El Banco Central Europeo revisa al alza el crecimiento de la eurozona pese a los aranceles
Reunión de política monetaria
Lagarde deja los tipos en el 2% y prevé un repunte de la economía del 1,4% este año

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, este jueves

No habrá regalo de Navidad para los hipotecados bajo el árbol del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt. El monstruo de la inflación parece bajo control y la institución que preside Christine Lagarde optó este jueves por dejar el precio del dinero sin variaciones, por cuarta vez consecutiva. El último recorte remonta al pasado mes de junio. El tipo de interés de depósito, el de referencia, se queda así en el 2%.
Hasta aquí, el BCE cumplió con el pronóstico. Pero hubo alguna que otra sorpresa. Hace meses, en plena ola de la guerra arancelaria, los temores eran que las tarifas golpearían el modelo económico europeo, basado en las exportaciones y el libre comercio.
El tirón de la IA se percibe también en Europa: los recortes se alejan
Sin embargo, ha pasado el tiempo y los malos augurios no se han producido. Al revés, el BCE el banco central revisó al alza sus previsiones de crecimiento por segunda vez desde marzo de 2024. Ahora espera un crecimiento del 1,4% en la eurozona este año, frente al 1,2 % previsto en su última proyección de septiembre. El personal del banco también elevó su previsión de PIB para 2026 al 1,2%, desde el 1% estimado en septiembre. En 2027 y 2028, se espera que el crecimiento mejore hasta el 1,4%. Las expectativas del BCE sobre el PIB son 0,5 puntos porcentuales más altas en términos acumulativos hasta 2027 que en septiembre.
“La economía ha sido resiliente”, declaró Lagarde, tras señalar un mayor consumo, inversión y exportaciones en el tercer trimestre a pesar del órdago proteccionista de Donald Trump. La demanda interna será el “principal motor de crecimiento en los próximos años”, añadió la francesa, en lo que parece una transformación del tradicional sistema económico europeo, que en estos momentos depende menos de las ventas al exterior.
“Creemos que están produciéndose ciertos cambios en nuestras economías”, dijo Lagarde. “Si se observan en particular los factores impulsores y lo que nos ha sorprendido al alza, se trata en esencia de la inversión en inteligencia artificial”. “No se trata solo del gasto del sector público”, añadió Lagarde, sino también del sector privado, que “según los datos que recopilamos y las encuestas que realizamos, se debe en gran medida al desarrollo de esta tecnología”. El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, afirmó esta semana que el gasto en la IA se ha disparado, apuntalando la economía global y ayudando a compensar los efectos negativos de la incertidumbre comercial.
En cuanto al frente de la inflación de momento la batalla parece ganada. En noviembre la tasa se situó en el 2,1%, cerca del objetivo.
Preocupa la persistencia de la inflación de los servicios
Pero, como dijo Lagarde, el hecho de sentirse cómodos en estos niveles no significa que haya que ser estáticos. Porque la inflación en los servicios se ha mantenido muy por encima del nivel ideal del 2% del BCE durante los últimos cuatro años y volvió a acelerarse después del verano. Actualmente se sitúa en el 3,5%.
Las previsiones para el futuro de la inflación se elevaron levemente, con un pronóstico de 1,9% en 2026 y del 1,8% en 2027. Por eso, los periodistas le preguntaron si compartía la visión del miembro del directorio, Isabel Schnabel, que insinuó que la próxima decisión del BCE en 2026 podría ser más bien hacia un aumento de tipos, en lugar de un recorte (y especialmente si el crecimiento se mantiene).
Lagarde no quiso entrar en detalles. “Todas las opciones están sobre la mesa”, dijo. “Sería necesaria una decepción significativa con el consumo privado para poner sobre la mesa algunas rebajas de tipos”, dicen desde Muzinich & Co.“Creemos que la situación tendría que empeorar mucho para que el BCE volviera a bajar los tipos en 2026. Algunos de estos riesgos son: cualquier impacto adverso retardado derivado de los aranceles estadounidenses, un euro más fuerte o un retraso en el estímulo fiscal de Alemania. La agitación política en Francia, en un contexto de empeoramiento de la situación fiscal, supone otro riesgo potencial”.
Por último, Christine Lagarde tampoco entró en el debate sobre su posible sucesor (quedan casi dos años de mandato, pero las especulaciones aumentan). “Me encanta que la gente quiera hacer mi trabajo”, bromeó. Y deseó Feliz Navidad a todos.