El Museo Británico recupera el colgante que Catalina de Aragón regaló a Enrique VIII
El 'Corazón Tudor'
45.000 socios de la institución aportaron el 10% del precio de la joya, que ascendió a más de cuatro millones de euros

El 'Corazón Tudor' que se expone en el Museo Británico.

Los amores —los trágicos y los criminales— de Enrique VIII de Inglaterra llenan las páginas de la historia como llenarían hoy las páginas de la prensa. Pero más allá de los hechos que dan forma al actual Reino Unido quedan los objetos y recuerdos, habituales supervivientes de las rupturas sentimentales. El amor entre Enrique VIII y Catalina de Aragón quedó simbolizado en una joya, el Corazón Tudor, un colgante que, tras años en manos ajenas, ha regresado al Museo Británico.
La campaña para recuperar la pieza, fabricada en oro de 24 quilates con la inscripción tousiors [siempre, en francés del siglo XVI] comenzó en octubre, cuando el Museo empezó una recaudación de fondos para la que contó con sus socios. La joya, tasada en cuatro millones de euros, también ha vuelto a la colección gracias a la aportación ciudadana. 45.000 personas aportaron pequeñas donaciones que sumaron al final 400.000 euros, el 10% del precio final de la compra: cuatro millones de euros (unos 3,5 millones de libras).

Para fomentar la participación, el Museo Británico garantizó a los donantes que el Corazón Tudor se integraría en la colección permanente del mismo, y que quedaría expuesto al público. La institución se plantea, además, crear una exposición itineran en torno al objeto para llevarlo a distintos puntos de Gran Bretaña.
La vuelta de la joya cerca de San Valentín le otorga un valor simbólico, si uno olvida cómo acabaron las cosas entre Enrique y Catalina. El doctor Nicholas Cullinan, director del Museo Británico, consideró en The Times que la campaña “muestra el poder de la historia para despertar la imaginación”, lo que a su juicio justifica que piezas como el Corazón Tudor “deben estar en un museo”.
La joya lleva inscrita, en francés, la palabra “siempre”, pese a que el matrimonio entre Enrique y Catalina acabó en 1533
¿Y dónde estaba previamente la joya? En 2019, un detectorista de metales la localizó en Warwickshire, lo que le ha valido llevarse el grueso de los cuatro millones de euros de la compra. El hallazgo cimentó su valor: el Corazón es la única joya que sobrevivió al matrimonio de 24 años entre Enrique VIII y Catalina de Aragón, que —a pesar de la inscripción “siempre” de la joya—, terminó en 1533 cuando el rey la repudió en lo que supuso la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica.
Las investigaciones del Museo Británico citadas por The Times indican que el Corazón pudo ser encargado para un torneo celebrado en 1518 para conmemorar el compromiso de su hija, la princesa María, con el heredero francés. Fue creado por un orfebres londinense y entra en la categoría de joyas “de vestuario”: las apropiadas para exhibir en celebraciones y actos de Estado.

