Historias de éxito

Tranxfer: ciberseguridad europea que protege datos corporativos sin sufrir brechas

Ciberseguridad

La compañía, con más de una década de experiencia, ofrece soluciones de transferencia segura de información para organizaciones

Eli Bernal, CEO de Tranxfer, y Luis Esteban Grifoll, exdirectivo del sector financiero y asesor de Tranxfer

Eli Bernal, CEO de Tranxfer, y Luis Esteban Grifoll, exdirectivo del sector financiero y asesor de Tranxfer

En los últimos años, la ciberseguridad ha dejado de ser un problema exclusivo de las empresas finales. Los ataques ya no se dirigen solo a organizaciones concretas, sino a los proveedores tecnológicos que utilizan cientos o miles de compañías. Una sola brecha en una plataforma ampliamente implantada puede provocar un efecto dominó con consecuencias operativas, legales y reputacionales difíciles de contener.

Este cambio de escenario ha puesto el foco en cómo están diseñadas las herramientas que gestionan información sensible y en qué modelos de seguridad se han priorizado durante años. En este contexto se enmarca la trayectoria de Tranxfer, compañía europea especializada en transferencia segura de información, nacida en 2015 y con una premisa clara: proteger los datos sin bloquear los procesos ni interferir en la relación con clientes y terceros.

A lo largo de esta década, aquella solución creada para integrarse de forma discreta en la operativa diaria ha evolucionado hacia una plataforma SaaS y una suite de herramientas que responde a distintos escenarios de protección, tanto externos como internos. En esta entrevista, Eli Bernal, CEO de Tranxfer, y Luis Esteban Grifoll, exdirectivo del sector financiero que impulsó su implantación en los inicios, reflexionan sobre esa evolución, el impacto de la regulación europea y el papel que juega hoy la confianza en un sector cada vez más expuesto.

Tranxfer nació en 2015 en un contexto muy distinto al actual. ¿Cómo surge la solución y qué necesidad concreta venía a cubrir?

El origen está en la necesidad de proteger la información sin romper los procesos de negocio. En aquel momento estábamos implantando herramientas para evitar la fuga de información y garantizar la confidencialidad de los datos, especialmente en la relación con clientes y terceros. Las soluciones que había en el mercado se basaban, básicamente, en analizar contenidos y bloquearlos, lo que interfería directamente en la actividad diaria y en la comunicación con los clientes. Eso generaba fricción, retrasos y una mala experiencia.

La necesidad era encontrar —o construir— una solución que se integrara de forma natural en los procesos existentes y permitiera enviar información sensible de manera segura, cifrada y controlada, sin cortar la relación. De ahí surge la idea de crear una herramienta que protegiera la información, pero sin frenar el negocio.

¿Cómo se traduce esa idea inicial en el producto que es hoy Tranxfer?

Desde el principio tuvimos claro que la seguridad solo funciona si es usable. Si una herramienta complica el día a día del empleado, simplemente no se adopta. Por eso Tranxfer se diseñó para integrarse en el entorno de trabajo habitual, sin exigir cambios de hábitos ni formaciones complejas.

Con el tiempo, y especialmente con la llegada de regulaciones más exigentes como GDPR, vimos que esta necesidad no era puntual, sino estructural. Muchas organizaciones tenían que auditar cómo enviaban, almacenaban y eliminaban información sensible. Ahí decidimos dar un paso más y transformar aquella solución inicial en una plataforma SaaS escalable, capaz de responder a distintos escenarios de transferencia segura de información.

Hoy Tranxfer es una suite de soluciones que cubre tanto la comunicación con terceros como la protección de la información interna, siempre con el enfoque de máxima seguridad y mínima fricción.

La compañía nació en 2015 con el objetivo de integrar la seguridad en los procesos diarios sin fricción operativa
La compañía nació en 2015 con el objetivo de integrar la seguridad en los procesos diarios sin fricción operativa

En los últimos años hemos visto ataques a grandes fabricantes de ciberseguridad. ¿Cómo ha cambiado esto el mapa de riesgos?

Lo ha cambiado por completo. Antes los ataques iban dirigidos a empresas concretas; ahora el objetivo son los proveedores, porque una sola brecha puede multiplicar el impacto. Esto ha generado una pérdida de confianza importante, sobre todo cuando se ha demostrado que algunas plataformas muy extendidas tenían arquitecturas difíciles de auditar o dependencias ocultas.

Por eso desde el inicio asumimos que nosotros mismos también podíamos ser un objetivo. Tranxfer está diseñada bajo un enfoque de security by design, con mínima exposición, cifrado extremo a extremo real y sin almacenamiento innecesario de información. A esto se suma el hecho de operar bajo estándares europeos muy exigentes, lo que implica vivir en una auditoría continua.

Tranxfer no ha registrado ninguna brecha desde su creación. Desde vuestra experiencia, ¿Qué marca la diferencia frente a fabricantes más globales?

La diferencia está en la combinación de control, trazabilidad y facilidad de uso. En sectores regulados, cada envío de información tiene implicaciones legales y reputacionales. Tranxfer ofrecía algo que otras soluciones no como es la seguridad real sin fricción operativa.

Además, siempre ha habido una cultura muy clara de protección de la información, no solo hacia fuera, sino también dentro de la organización. No toda la información debe ser accesible para todo el mundo, y contar con herramientas que permitan canalizar y gobernar ese acceso es clave. Esa visión, sostenida en el tiempo, es lo que explica que no hayan sufrido brechas y mantengan la confianza de sus clientes.

¿La reputación en ciberseguridad se mide más por la resistencia que por las funcionalidades?

Sin duda. Ya no basta con tener muchas funciones. Lo primero que preguntan los clientes es si la plataforma ha sido comprometida y qué historial tiene. Los ataques a proveedores han demostrado que el impacto reputacional es enorme y duradero. Cabe tener en cuenta que la reputación en ciberseguridad se construye sobre la capacidad de resistir, sobre el diseño y sobre cómo gestionas el riesgo a largo plazo. No sobre discursos comerciales.

¿Qué papel pueden jugar los fabricantes europeos en este nuevo escenario global?

Europa tiene una oportunidad muy clara para liderar un modelo basado en soberanía, transparencia y cumplimiento estricto. La proximidad regulatoria y el compromiso con la responsabilidad se han convertido en ventajas competitivas frente a modelos más laxos. Nuestro objetivo es demostrar que se puede innovar sin sacrificar resiliencia y que es posible crecer sin perder el control sobre la seguridad.

Lecciones de Vanguardia

“La seguridad ya no se mide por cuántos incidentes eres capaz de resolver, si no por cuántos evitas gracias a un diseño robusto y a planes de resiliencia bien establecidos”.

​“Nuestro mayor logro es no haber sido noticia por un ataque, sino por la confianza continuada de nuestros clientes”.

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