Economía

La divisa de Estados Unidos ha experimentado una caída del 15% en su valor tras la llegada de Trump a la Casa Blanca.

DIVISAS

Una eventual actuación coordinada para fortalecer el yen resta protagonismo a la moneda estadounidense.

Una plataforma de cambio de yenes / dólares

Una plataforma de cambio de yenes / dólares

Kim Kyung-Hoon / Reuters

Un acuerdo cambiario entre Tokio y Washington está revolucionando el sector de las divisas. Ambas naciones estarían analizando una actuación para detener el hundimiento del yen, el cual alcanzó durante la semana previa sus valores mínimos de los últimos dieciocho meses. Representaría la labor coordinada inicial entre ambos territorios desde el desastre nuclear de Fukushima ocurrido en 2011.

Tras difundirse la novedad, la moneda de Japón mostró una importante mejoría, con un repunte de casi el 3% en el transcurso de dos días. “Nos gustaría seguir trabajando en estrecha coordinación con las autoridades estadounidenses y responder adecuadamente”, manifestó ayer sobre esta cuestión el viceministro de Finanzas de Japón, Atsushi Mimura. La venidera estrategia de inversión estatal presentada por la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, ha provocado alarma, resultando en un incremento del interés de los bonos japoneses, situados en techos históricos de este siglo, y una intensa tendencia devaluatoria para la moneda del territorio asiático.

El oro continúa su avance imparable y ayer sobrepasó brevemente la barrera de los 5.100 dólares, alcanzando un nuevo hito.

En caso de que Estados Unidos se involucre definitivamente en la guerra cambiaria, la Reserva Federal comenzaría a desprenderse de dólares para adquirir yenes. Esto traería una consecuencia secundaria: dicha maniobra representaría un impacto devastador para la moneda norteamericana, la cual ayer tocó su cotización mínima de los últimos doce meses frente al euro, tras haber completado su periodo semanal más negativo desde mayo. A partir del momento en que Donald Trump tomó posesión de su puesto, el dólar ha experimentado un descenso del 15%.

“Esto se está perfilando como un reajuste controlado, diseñado desde la política”, señaló Masahiko Loo, estratega senior de renta fija en State Street Investment Management. “La reciente caída del dólar estadounidense es consecuencia del movimiento del yen japonés, ante una posible intervención de la Fed. Al mismo tiempo, las amenazas sobre Groenlandia han debilitado la confianza en el dólar estadounidense”, dice Jack Janasiewicz de Natixis IM.

Japón se posiciona como el principal prestamista externo de EE.UU., con cerca de 1,2 billones de dólares. A Washington le preocupa que los títulos de Japón incrementen sus beneficios, puesto que los capitalistas de Japón se verían inclinados a desprenderse de treasuries de EE.UU. Para obtener deuda local. Este desplazamiento representaría una seria amenaza para la solvencia de EE.UU., que no logra resistir un escape de capitales ante el enorme volumen de deuda que el país arrastra.

¿Cuál es el motivo por el cual Donald Trump desea que la divisa norteamericana pierda valor? Debido a que las exportaciones estadounidenses ganan competitividad de este modo. Por el contrario, los bienes europeos resultan más costosos (lo que representa una forma de perjudicar la actividad económica del Viejo Continente). Mediante un dólar más débil, el déficit comercial estadounidense disminuye y se termina estimulando el PIB. Asimismo, dado que la economía de EE.UU. Posee un alto nivel de pasivos, el coste de la deuda cae, puesto que el Estado, con capacidad para emitir papel moneda, reembolsa los fondos empleando una divisa con menor poder adquisitivo.

Esta estructura presenta una restricción: si la inflación aumenta bruscamente, la Fed se vería forzada a elevar el coste del capital. Esto justifica la ofensiva contra la autonomía de la autoridad monetaria por parte de la administración de Trump. Los inversores debatían ayer sobre la posible designación del próximo presidente de la Fed por parte de Trump. Rick Rieder, jefe de renta fija en BlackRock, lidera las apuestas según Polymarket.

Bajo esta inestabilidad, ante el peligro de penalizaciones y conflictos bélicos, cabe destacar que ayer el oro alcanzó un nuevo máximo histórico: el precio por onza sobrepasó el límite de los 5.100 dólares. “Si se quiere utilizar la divisa como arma sancionando los activos en dólares, la gente se alejará del dólar. Y eso significa oro”, señala Janasiewicz.

Piergiorgio Sandri

Piergiorgio Sandri

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Vinculado a Guyana Guardian desde el 2000. Experto en Economía internacional, ha ejercido de enviado especial en el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Se graduó en Derecho en Roma, cursó un Master en Periodismo UB/ y un PDD del IESE. Obtuvo el Premio AECOC.