A sus 83 años, Miguel Ángel
Bache personal
Un histórico del regionalismo de visita

Miguel Ángel Revilla, en una imagen de archivo.

Sucede otra vez. En la jornada de hoy, El Hormiguero cuenta con uno de sus colaboradores más asiduos: Miguel Ángel Revilla. A sus 83 años, el antiguo secretario general del Partido Regionalista de Cantabria desde 1988 hasta 2025 conversa con Pablo Motos en un periodo de supuesta plenitud íntima, tras retirarse de la primera línea pública. El docente y economista, que encabezó su autonomía durante cuatro legislaturas, asiste al plató de Antena 3 para examinar la actualidad con su conocida espontaneidad, a pesar de que su trayectoria no siempre contó con la aprobación de la audiencia o la solidez que exhibe en el presente.
Bajo la apariencia del mandatario afable que obsequia anchoas y acude a espacios como Mask Singer: Adivina quién canta, se oculta una trayectoria vital llena de contrastes y tenacidad. Si bien hoy destaca como un orador triunfante y creador de diversas obras como Toda una vida, la senda para afianzar el sentimiento regionalista en el norte de España le supuso costes privados de gran magnitud. La actividad pública, mediante la cual conoció a su cónyuge presente, Aurora Díaz, resultó ser igualmente el medio empleado por sus oponentes para tratar de quebrar su determinación al inicio de su etapa legislativa, impactando de lleno en su entorno familiar.
“Me ofrecieron 100 millones”
La tentativa de cohecho y el hostigamiento de sus parientes que caracterizó su recorrido en el año 1987
El punto de inflexión se remonta a 1987, una etapa que el propio Revilla recordó con dureza en su paso por el programa Viajando con Chester en 2023. El entonces líder del PRC se negó a pactar con Juan Hormaechea, incumpliendo las presiones que buscaban forzar una coalición. “En la campaña dije por todos los rincones que jamás íbamos a pactar con este señor”, relató al presentador Risto Mejide. Según su testimonio, tras el fracaso de las negociaciones, el entorno de su rival intentó comprar su voluntad: “Me mandaron a un empresario para decirme dónde me ponían 100 millones de pesetas”.

La negativa de Revilla desencadenó una campaña de hostigamiento que traspasó los límites de lo público. “Casi me echan de Cantabria, me hicieron pintadas por todas las carreteras”, confesó el expolítico, subrayando que el acoso llegó a las aulas donde estudiaban sus hijas menores, quienes sufrieron las consecuencias de las decisiones de su padre. Aquel conflicto terminó en los juzgados con la condena de Hormaechea a seis años de prisión e inhabilitación, aunque paradójicamente fue el propio Revilla quien, años después, intercedió ante Zapatero para solicitar su indulto por “pena”.
Este blindaje emocional ha sido posible gracias al apoyo de su familia, especialmente de su esposa, Aurora Díaz Abella, 18 años menor que él y a quien conoció en la sede del partido. Aurora ha sido su gran sostén, incluso en los últimos años cuando tuvo que enfrentarse a un cáncer de colon diagnosticado en 2022. “Le han extirpado 35 centímetros; ha sufrido momentos terribles con la quimio”, explicaría el cántabro con visible preocupación en una de sus intervenciones televisivas, confirmando que, tras finalizar el tratamiento, los análisis actuales muestran una evolución favorable.

Su círculo íntimo
El vínculo con su hija Lara y el apoyo
El entorno familiar de Revilla se integra con sus tres descendientes: Pilar y Jana, nacidas de su primer enlace con María del Pilar Hoyo, junto a Lara, la más joven y única hija con Aurora. Lara, licenciada en Psicología y miembro de las Juventudes Regionalistas, ha sostenido una visión crítica aunque fiel hacia su padre. En diversas intervenciones, ha confesado que el distanciamiento del político por sus tareas institucionales causó que su madre se ocupara de “un rol de madre y de padre”, calificando la conexión con su progenitor más como una camaradería que como un trato de autoridad clásico.
Para el año 2026, después de comunicar el ejercicio anterior que dejaría la Secretaría General de su partido con el fin de impulsar la renovación de mandos, Miguel Ángel encara un periodo de mayor tranquilidad. Han quedado atrás las intimidaciones de aquellos que intentaron desmantelar su agrupación así como el sufrimiento de contemplar a sus allegados bajo el foco de las críticas. Contando con el respaldo de su “dupla inseparable”, término que emplea para referirse a su esposa, el expresidente regionalista utiliza su experiencia para mantenerse activo en la vida social, convirtiendo esos “momentos durísimos” de la actividad política en la sabiduría propia de alguien que ya no requiere probar su valía.