Mientras el planeta experimenta un aumento inusual de temperaturas en distintas regiones —un recordatorio silencioso del cambio climático que nos rodea—, las imágenes del día nos llevan a escenarios tan diversos como sorprendentes.
En Chengdu, el presidente francés Emmanuel Macron se aleja por un momento de la diplomacia para tomar la raqueta y jugar al tenis de mesa con estudiantes chinos y franceses en la Universidad de Sichuan. Un gesto deportivo que simboliza puentes culturales en tiempos de desafíos globales.
En España, el Salón del Manga 2025 se convierte en un estallido de color y creatividad. Entre cosplays de personajes icónicos, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, se mezcla con los asistentes, celebrando la fuerza de la cultura pop japonesa en la sociedad contemporánea.
Más al este, una vista aérea sobre Hama revela una multitud reunida en protesta, conmemorando el primer aniversario de la caída del régimen de Bashar al-Assad. Una imagen cargada de historia y esperanza, bajo un sol que brilla con intensidad inusual para la época.
En Austria, las máscaras abandonadas en el suelo tras la tradicional carrera de Krampus y Perchten evocan la mezcla de ritual y modernidad, mientras el invierno parece menos crudo de lo esperado, otro síntoma del calentamiento global.
Al sur del mundo, la Luna Fría, última superluna de 2025, ilumina el cielo sobre el Estrecho de Magallanes en Punta Arenas, Chile, donde un barco navega bajo un espectáculo natural que contrasta con las temperaturas más suaves que desafían la norma austral.
Finalmente, en Roma, un empleado trabaja en la producción de las medallas para los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. El brillo del metal anticipa la emoción deportiva, aunque la preparación se da en un contexto donde la nieve y el frío son cada vez más inciertos.
























