Estudiar en España: los errores más comunes por los que se están denegando visados
Movilidad académica
Guía práctica para cumplir exigencias legales y evitar incidencias administrativas

Alumnos en Madrid durante las PAU de 2025.
Al plantearse cursar estudios en otro país, qué hacer antes de llegar a España y durante tu estancia es una de las principales dudas. Desde los trámites previos ante el consulado hasta las gestiones obligatorias en las primeras semanas ya en territorio español, el cumplimiento riguroso de los requisitos marca la diferencia entre una experiencia académica tranquila y un procedimiento que puede complicarse por errores formales.
España recibió en 2024 más de 120.000 autorizaciones de estancia por estudios, según datos del Ministerio de Inclusión, una cifra que consolida el atractivo universitario del país. Sin embargo, el aumento de solicitudes también ha traído más denegaciones vinculadas a defectos documentales o a incumplimientos de plazos.
Antes de viajar, la autorización es clave
Cuando una persona extranjera llega con visado de estudios es porque previamente ha obtenido la autorización correspondiente a través de la embajada o el consulado español de su país de origen o de residencia legal. Ese paso previo no es automático y exige acreditar una serie de condiciones.
Quim Clavaguera, advocat y diputado de la Junta de Govern del Il·lustre Col·legi de l'Advocacia de Barcelona, explica a Guyana Guardian que “el estudiante ya debe haber acreditado antes de viajar que cumple todos los requisitos exigidos por la normativa de extranjería”.
Entre esos requisitos figuran la admisión y matrícula en un centro autorizado y en un programa debidamente registrado, la acreditación de medios económicos suficientes y la contratación de un seguro médico con cobertura equivalente al sistema sanitario público español. Además, se debe respetar el calendario administrativo.
“El nuevo Reglamento establece que la solicitud debe presentarse, con carácter general, con una antelación mínima de dos meses al inicio de los estudios”, subraya Clavaguera, quien advierte que, si la petición se formula desde España en situación regular, también debe hacerse con al menos dos meses antes de que expire esa estancia.
Errores frecuentes antes de llegar
Uno de los fallos más habituales es no informarse adecuadamente sobre los plazos y requisitos actualizados. Muchos solicitantes desconocen las previsiones del nuevo marco normativo y presentan la solicitud fuera de tiempo.
También es frecuente no comprobar que el centro educativo y el programa estén inscritos en los registros oficiales. “Es imprescindible verificar que la institución y el plan formativo figuran debidamente registrados, porque de lo contrario la autorización puede ser denegada”, señala el abogado.
Otro problema recurrente es la presentación de documentación incompleta o mal legalizada, sin apostilla o sin traducción jurada cuando es exigible. A ello se suma la confusión sobre la vía de presentación, ya que, según el tipo de estudios, el expediente debe tramitarse ante el consulado correspondiente o ante la Oficina de Extranjería en España.
“No prestar atención a la acreditación de medios económicos suficientes o a la cobertura real del seguro médico suele generar requerimientos que retrasan el procedimiento”, añade Clavaguera.
Primeras gestiones al llegar
Una vez en España, las primeras semanas son determinantes. El trámite inicial es el empadronamiento en el domicilio de residencia, documento que permitirá acreditar la permanencia en el territorio y que será necesario para futuras renovaciones o prórrogas.
Si la duración de los estudios supera los seis meses, el estudiante debe solicitar la Tarjeta de Identidad de Extranjero ante la comisaría de Policía correspondiente. Para ello deberá aportar el certificado de empadronamiento. Cuando la estancia es inferior a seis meses no se expide TIE y el visado estampado en el pasaporte acredita la situación regular.
En aquellos supuestos en que la autorización permita trabajar, será necesario solicitar el número de afiliación a la Seguridad Social antes de iniciar cualquier actividad laboral.
Obligaciones durante la estancia
Mantener la regularidad administrativa exige cumplir varias condiciones. La principal es desarrollar los estudios de forma efectiva y con aprovechamiento académico, ya que el abandono o el cambio de programa sin autorización pueden acarrear la denegación de la prórroga.
“El estudiante debe acreditar ante la Oficina de Extranjería la continuidad real de los estudios y la necesidad de proseguirlos si solicita una prórroga”, explica Clavaguera. Según el tipo de formación, la normativa fija un máximo de una o dos prórrogas.
También existen límites laborales. En el caso de estudiantes de titulaciones superiores, la actividad no puede tener carácter principal ni superar las 30 horas semanales. Además, durante toda la estancia deben mantenerse los medios económicos suficientes y un seguro médico vigente con cobertura equiparable a la pública.
Por último, la prórroga debe solicitarse dentro del plazo legal, puesto que una petición tardía puede situar al estudiante en una situación de irregularidad sobrevenida que complique su continuidad académica.
En un contexto de creciente movilidad internacional, donde España se consolida como destino formativo, conocer y cumplir cada exigencia administrativa resulta esencial para que el proyecto académico no se vea truncado por un error que, aunque parezca menor, puede tener consecuencias jurídicas relevantes.
Estudiar en España, en cifras
España consolida su atractivo como destino educativo internacional tras registrar un aumento del 93% en las autorizaciones de estancia por estudios en la última década, alcanzando en 2024 un máximo histórico de 118.947 permisos, según datos del Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI).
El crecimiento, que se ha intensificado tras la pandemia, refleja una recuperación sostenida y un alza del 6,3% en el último año. El 68% de las autorizaciones corresponden a estudios superiores y el perfil mayoritario es el de una mujer de entre 20 y 30 años, que representa el 54% del total.
Por nacionalidades, Colombia encabeza la lista con el 12% de las autorizaciones, seguida de Estados Unidos y China, mientras que Madrid y Barcelona concentran más de la mitad de los destinos elegidos por el alumnado internacional.

