La periodista y escritora Carme Chaparro ha reaparecido públicamente este domingo a través de la red social Instagram, tras someterse a una operación con la que espera avanzar en el tratamiento de la enfermedad que padece desde hace más de un año. Una dolencia sobre la que ha preferido mantener la discreción, aunque le ha obligado a hacer un parón profesional que, como ella misma ha reconocido, le ha resultado especialmente duro.
El pasado enero, la comunicadora recordaba el momento en que su carrera quedó en pausa. “Incontables días desde que mi vida profesional se puso en pausa y mi vida personal entró en boxes”, escribió entonces en la citada red social, evocando el último programa que presentó hace ya más de un año.
Ahora, después de pasar por quirófano y tras dos intervenciones el pasado mes de noviembre, Chaparro ha compartido una nueva actualización. En la imagen aparece con un pañuelo cubriéndole la parte superior de la cabeza.
“Hoy hace sol. He decidido salir a respirar, aunque sea a la terraza de casa. Protegida. La carcasa cambia y algo dentro de mí también. Gracias a los que habéis sabido esperar y guardar la puerta sin hacer ruido mientras mis médicos arreglan las grietas por dentro. Seguimos. Y la luz, hoy, se agradece el doble”, escribió junto a la fotografía, que en apenas una hora superó los 10.000 ‘me gusta’ y acumuló cientos de mensajes de apoyo.
La imagen generó cierta preocupación entre sus seguidores, que interpretaron que podía haber perdido el cabello a causa de un tratamiento oncológico. Ante los rumores, la periodista quiso aclararlo comentando la propia publicación. “No tengo cáncer, pero sí me falta mucho pelo y me tengo que proteger la cabeza. Ya os contaré cuando el proceso termine. O vaya mejor. Fuerza a todos los que sufrís cualquier enfermedad”, escribió.
Entre las numerosas muestras de cariño recibidas se encuentran las de rostros conocidos como Chenoa, Bibiana Fernández, Núria Marín, Iván García, Lydia Bosch o Saúl Ortiz, además de muchos seguidores anónimos que han destacado su valentía al compartir parte de un proceso tan delicado.
Hace unos meses, Chaparro ya explicaba por qué no había querido desvelar el diagnóstico. “No he contado por qué aún, porque las palabras necesitan madurar, igual que las cicatrices”, expresó por aquel entonces.
En octubre, en una entrevista concedida a la revista Lecturas, la escritora confesó que llevaba diez meses de baja después de que los médicos le recomendaran cesar su actividad laboral para centrarse en un tratamiento intensivo. “Me dijeron que me iba a morir y que tenía que estar en casa porque iba a ser un tratamiento a tope”, reveló.

