar ese 0,37 %. Las ganancias del año son del 39,71 %. EFE/ Altea Tejido Sánchez

Este experto aporta otro dato revelador. Asumiendo un margen de beneficio sobre las ventas 35% (que en años recientes han llegado a alcanzar este tipo de corporaciones), se está planificando un volumen de negocio impulsado gracias a la IA que –en teoría– debería alcanzar unos 1,715 billones en el 2030. “Si dividimos esta cifra entre 8.000 millones de personas que habitan el planeta, esto nos da que cada ser humano vivo debería gastar 214 dólares en la IA de aquí a cinco años”. Y esto es mucho suponer.

“Y a todo ello habría que añadir la renovación continua del hardware: cada cuatro años los chips quedan obsoletos. Mantener esa rueda en marcha exige reinvertir una cantidad equivalente, cada ciclo, al PIB de España. Al final me parece demasiado”, concluye.

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