Ford da marcha atrás en su apuesta por el vehículo eléctrico, lo que implicará un ajuste contable de 19.500 millones de dólares, unos 16.600 millones de euros, por una profunda reorganización. La decisión llega tras años intentando rentabilizar la división y en medio de un giro de la automoción americana hacia la combustión o los híbridos, después de la llegada de Donald Trump y el desmantelamiento de programas de compra de eléctricos.
“No tenía sentido seguir invirtiendo miles de millones en productos que sabíamos que no serían rentables”, ha señalado Jim Farley, director ejecutivo de Ford, en una entrevista en Bloomberg TV. En un comunicado, la empresa habla de ir a por “oportunidades con mayor retorno”. Afirma que en el sector eléctrico el panorama se ha erosionado por una demanda menor a la esperada, costes mayores y cambios regulatorios.
Gran parte de los costes, hasta 8.500 millones, se dan por abandonar proyectos de eléctricos puros que llevaba años desarrollando. Otros 6.000 millones vienen de cancelar una empresa conjunta de baterías con la surcoreana SK On. La mayoría del impacto se recogerá en el cuarto trimestre, y tienen un impacto limitado a 5.500 millones sobre la caja.
Con la decisión se cancela la producción de la F-150 Lightning eléctrica y se apuesta por la combustión y los eléctricos de autonomía extendida (EREV), que combinan motor eléctrico y de combustión, este último como generador. En un ejemplo paradigmático, su planta de Stanton, Tennessee, pasará de fabricar camionetas eléctricas a camionetas de gasolina. También se vira hacia los vehículos híbridos, que junto a los de autonomía extendida y a los eléctricos puros se espera que representen la mitad de las ventas globales en el 2030, desde el 17% actual.
Con los ajustes, se espera que la división eléctrica sea rentable en el 2029, estima la compañía en un comunicado. El año pasado perdió 5.100 millones de dólares, o 4.340 millones de euros.
Donde sí se ve negocio es en la producción de baterías para sistemas de almacenamiento, muy demandadas en centros de datos, la red eléctrica o clientes industriales. “Se aprovechará la capacidad de baterías para vehículos eléctricos, actualmente infrautilizada, para crear una nueva fuente de ingresos diversificada y rentable”, expone la compañía. Invertirá unos 2.000 millones en ello.
Ford también ha informado de que ahora prevé terminar 2025 con unas ganancias antes de intereses e impuestos (ebit) de hasta 7.000 millones de dólares, mejorando sus anteriores previsiones. Lo atribuye en parte a un mayor control en los costes.


