Economía

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Almorzando con unos colegas jóvenes hace unos días, hablamos de la formación de sus hijos. En principio, los niños y niñas van a colegios que no estén muy lejos de donde viven con sus padres. Para los que viven en la ciudad de Barcelona o en Madrid existe la posibilidad de encontrar un buen colegio cerca de casa. Cuando yo era un niño de menos de 8 años, mis padres eran bastante pobres y vivían en un piso muy cutre en Sants. Pero mi padre, que no había podido estudiar, consiguió que yo pudiese estudiar en el colegio de los Maristas de Sants.

Las cosas le fueron bien a mi padre, y se cambió de piso para vivir en la calle Provença esquina Balmes. Logró meterme en los Escolapios de Balmes con Travessera de Gràcia; después se fue a vivir a Sarriá y me pudo meter en el colegio Santa Isabel.

Un mensaje para los jóvenes es estudiar, no obsesionarse en buscar un trabajo

En todos los colegios que estuve sacaba unas notas extraordinarias con muchas matrículas de honor. Mientras hacía el bachillerato superior ya podía matricularme en algunos programas universitarios y lo hice en la escuela de Arquitectos Técnicos (aparejadores), y cuando acabé en mi colegio, incluido el entonces ­llamado preuniversitario, un año, me matriculé en la escuela de ingenieros y conseguí que me contrataran a tiempo completo en los ferrocarriles catalanes como arquitecto técnico de la empresa. Así que entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde trabajaba en los ferrocarriles catalanes y entre las 6 de la tarde y las 9 de la noche ­daba clase en una academia a jóvenes.

Todo esto pasaba en la España de Franco, en la que había muchos mayores que habían vivido la Guerra Civil, trabajar horas y horas estaba bien visto y muchísimos ciudadanos buscaban la forma de trabajar desde muy temprano por la mañana hasta la noche. Muchos conseguían un trabajo en una empresa entre las 8 de la mañana y las 5 de la tarde, y trabajos sin contrato en empresas que los utilizaban desde las 6 hasta tan tarde como hiciera falta.

Vivimos en un mundo cada vez más diferente. La informática está haciéndose con un montón de trabajo que hacían las personas. Y, por supuesto, hay que saber utilizar el trabajo de los ordenadores. La economía crece en todo el mundo, y la calidad de vida va mejorando en todos los niveles. En las fábricas de automóviles, muchos puestos de trabajo los ocupan ordenadores, robots, etcétera, pero sigue habiendo muchos empleos de personas mucho mejor preparadas que antes.

Un mensaje para los jóvenes es estudiar. Bien en el colegio, bien después en la universidad, y bien después en escuelas que preparen en tecnologías informáticas, temas sanitarios, temas de construcción o en muchísimos temas más. No hay que obsesionarse en buscar un trabajo. Los jóvenes vivirán hasta los 110 años y tendrán que trabajar hasta los 95 porque los estados no tendrán fondos para pagar pensiones. En Estados Unidos, en centros comerciales donde hay muchos trabajadores, puedes ver que algunos tienen más de 90 años. En América, el Estado no paga pensiones; si quieres tener una pensión, vas ahorrando y comprando esa pensión durante los años que puedes trabajar. Hemos de ir asegurando nuestro futuro.

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