Entrevista a Ivan Ruiz Vicente, CEO de Grup Conductiver, Conductiver y Bioduct
'Hemos convertido el conducto de aire en una herramienta de prevención microbiológica'
Grup Conductiver es una empresa industrial con una larga trayectoria en el diseño y la fabricación de sistemas de distribución de aire para instalaciones técnicas de alta exigencia. Desde Tarragona, ha desarrollado proyectos en entornos sanitarios, farmacéuticos, petroquímicos y del sector nuclear, donde el control ambiental y la seguridad son factores críticos.
¿Qué es el proyecto Bioduct y qué necesidades aborda?
Bioduct es un sistema que integra la prevención microbiológica directamente en los conductos de climatización. El proyecto se impulsó inicialmente en el marco del programa de innovación InnoTEC de ACCIÓ, en colaboración con la Universitat Rovira i Virgili, lo que permitió establecer una base científica y tecnológica sólida. La tecnología combina un recubrimiento biocida aplicado en la cara interna del conducto con luz ultravioleta UV-C sobre el flujo de aire. De este modo, un elemento tradicionalmente pasivo pasa a tener una función activa en el control ambiental. La solución está protegida mediante patente, con extensión internacional en curso, y plantea una nueva forma de entender la gestión preventiva de la calidad del aire en entornos críticos.
¿En qué consiste el concepto de prevención microbiológica integrada aplicada a los sistemas de climatización?
Parte de una idea muy sencilla: si el aire circula a través de una red de conductos, estos no deberían limitarse a transportarlo, sino también a contribuir a su calidad microbiológica. Tradicionalmente, la gestión de la carga microbiológica se ha basado en filtros, renovaciones de aire y protocolos de limpieza periódica. Son medidas imprescindibles, pero responden a una lógica correctiva o de contención. La prevención microbiológica integrada propone incorporar el control dentro del propio sistema de distribución. En el caso de Bioduct, el conducto deja de ser un elemento neutro y asume un papel activo dentro de la estrategia preventiva, actuando a lo largo de todo el recorrido del aire. No sustituye otros sistemas, sino que añade una capa estructural de prevención desde el diseño de la instalación.
¿Qué elementos diferencian Bioduct de otras soluciones existentes?
La diferencia no se encuentra solo en la tecnología, sino en la manera en que se integra dentro del sistema de climatización. Bioduct introduce un nivel estructural de prevención en el propio conducto, de modo que la función preventiva no depende de un dispositivo puntual ni de una intervención periódica. Queda integrada en el elemento que distribuye el aire a toda la instalación. Esto transforma el conducto en un componente con responsabilidad activa dentro de la estrategia global de calidad ambiental.
Trabajamos para redefinir el papel
de los sistemas de climatización en
la seguridad ambiental de los edificios críticos
Actualmente no existe normativa específica para conductos biocidas. ¿Cómo condiciona al proyecto este vacío regulador?
La normativa actual regula los resultados que deben cumplir las instalaciones —calidad del aire interior, seguridad, materiales o mantenimiento—, pero aún no contempla una categoría específica para conductos con función preventiva integrada. Esto no supone un vacío legal; evidencia que nos encontramos ante un planteamiento tecnológico nuevo. Bioduct cumple estrictamente la normativa vigente e incorpora una función que hasta ahora no se había considerado parte del propio conducto. El reto consiste en anticipar una evolución del sector hacia modelos más preventivos en la gestión de la calidad ambiental.
¿Qué impacto puede tener esta innovación en entornos sanitarios y farmacéuticos?
En hospitales, la calidad del aire forma parte de las estrategias globales de seguridad del paciente. Aunque las infecciones nosocomiales son multifactoriales, actuar sobre la carga microbiológica ambiental se alinea con los modelos actuales de prevención. En el sector farmacéutico, el foco está en la robustez ambiental y la estabilidad de los procesos productivos. Cualquier desviación microbiológica puede activar protocolos adicionales o paradas puntuales. En este contexto, Bioduct integra recubrimiento biocida y tecnología UV-C dentro del sistema de distribución, reforzando el control ambiental y mejorando la seguridad operativa en entornos críticos.
¿Qué grado de interés detectan por parte de estos sectores?
Es creciente, especialmente en entornos donde el control microbiológico es permanente. En sectores como el sanitario y el farmacéutico, la carga microbiológica forma parte de los parámetros que se monitorizan de manera sistemática. Cualquier mejora se analiza con rigor técnico. El interés que percibimos es sólido y basado en criterios de validación y evidencia, con una clara sensibilidad hacia soluciones que refuercen la prevención desde el diseño de la instalación.
¿Han contado con un partner financiero para llevar adelante el proyecto?
Sí, BBVA es la entidad financiera con la que trabajamos habitualmente y nos ha acompañado en la operativa financiera de la empresa. Esta relación de confianza ha facilitado el impulso y la estructuración del proyecto de innovación Bioduct.
¿Cuál es la visión de futuro de Bioduct?
Queremos consolidar la validación técnica en entornos reales y avanzar hacia un nuevo estándar en la gestión de la calidad del aire en instalaciones críticas. Actualmente desarrollamos una prueba piloto en un entorno de alta exigencia que nos permitirá obtener datos objetivos en condiciones operativas reales. El proyecto también responde a una apuesta por la innovación industrial desde el territorio. El apoyo del Fondo de Transición Nuclear, con respaldo de ACCIÓ, y el reconocimiento como segundo proyecto premiado en Tarragona Startups refuerzan esta voluntad de generar tecnología de alto valor añadido desde Tarragona con proyección nacional e internacional. El objetivo final es contribuir a redefinir el papel de los sistemas de climatización en la seguridad ambiental de los edificios críticos.
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