Mediapro presenta un ERE para 250 empleados en España
Audiovisual
La nueva dirección del grupo mediático pone en marcha un plan de reestructuración

El presidente de Mediapro, Sergio Oslé

El grupo audiovisual Mediapro ha presentado este mediodía un expediente de regulación de empleo (ERE) para 250 empleados al comité de empresa. La nueva dirección, encabezada por el presidente ejecutivo, Sergio Oslé, y el consejero delegado, Carlos Núñez, ha puesto en marcha un plan de reestructuración del negocio, con el objetivo de adaptarse a la nueva realidad de la empresa tras la pérdida del contrato de los derechos televisivos de LaLiga y lograr volver a la rentabilidad.
Mediapro inició una nueva etapa en otoño pasado con la salida de Tatxo Benet tras dos años al frente de la presidencia. El empresario fue el último de los fundadores de la compañía tras las salidas de Jaume Roures en el 2023 y, anteriormente, la de Gerard Romy. Benet dejó la compañía tras la pérdida del principal contrato del grupo, el de la Liga española de fútbol, frente a la sociedad suiza Host Broadcast Services (HBS), propiedad del grupo chino Wanda Sports. En los meses posteriores, se han producido los ceses de varios directivos vinculados a su dirección, como Julián Fernández, Miguel Cardenal o Joaquim Triadú.
Para la nueva etapa, Orient Hontai, a través de su vehículo inversor SouthWind Media, ha confiado en Oslé, que fue presidente de Movistar+ y consejero delegado de Telefónica España. Recientemente, el directivo señaló en una entrevista en el diario Expansión que ponía en revisión todos los negocios del grupo.
El grupo audiovisual, que tiene una plantilla de unos 7.000 empleados repartidos entre España, Portugal y Latinoamérica, se encuentra en una situación financiera delicada. En el 2024 Mediapro facturó 1.068 millones de euros, un 11% menos que el año anterior y muy por debajo de su máximo antes de la pandemia, cuando alcanzó un volumen de ingresos de 1.776 millones de ingresos en el 2019. El resultado bruto de explotación (ebitda) fue el año pasado de 182 millones de euros, 27 millones más que en 2023, aunque incurrió en unas pérdidas de 79 millones.
El principal reto de la compañía es la deuda. El grupo cuenta con un pasivo financiero de 500 millones. La empresa logró cerrar una refinanciación el año pasado para extender el vencimiento hasta el 2029 y reducir el coste del dinero, que cayó del 7,5% al 5,75%.
La agencia de calificación crediticia Moody's rebaja de B3 a Caa1 la calificación de deuda corporativa a largo plazo y de B3-PD a Caa1-PD la calificación de probabilidad de incumplimiento, con perspectiva negativa. “La rebaja de calificación se debe a un rendimiento significativamente inferior al esperado en el 2025, que ha debilitado las métricas crediticias clave, y a los desafíos operativos que se prevé que persistan hasta el 2026”, indicó la firma en un informe.

