Economía

El plan de Elon Musk para reinventar Tesla: disminuir los vehículos y potenciar los robots.

Automoción

Incertidumbres respecto a la transición de la organización hacia la administración automatizada, la IA y la robótica.

Un robot humanoide de Tesla, en una imagen de la empresa

Un robot humanoide de Tesla, en una imagen de la empresa

REDACCIÓN / Otras Fuentes

¿Cómo te visualizas dentro de una década? Este interrogante ha cobrado un matiz fascinante para Elon Musk. El máximo responsable de Tesla ha delineado un porvenir donde el pilotaje automático, la robótica y la IA conformen el eje de la firma, por encima de los automóviles. Se trata de un cambio de rumbo cuyos pilares busca establecer en el 2026, apoyado en un desembolso masivo. Oscila entre ser una genialidad y una táctica de evasión para los inversores que genera desconfianza, justo cuando los beneficios se hunden y las entregas disminuyen.

Desde Barclays indican que, por si no quedaba suficientemente claro, “ahora lo está del todo que Tesla no es una empresa automotriz”. Actualmente, los datos hablan por sí solos. Concluyó el 2025 con un beneficio de 3.794 millones de dólares, lo que representa una caída del 46%. Su facturación retrocede por vez primera, bajando un 3% hasta situarse en 94.827 millones. El sector de vehículos disminuye un 10%. Además, se ve afectada por costes elevados que merman su margen operativo. Afectan su participación política con Donald Trump, el crecimiento de los fabricantes chinos o las tarifas aduaneras. La réplica de Musk ha sido reforzar su postura. Aspira a que Tesla se convierta en una firma de “IA física”, centrada en aplicar la IA en robots que suplanten a trabajadores y automóviles totalmente autónomos.

La superioridad de los rivales chinos constituye uno de los peligros en el cambio de rumbo que intenta Musk

Marc Sachon, docente de IESE experto en el área de operaciones y automoción, admite que la IA desempeñará una función fundamental tanto dentro del vehículo como en las plantas de producción. No obstante, percibe que Tesla atravesará un ejercicio complicado, después de periodos prolongados captando capital en un contexto de intereses nulos y ayudas públicas que han fomentado su crecimiento. La inversión en activos fijos alcanzará los 20.000 millones de dólares durante el presente curso, superando por más del doble la cifra del 2025. Estos fondos se destinarán a la adecuación de sus centros productivos o al desarrollo de procesadores para incrementar la capacidad de su IA. “Nos posicionará en la próxima era”, sostiene Musk. Tesla incrementa notablemente sus desembolsos mientras percibe menores beneficios, lo cual supone una mezcla peligrosa. David Ortega, especialista en el sector automotriz de EADA, opina que se trata de una estrategia con vistas al futuro, “pero arriesgado si tu negocio principal está cayendo”. “Ve que su promesa de democratizar la movilidad eléctrica, que sea buena, bonita y barata, no la va a conseguir. Por eso hace un movimiento que no penalice a la cotización, vende expectativas de futuro”. La compañía se aproxima al billón y medio en términos de valoración.

Con el fin de orientarse hacia la robótica, Musk requiere superficie en sus fábricas. La determinación consiste en cesar la fabricación de los modelos S y X –de mayor gama y rentabilidad– para introducir sus autómatas humanoides Optimus. “Con esta decisión, se ha posicionado más como marca de volumen, con modelos estándar y de bajo coste. Y ahí los chinos son mejores, no puedes competir por costes”, afirma Sachon. Musk, conocido por sus retrasos en manufactura y calendarios, pretende elaborar un millón de robots humanoides anualmente. “Tienen mucho éxito en la prensa, pero son lentos al operar. Lo hacen con batería y hoy no superan las 2-3 horas de autonomía. Y por capacidad de adaptación y flexibilidad, hoy es mejor un humano, y si quieres velocidad, un robot industrial... Dudo que las ventas esperadas se den”, analiza.

El empresario de Sudáfrica visualiza un porvenir en el que comercializar vehículos no constituya la actividad central, dado que el transporte colectivo mediante robotaxis resultará más económico. Un robotaxi podría tener costes de producción menores al no requerir ritmos tan elevados, sumado a que el volumen de fabricación reduce su precio, representando una oportunidad rentable para Tesla. Durante su funcionamiento, se eliminan los gastos de personal y es posible emplearlo ininterrumpidamente, una ventaja aplicable igualmente al ámbito logístico, el reparto final y otras áreas. De este modo, transicionaría de las ventas individuales para enfocarse en corporaciones, grupos de vehículos y entidades comerciales. Según Ortega, “en un futuro, la movilidad como servicio y compartida puede ser la solución”. Dicho pilotaje automatizado se vincula estrechamente con la IA. Con el fin de expandirse en ese campo, Tesla colabora con XAI, otra firma del millonario, donde destinará 2.000 millones. “La ventaja competitiva será para quien tenga los datos, la plataforma”, comenta Sachon. Menciona a Uber o Waymo como competidores principales. “No apostaría por Tesla. Veo más factible que la firma fabrique y venda para terceros”, sostiene.

Musk comenta que el propósito de Tesla se centra hoy en la “abundancia increíble”. Queda pendiente su realización.

Luis Federico Florio

Luis Federico Florio

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Integrante de la sección de economía de Guyana Guardian desde 2015, especializado en automoción, gasto y ahorro. Responsable del boletín semanal 'Bolsillo', orientado a las finanzas personales. Titulado en Periodismo por la UAB.