BME propone una exención fiscal de 30.000 euros a particulares que inviertan en empresas europeas
El debate sobre la cuenta sueca
El operador del mercado remite su plan a Economía en respuesta a la consulta pública para lanzar la nueva cuenta de inversión en empresas europeas

Juan Flames, consejero delegado de BME

BME ha respondido a la consulta pública del Ministerio de Economía acerca de la nueva cuenta de inversión para que los particulares puedan dedicar a empresas europeas el billón de euros que tienen ahorrado en el banco sin apenas rentabilidad. En su escrito, el operador de la bolsa española propone una fiscalidad especialmente ventajosa, con una exención de entre 10.000 y 30.000 euros. La fórmula es mejor que la de un fondo de pensiones, que tiene una desgravación de hasta 1.500 euros y limitaciones a la retirada del dinero.
Para dar consistencia a su propuesta, BME ha encargado un informe a César García Novoa, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela. El objetivo, recuerda, es facilitar la estrategia de Bruselas de convertir los ahorros en inversiones en empresas europeas.
Lo que propone BME es crear un Plan Personal de Inversión (PPI) con fiscalidad simplificada y basada en el “exitoso” modelo sueco, en el que se pone a disposición de cada particular una cuenta para que pueda comprar o vender acciones de empresas, bonos y otros productos de inversión cotizados o negociados en Europa.
Un único impuesto anual del 19% al margen de las acciones que se compren o vendan
Se le aplicaría un único impuesto anual, de forma que no queden gravadas las operaciones rutinarias de compraventa. Una vez descontado al saldo el mínimo exento de entre 10.000 y 30.000 euros, el resultado se divide entre cuatro trimestres. Sobre ese rendimiento se calcula la base real de tributación multiplicándolo por un tipo teórico, en este caso la deuda soberana a un año vigente al final del ejercicio fiscal del que se trate más un punto porcentual. Del valor resultante, el 19% sería lo que se propone como la cantidad a ingresar a Hacienda a través del modelo estándar de IRPF.
El banco o la entidad que suministre la cuenta sería el responsable de calcular el impuesto y enviar la información a la Agencia Tributaria, de modo que el titular no tendría que encargarse de esta gestión, lo que elevaría la sencillez del producto.
BME considera en su propuesta a Economía que “España necesita avanzar rápidamente en la mejora de su productividad y competitividad”, por lo que es necesario “aumentar con urgencia el tamaño medio de las empresas”. El modelo sueco en el que se inspira “es el que se ha mostrado más eficaz en los objetivos perseguidos para España”, dice.
Cada particular podría tener una cuenta por banco
El PPI se presenta como una cesta, cartera o cuenta de ahorro para personas físicas compuesta por una selección predefinida de productos de inversión y financiación empresarial negociados en mercados de valores. Estos activos financieros son intercambiables entre sí sin coste fiscal.
Cada particular puede tener una sola cuenta por banco, pero todas las cuentas que desee en diferentes entidades. Sin embargo, tener muchas cuentas no reportaría ninguna ventaja fiscal, ya que a la hora de tributar se sumarían los saldos que haya en todas ellas.
Los productos de inversión que pueden formar la cartera son acciones de empresas cotizadas, bonos corporativos de empresas, derivados simples --se conocen como plain vanilla-- y fondos de inversión. Todas estas modalidades deben estar negociadas en Europa.
No habría límite de aportaciones mínimas ni máximas ni al inicio ni a lo largo de la vida del PPI. Tampoco habría períodos mínimos de permanencia ni limitación de las retiradas de fondos. Las inversiones no se encontrarían garantizadas en ningún momento por el Estsdo.