El ascensor unifamiliar se consolida en España: “Ya no es un lujo ni un capricho, es ganar tiempo y calidad de vida”
Aritco
De detectar un vacío en el mercado español a liderar el nicho de los ascensores unifamiliares, Aritco ha convertido la accesibilidad en un elemento de bienestar, diseño y futuro

Un ascensor unifamiliar instalado en el interior de una vivienda de varias plantas e integrado en el espacio doméstico
Tener un ascensor en casa fue durante mucho tiempo un símbolo de estatus. Hoy, en muchas viviendas, empieza a ser una decisión práctica: seguridad, comodidad y previsión. En un país con abundancia de viviendas de varias plantas y un parque residencial envejecido, este tipo de soluciones gana peso. Jesús Arévalo, al frente de Aritco en España, lo ha vivido desde dentro. “Cuando decía que vendía ascensores para viviendas particulares la reacción era de sorpresa. No era una solución que la gente tuviera en mente”.
Recién terminada la carrera, en 2012, Jesús Arévalo entró a trabajar en una pequeña empresa del sector especializada en ascensores unifamiliares. Desde el inicio, su experiencia quedó vinculada a ese nicho, alejado del ascensor tradicional de comunidad. Con el tiempo pasó a una compañía de origen estadounidense que buscaba implantarse en Europa, donde asumió responsabilidades comerciales crecientes hasta convertirse en director de ventas a nivel europeo. Fue en esa etapa cuando empezó a detectar una anomalía clara: Aritco, fabricante sueco de referencia en este segmento, tenía una presencia consolidada en países como Francia, Alemania o Reino Unido, pero apenas operaba en España.

Desde la matriz le trasladaban que el mercado español no estaba preparado para un producto de ese precio. Jesús Arévalo, sin embargo, lo veía desde otro ángulo. “Yo ya estaba vendiendo ascensores con un coste muy similar. La diferencia no era tanto el precio como la manera de plantear el producto y el tipo de cliente al que te dirigías”. Con esa convicción, en 2021 decidió dejar su puesto y proponer a la compañía sueca abrir la filial en España, partiendo prácticamente de cero.
El proyecto arrancó con un equipo reducido, centrado primero en sentar las bases operativas y en preparar un showroom que permitiera mostrar los ascensores instalados. “Es un producto que hay que ver y entender”, recuerda. La actividad comercial comenzó en otoño de ese mismo año y, antes de acabar el ejercicio, ya se habían cerrado las primeras ventas.

Un mercado inexistente… hasta hace poco
Desde entonces, la trayectoria ha sido de crecimiento sostenido. En 2022 superaron el centenar de instalaciones; en 2023 se acercaron a las doscientas; y en 2024 alcanzaron las trescientas. Actualmente, Aritco opera en toda España y también en Portugal, centrando su actividad en viviendas unifamiliares y en pequeños locales comerciales que necesitan adaptarse a la normativa de accesibilidad.
Buena parte de esa demanda responde al cambio demográfico. La generación del baby boom empieza a notar las limitaciones físicas y muchas de esas personas viven en casas compradas hace décadas. “Son viviendas de dos o tres plantas, con un fuerte componente emocional. La gente no quiere irse”. En muchos casos, la decisión se plantea entre vender la vivienda o adaptarla. “Cuando comparan costes, instalar un ascensor suele ser más asumible que cambiar de casa”.

Adaptar la casa antes que cambiarla
El perfil mayoritario del cliente supera los sesenta años, aunque también hay compradores más jóvenes que integran el ascensor en reformas pensadas a largo plazo. Más allá de la comodidad, pesa la seguridad. Una realidad que ha ido ganando peso en la toma de decisiones domésticas: “Las caídas por las escaleras son una de las principales causas de accidente en el hogar, y suelen producirse bajando”, asegura.
Desde el punto de vista técnico, Aritco se ha especializado en soluciones compactas pensadas para viviendas ya construidas. Sus ascensores no requieren foso ni sala de máquinas y pueden instalarse con alturas de planta reducidas, una limitación habitual en el parque residencial español. “Eso permite intervenir en casas donde antes no era viable”. La mayoría de modelos, además, están preparados para el acceso con silla de ruedas, una demanda recurrente por parte de los clientes que piensan en el futuro.
A esa funcionalidad se suma un cuidado especial por la estética. En una vivienda, el ascensor no puede convertirse en un elemento que rompa el espacio. Materiales, acabados y soluciones transparentes permiten que el ascensor conviva con la decoración sin imponerse visualmente, un aspecto clave cuando se instala en el interior del hogar.

La empresa también actúa en pequeños locales comerciales que deben adaptarse a la normativa de accesibilidad. En estos casos, la principal ventaja es la facilidad de instalación. Se trata de espacios ya construidos, donde no es posible hacer un foso ni grandes obras, y donde el sistema permite instalar el ascensor prácticamente sobre el suelo.
El proceso completo, desde que el cliente confirma el pedido hasta que el ascensor está operativo, suele situarse entre seis y ocho semanas. Una vez preparada la obra previa, la instalación se completa en pocos días. La coordinación entre fabricación, obra e instalación resulta clave para reducir tiempos y molestias.
De cara al futuro, Jesús Arévalo prevé que el mercado continúe al alza, impulsado por la falta de vivienda nueva y por una mayor conciencia sobre la adaptación del hogar. La estrategia digital de la compañía, basada en contenidos explicativos sobre dudas habituales, ha generado además interés fuera de España. “Empezamos grabando vídeos para facilitar el trabajo comercial y nos dimos cuenta de que había mucho interés”.
Lecciones de Vanguardia
“Detectar un cambio real en las necesidades, aunque todavía no sea evidente para el mercado, puede abrir oportunidades donde otros solo ven límites”.
