Las Claves
- Urban Service Point y Cellnex despliegan tecnología 5G en quioscos españoles mediante antenas pequeñas para mejorar la conectividad urbana.
- La infraestructura digital se integra discretamente en el mobiliario urbano como farolas y marquesinas para no alterar la estética visual.
- El despliegue de redes de baja latencia facilitará el uso de vehículos autónomos, inteligencia artificial y servicios públicos avanzados.
- Las empresas enfrentan retos técnicos por materiales de construcción y normativas legales para eliminar las zonas sin cobertura en ciudades.
En la actualidad, cerca del 75% de los habitantes de la Unión Europea reside en núcleos urbanos donde conviven en una realidad progresivamente tecnológica. De acuerdo con las cifras de Eurostat, durante 2024 el 70,9% de la ciudadanía europea empleó dispositivos vinculados a la red diariamente. Solo hace falta detenerse un instante en cualquier vía de Londres, París, Barcelona o Madrid para observar los teléfonos activos, el uso de cascos o los monitores iluminados, lo cual refleja la magnitud de los vínculos digitales que ocurren de manera constante y al mismo tiempo.
El acceso digital transcurre con la misma espontaneidad que el ritmo de la ciudad. Solicitamos la cena desde el asiento con apenas un par de toques. Nos desplazamos en el metro mientras consultamos recados, novedades o grabaciones. Realizamos una comunicación por vídeo desde un café para saludar por su aniversario a una persona distante. Cada acción sucede de manera prácticamente instintiva, sin que apenas lo notemos.
La integración tecnológica avanza a un ritmo parecido al de la vida en la ciudad: solicitamos comida desde el sillón mediante unos pocos toques y nos desplazamos en el metro mientras consultamos tareas, novedades o vídeos almacenados.
Bajo esta aparente simplicidad se encuentra, no obstante, un sistema intrincado y una técnica que posibilita el tránsito masivo de datos. Asimismo, actualmente no solo se vinculan las personas, sino que también lo hacen objetos habituales que mejoran nuestra cotidianidad. Permanecen en línea los autobuses, los semáforos, las farolas, las cámaras de tráfico… e incluso los quioscos.
Un quiosco en la ciudad de Málaga
El actual resurgimiento experimentado por los quioscos de prensa.
Cualquier localidad en España mantiene gran parte de estos quioscos municipales que consiguen llevarnos a un pasado relativamente cercano. “Cuando éramos pequeños comprábamos en ellos el periódico, cromos o chuches”, señala Luis Sancho, máximo responsable de Urban Service Point en el transcurso de su charla en Connecting the dots. Una serie en video acerca de la manera en que los vínculos imperceptibles permiten que todo funcione.. En la actualidad, dichos sitios emblemáticos atraviesan una etapa de renovación. Sin abandonar su espíritu, han pasado a ser componentes esenciales para la integración metropolitana.
“Las ciudades inteligentes son un objetivo común en Europa”, aclara Sancho. Con el fin de conseguirlo resulta vital optimizar la señal en regiones de gran concentración. Urban Service Point colabora en esta tarea. “Gracias a nuestra colaboración con Cellnex”, nos relata, “estamos desplegando conectividad 4G y 5G en quioscos de toda España”. Y un factor relevante es que se está obteniendo sin transformar la estética de las calles. “Utilizamos small cells, antenas muy pequeñas, de entre 20 y 30 centímetros”, especifica Sancho.
Algunos quioscos incorporan antenas en su zona más alta, ofreciendo un enlace pensado para que millones de personas puedan conectarse al mismo tiempo.
Estos equipos se hallan instalados en la cubierta del puesto, decorados y acondicionados para lograr un aspecto equilibrado. La infraestructura de red se integra en la urbe respetando su imagen y brindando un sistema ideado para que millones de usuarios accedan a la vez de manera fluida. De igual modo, sirve para facilitar funciones innovadoras que determinarán el destino de las ciudades. “El 4G y el 5G tienen que ver con la velocidad de los datos. Gracias a estas small cells, casos de uso como los vehículos autónomos empezarán a ser una realidad”, relata Sancho.
Estos sistemas se encuentran, asimismo, listos para los tiempos venideros. “Hablamos de un modelo multiservicio”, aclara Sancho. Gradualmente se incorporarán a los puestos de periódicos terminales bancarias, casilleros o zonas de conexión. Dicho de otro modo, se transformarán en verdaderos núcleos de prestaciones vecinales, manteniendo siempre su labor primordial de comercializar diarios.
Los dispositivos de propagación se hallan insertos en el sector superior de la construcción, empleando terminaciones y modificaciones para asegurar la uniformidad del diseño. La infraestructura técnica se integra en la urbe manteniendo su estabilidad visual.
Sin embargo, esta evolución exige una cooperación permanente entre distintas compañías. “Urban Service Point es uno de nuestros colaboradores más importantes en el despliegue de 5G en el mobiliario urbano de las grandes ciudades”, afirma Jordi Sanchís, Site Management Director de Cellnex Spain. Y resulta innegable que tal innovación representa un avance significativo para la conectividad.
“El 5G ofrece mayor ancho de banda, mejora la calidad de transmisión de los datos y reduce la latencia”, expone Sanchís. A su vez genera distintos retos, debido a que posee una inferior potencia para atravesar construcciones y una cobertura más reducida. “Ahí es donde entra Cellnex”, indica. ¿Cuál es el remedio? “Estamos aumentando el número de estaciones y small cells”. Menciona.
Skyline de la ciudad de Tokyo
La conectividad en las ciudades, un desafío técnico y social.
Conseguir esa conexión constante en los entornos urbanos resulta complicado. Detrás de esa supuesta cotidianidad se ocultan diversos obstáculos para las empresas operadoras y los dueños de las instalaciones. Cualquier construcción, vía angosta o espacio público representa una dificultad particular. Las urbes establecen restricciones tanto materiales como legales. A esto se añade el requerimiento de evitar molestias en el día a día ciudadano durante la instalación de los sistemas.
Con el objetivo de afrontar dicha complejidad, las soluciones no deben ser uniformes ni inflexibles. “Trabajamos con distintas soluciones según el entorno”, comenta el directivo de Cellnex en Reino Unido. No todos los entornos funcionan de la misma manera. “Diseñamos soluciones para edificios de todo tipo: oficinas con múltiples inquilinos, salas de conciertos, estadios u hospitales; cada entorno interior necesita una respuesta específica”, sostiene.
Alcanzar ese vínculo ininterrumpido dentro de los espacios metropolitanos no es una tarea fácil. Detrás de esa apariencia de normalidad se hallan múltiples obstáculos para quienes administran y poseen los edificios.
Edificio con oficinas en París
En las vías públicas, lo fundamental consiste en utilizar aquello que ya integra el entorno de la ciudad. “Normalmente instalamos las small cells en farolas, que son infraestructuras omnipresentes”, indica el representante de Cellnex en el Reino Unido. Dicho razonamiento facilita aproximar el acceso digital a la población sin incorporar componentes intrusivos. No obstante, no representa la única base disponible. “También las colocamos en vallas publicitarias, marquesinas de autobús, quioscos o dentro de antiguas cabinas telefónicas”, agrega.
Dicha capilaridad facilita que la infraestructura resista niveles de demanda muy elevados. Imaginemos un viernes por la tarde en el núcleo de una metrópoli con locales repletos, circulación densa, visitantes revisando Google Maps o mensajeros gestionando sus pedidos. Todo sucede de forma simultánea. Y cada actividad requiere de conexión.
A menudo las small cells se instalan en luminarias, ya que son estructuras que se encuentran en todas partes.
Observar el porvenir supone aceptar que este requerimiento simplemente aumentará. “Dentro de diez años, el mundo será un lugar muy diferente”, prevé el representante de Cellnex en el Reino Unido. “Habrá aún más inteligencia artificial y se necesitará mucha más conectividad para respaldarla”. Según su visión, los núcleos urbanos dispondrán de infraestructuras sumamente compactas. “Veremos muchas small cells, más torres macro y una infraestructura cada vez más compartida, con 5G omnipresente y también 6G”, sostiene.
Y en dicho porvenir próximo, prosigue, “se exigirá una latencia muy baja para casos de uso como los vehículos conectados”. Asimismo, aparecerán distintas prestaciones ciudadanas tales como “servicios públicos impulsados por la IA, experiencias personalizadas y superposiciones de realidad aumentada”, menciona. Y el principal reto del enlace metropolitano reside en lograrlo de forma imperceptible, de modo que la técnica permanezca presente, respaldando el día a día citadino, pero sin acaparar la atención.
“Dentro de diez años, el mundo será un lugar muy diferente, habrá aún más Inteligencia Artificial y se necesitará mucha más conectividad para respaldarla”, prevé el representante de Cellnex en Reino Unido
La problemática de los entornos metropolitanos que carecen de servicios de red.
Resulta contradictorio, aunque es una realidad. Aun en urbes con gran conectividad, en las que multitud de usuarios acceden a internet simultáneamente, hay zonas donde la cobertura resulta insuficiente o nula. ¿A qué se debe este fenómeno? Las metrópolis constituyen estratos históricos acumulados y tal heterogeneidad influye igualmente en la calidad del enlace.
Una de las mayores dificultades reside en las propias construcciones. “Hay muchos edificios antiguos en los centros urbanos con muros de piedra gruesos, y también construcciones más recientes con acero, hormigón y vidrio metalizado”, señala el vocero de Cellnex en Reino Unido. “Estos materiales frenan la conectividad y provocan reflejos, y a veces la situación incluso empeora respecto a la anterior”. A esto se agregan leyes de patrimonio, restricciones visuales o la complejidad de gestionar a diversos dueños. No obstante, se desarrollan cada vez más alternativas a medida para cada contexto. Y, gradualmente, hasta esas zonas sin conexión empiezan a tener cobertura.
